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Adaia Teruel, autora de 'Sexo en mi ciudad', un conjunto de crónicas sexuales de la Barcelona de hoy. R. C.Adaia Teruel
Escritora y periodista «Una de mis fantasías sexuales era hacer un trío y me ha costado lo mío»De talleres de cunnilingus a fiestas BDSM en Barcelona, la autora de 'Mujeres que follan' explora en 'Sexo en mi ciudad' los límites del placer y la búsqueda de nuevas experiencias sexuales sin tapujos
Madrid
Lunes, 9 de febrero 2026, 00:18
... del secreto, una ciudad «canalla», como la retrata la periodista y esritora Adaia Teruel (Barcelona, 47 años), que tras su anterior libro 'Mujeres que follan', regresa con 'Sexo en mi ciudad' (Libros del K.O.), un mapa íntimo sin tapujos ni tabúes de la Barcelona actual dibujado a través de 300 páginas. Teruel se ha sumergirdo en el mundo (o submundo) del sexo, experimentando sus propias fantasías sexuales en clubes de intercambio de parejas, acudiendo a fiestas privadas, locales fetichistas o talleres de cunnilingus, y entrevistándose también con trabajadores y asistentes sexuales para descubrir una ciudad en la que lleva años viviendo, pero -como ella misma confiesa- «ignoraba».- Sin duda. Y lo que me interesaba explorar con este libro es justamente qué tipo de vida sexual hay, quién la protagoniza, dónde, cuándo, por qué y si algo supuestamente divertido como el sexo puede acabar convirtiéndose en algo que no quieras volver a hacer.
- Usted confiesa en el libro que la edad (47 años), los hijos, las rutinas… habían frenado en seco su relación sexual con su marido, al que llama el Kalvo, ¿se puede escribir de sexo sin tenerlo?
- Eso mismo me preguntaba yo. ¿Soy la única persona que ha visto reducida su vida sexual? Pues no. Vivimos una crisis sexual, cada generación tiene menos sexo que la anterior y éste es un fenómeno mundial. Las personas cada vez hacemos menos el amor pero no hablamos de ello.
- Además de periodista y escritora se considera algo así como una antropóloga, y durante el último año se ha dedicado a recopilar experiencias de barceloneses que transitan por el sexo lejos de las vivencias de la mayoría… ¿Qué ciudad ha descubierto?
- Barcelona es una ciudad canalla, y le viene de lejos. Su relación con el sexo se remonta a varios siglos atrás: desde los burdeles que operaban en la Edad Media hasta los music-hall que proliferaron en el siglo XIX pasando por los fumaderos de opio de principios del siglo XX en el Barrio Chino. Y sigue presente en la Sala Bagdad, un referente en toda Europa a nivel erótico; en locales medio clandestinos donde se celebran fiestas sexuales; o la conexión que hay entre sexo y dinero. Aquí hay sexo sí pero mucho es de pago y esto se debe, en parte, a las desigualdades sociales que hay.
- ¿Es Barcelona una ciudad de 'infieles'?
- Barcelona es la quinta ciudad de España con más adúlteros por metro cuadrado pero no somos los únicos. Se calcula que cuatro de cada diez españoles y un tercio de las españolas ha sido infiel alguna vez en su vida. La infidelidad existe desde que se inventó el matrimonio.
- ¿Por qué sexo y secreto son términos que van de la mano?
- Porque aunque vivimos en una sociedad hipersexualizada y hablamos de sexo más que nunca cuando se trata de profundizar en nuestra sexualidad seguimos arrastrando muchos tabúes, vergüenza y culpa. Esta sociedad abierta que tenemos no es todavía una sociedad libre y eso hace que la gente que practica una sexualidad alternativa lo lleve en secreto.
Sexo, deseo y secretos
- Para escribir este libro ha hecho incursiones en fiestas, clubes y eventos sexuales, ha escudriñado las sex shops, se ha entrevistado con profesionales del sexo… ¿cuál es la experiencia que más le ha impactado?
