Lo que empezó como una mirada de odio acabó por derivar en un nuevo episodio antisemita en la capital. La víctima, una joven que viajaba este pasado sábado 16 de mayo en la Línea 1 de Metro, a la altura de Iglesia. Sentada dentro de un vagón a rebosar, el usuario que viajaba frente a ella se fijó en un distintivo judío que llevaba colgado al cuello. El hombre, ataviado con un chándal del Rayo Vallecano, no necesitó más para encenderse. Comenzó a increpar en voz alta a la joven asegurando que le daría "vergüenza llevar eso". Y, acto seguido, terminó por desatarse: "Judía de mierda", "puta Israel", "asesina", "genocida"... Así durante varias paradas.
La chica, atónita, comenzó a grabar un vídeo para documentar todas las faltas de respeto que estaba recibiendo. A su lado, el resto de pasajeros observaba la escena en silencio, mirando hacia otro lado o haciendo como que no estaba pasando nada. Cuando llegó a su destino, la agraviada salió corriendo del suburbano y fue directamente a denunciar este episodio a comisaría. Gracias a las imágenes aportadas, el infractor ya ha sido identificado por la Policía.
"Fue una situación muy violenta. El silencio del resto de personas hizo que se sintiese más indefensa aún", cuenta a este diario una amiga de la joven quien "a día de hoy está muy impactada": "Temió por su integridad".
Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, enmarca este episodio en algo que lleva tiempo documentando con cifras. "Al revés no hubiera pasado nada. Si luciera una bandera palestina nadie se hubiera metido con ella. La gente tiene derecho a llevar la estrella de David si así lo desea", expone, detallando que de las 105 denuncias por delitos de odio que su asociación ha presentado este 2026 ante la Fiscalía, 46 son de carácter antisemita. El 43,8% del total.
Asimismo, este portavoz evoca cómo los datos del Ministerio del Interior ya apuntaban en esa dirección. En 2024, cuando la mayoría de delitos de odio descendieron cerca de un 15%, los de carácter antisemita subieron un 61%. "Y en 2025 sigue esa línea ascendente", advierte Ibarra, para quien la violencia "no siempre es verbal", haciendo alusión al restaurante kosher de Madrid que sufrió el lanzamiento de un cóctel molotov hace un año.
El Movimiento contra la Intolerancia ha llegado a denunciar hasta en dos ocasiones la existencia de un mapa elaborado por un grupo clandestino en el que se señalaban negocios judíos con la intención de boicotearlos. "Esto refleja un clima de intolerancia antisemita que tiene muchos responsables. Una cosa son las críticas políticas a un gobierno y otra la estigmatización de todo un pueblo. Cuando dices 'Israel genocida' estás señalando desde al conductor de autobús, al pescador o al emigrante que vive en España hasta a sus diputados. Eso no se hizo ni con la Alemania nazi. Nunca nadie dijo Alemania genocida".