- Me invitaron a una fiesta de dominación femenina. Fue alucinante. Tanto por el lugar donde se hacía, una mazmorra, como por la gente que asistía, mujeres dominantes y hombres sumisos, y el tipo de juego sexual que practicaban: el BDSM (Bondage, Dominación, Sadismo, Masoquismo). Mi trabajo me permite habitar espacios que de otro modo serían inaccesibles y este fue de los que recordaré siempre.
- Su trabajo de campo incluyó por ejemplo participar en un taller de sexo oral… ¿Las clases eran teóricas o también prácticas?
- Asistí a un taller de cunnilingus. Las clases eran teóricas y aprendí muchísimo sobre los genitales femeninos. La vulva de la mujer es un órgano muy desconocido, tanto para ellos como para nosotras. La mayoría de la gente la confunde con la vagina, desconoce qué partes la conforman, cómo funciona... ¡Si hasta ignoran que humedad no siempre es sinónimo de excitación!
- También se apuntó con su pareja, el Kalvo, a distintos clubes swinger, locales de intercambio de parejas. Creo que estuvo con dos hombres a la vez, su marido y un alemán… ¿Fue cumplir una fantasía? ¿Mereció la pena?
- Una de mis fantasías era hacer un trío con dos hombres, y me costó lo mío. Lo cual no deja de ser irónico teniendo en cuenta que la fantasía masculina por excelencia es hacérselo con dos mujeres. Entonces, ¿por qué tanto remilgo cuándo es al revés?
- Entiendo que su matrimonio está hecho a prueba de bombas…
- Con el Kalvo compartimos los mismos valores y el mismo proyecto de vida pero también nos compenetramos a la perfección en el terreno sexual. De no ser así nuestro matrimonio no hubiese funcionado porque, para mí, la conexión sexual es una parte básica de la relación de pareja.
Fiesta sexual, ¿un intruso?
En otra de estas veladas sexuales, cuenta que igual se sentaba a descansar en un sofá y al lado había alguien haciendo una felación… Supongo que estas cosas, al menos al principio, impresionan o le hacen sentir a una como una intrusa…
- Es cierto que al principio te choca. Pero en estas fiestas los asistentes son gente de mente abierta y muy respetuosa. Y cuando ves que no hay miraditas ni cuchicheos y que todos a tu alrededor siguen a lo suyo, acabas no dándole importancia.
- En los clubes de intercambio... ¿uno tiene que saber a lo que va?
- Es curioso porque la gente se cree que por el simple hecho de ir a un local de este tipo se va hartar a follar y no es así. A veces tienes suerte y otras no. En este sentido es igual que ir una discoteca convencional. Aunque quieras ligar no siempre lo consigues.
- ¿Hay mucho jeta en esos lugares?
- Más que jeta me atrevería a decir que hay algún que otro marichulo. Hombres que no han hecho un trabajo previo y que siguen tratando a la mujer como un objeto para satisfacer sus propias fantasías. Pueden pasar dos cosas: que a él le dé un ataque de cuernos porque, por norma general, ellas son más atractivas y ligan más. O que la mujer no tenga ganas de hacer nada porque ha ido obligada mientras que él está desesperado por liarse con otra.
- Dice que hay gente cada vez más joven en estas veladas, ¿a qué lo atribuye?
- A la pornografía 'mainstream', sin lugar a dudas. Y es una pena. Porque no hay que olvidar que la sexualidad alternativa es un extra. Si lo vives como si fuera lo normal te estás perdiendo una gran parte de la sexualidad más íntima, como la complicidad y el cariño, que es igual o incluso más satisfactoria que hacer un simple trío.
- Participó en una fiesta fetichista. Cuente cuente…
- Fui a un encuentro fetichista, no era una fiesta sexual. Era un bar donde la gente fetichista va a encontrarse con sus iguales, a socializar, sin sentirse un mono de feria. Había gente con lencería, con trajes de látex, de cuero, vestidos de puppys, pero también ataviados con ropa deportiva o motera que personalmente ignoraba que también son fetichismos.
-Y estuvo en algún club bondage... de esos a los que la gente va a que le claven agujas en el pecho, le fustiguen o le dominen… ¿qué le pareció la experiencia?
- Fui a un taller de bondage donde te enseñaban a usar las cuerdas con un fin erótico y sensual. Lo que ocurre es que soy un desastre para las manualidades y fui incapaz de hacer el nudo más sencillo. Aún así fue interesante ver cómo una simple cuerda puede ser un elemento más a la hora de jugar en pareja.
- En el libro habla con el asistente sexual de una mujer tetrapléjica a la que su marido no tocaba…
- El tema de la asistencia sexual es un gran tabú. Pero un asistente sexual es simplemente el facilitador, alguien que ayuda a la gente con diversidad funcional a acceder a su propio cuerpo y a experimentar placer. La sociedad los trata como si fueran niños pero son personas adultas que sienten deseo y tienen necesidades sexuales igual que el resto.
- Si una pareja deja de tener sexo durante meses… ¿qué recomienda? ¿funciona eso de buscar un día fijo a la semana caiga quien caiga?
- Si reservas un hueco en tu agenda para hacer deporte o ver a los amigos, ¿por qué no fijar un momento para disfrutar de tiempo a solas con tu pareja? Quizá la cita no siempre termine en sexo pero creará vínculo, potenciará la intimidad, la complicidad y así es mucho más fácil que la cosa fluya. De lo que no hay duda es de que la vida cotidiana y la rutina dificultan la conexión sexual.
Sexo en la menopausia
- ¿Qué tabú sexual se le ha caído preparando 'Sexo en mi ciudad'?
- El sexo en la menopausia era un tema que me generaba cierta ansiedad, supongo que porque está al caer, y que después de escribir este libro veo de otro modo. ¿Cómo será el sexo que tendré? No lo sé, pero tengo muchas ganas de descubrirlo.
- Que aprendió de 'Mujeres que follan' ¿cuál fue el feedback de su anterior libro?
- Muchas mujeres me escribieron porque se habían sentido identificadas con alguna de las protagonistas del libro, otras me daban las gracias diciendo: 'Ya no me siento un bicho raro'. Creo que aunque hemos avanzado mucho en este terreno, las mujeres aún necesitamos sacarnos de encima años de silencio, represión y juicio externo e interno que nos impiden disfrutar plenamente del sexo.
- ¿Y qué espera que el lector aprenda de 'Sexo en mi ciudad'?
- Einstein decía que cuesta más desintegrar un átomo que un prejuicio. Juzgamos demasiado rápido al que es diferente. Con este libro quería ponerle nombre al 'otro' y contar su historia. Creo que eso puede ayudar a derribar algunas de las ideas preconcebidas que tenemos y hacernos más tolerantes. Al final, todos aspiramos a ser felices. ¡Qué más da lo que hagamos en la cama!
- ¿Ha cambiado su percepción de la sexualidad?
- Digamos que se ha expandido. Parece que el sexo es algo inocente, pero está ligado a nuestra sombra, a las neurosis y los traumas, los miedos que llevamos en nosotros. Y creo que deberíamos revisarnos a ese nivel si queremos gozar realmente de un sexo consciente y pleno.
- ¿Puede ser Barcelona cualquier ciudad de España o esto que cuenta solo sucede allí?
- Lo que cuento en el libro es extrapolable a cualquier ciudad contemporánea. Porque el libro además de describir las prácticas o las fantasías sexuales de los barceloneses aborda el tema de las infecciones de transmisión sexual, la homofobia, los prejuicios, el estigma que pesa sobre el trabajo sexual o el Chemsex, y estas son cosas que hay en todas las ciudades.
- Dice que el sexo puede ser divertido, triste, luminoso, oscuro, excitante o frustrante, fuente de placer o de problemas… ¿Qué es el sexo para usted ahora?
-Para mí, el sexo sigue siendo un misterio fascinante. Cuantas más preguntas me hago, más dudas me surgen. De lo que no hay duda es de que es un tema universal, como la vida o la muerte, y una experiencia compleja porque cada uno la vive a su manera.
-¿Por qué cree que hay hombres y mujeres que buscan sexo pero ya están hartos de Tinder?
- La gente está harta de la superficialidad de la aplicación, del «habrá alguien mejor» del ghosting y del sexo fast food. En el fondo, todos queremos amar y ser amados. Y en Tinder el amor brilla por su ausencia y el sexo se ha convertido en una mercancía más.
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