El Gobierno suspende jueves y viernes las clases en los institutos para abrir un diálogo entre profesores y alumnos
Regala esta noticia Añádenos en Google Decenas de jóvenes se manifiestan en el monumento de la plaza de la Republica en París. (AFP)Corresponsal. París
06/10/2026 Actualizado a las 21:02h.La fuerza del número se impuso este martes en Francia a la tentación de la degradación y la violencia urbana. Entre 450.000 personas, según ... los sindicatos, y 256.000, según el Ministerio del Interior, se manifestaron en numerosas localidades del país. El llamado «acto 3» de las protestas estudiantiles, que empezaron a finales de septiembre con piquetes y disturbios delante de liceos en ciudades modestas y multiculturales de la periferia parisina, se caracterizó por manifestaciones en los centros urbanos.
La cifra de manifestantes resulta consecuente, teniendo en cuenta que se trataba de una huelga estudiantil. Desde que el presidente, Emmanuel Macron, asumió las riendas del país en 2017, una protesta organizada por sindicatos de bachilleres y universitarios no había reunido a tanta gente en la calle. Este frente ha subido la temperatura social en el país. La Policía también detuvo a 488 personas en el conjunto del territorio galo. Estos arrestos se suman a los más de 5.000 desde la semana pasada.
Les manifestations d’aujourd’hui sont accueillies avec respect et même avec soulagement : enfin, les désaccords peuvent s’exprimer dans un cadre légal, déclaré et démocratique.
— Sébastien Lecornu (@SebLecornu) October 6, 2026
Il faut maintenant entendre le mécontentement et l’angoisse des lycéens, qui sont réels, sans céder…
No obstante, este martes, pese a ser el más multitudinario, fue un día con menos incidentes graves en comparación con la semana pasada. «Acogemos las manifestaciones de hoy con respeto e incluso como un alivio», aseguró el primer ministro, Sébastien Lecornu, en la red social X. A diferencia de la semana pasada, en la que los bloqueos delante de los institutos degeneraron en graves episodios de violencia urbana, con más de 25 centros incendiados o saqueados, el traslado de las protestas de los piquetes desde los liceos a las manifestaciones sirvió para evitar nuevos destrozos. Las regiones de Francia estiman en 20 millones de euros el coste de los daños materiales en instalaciones educativas.
Institutos en mal estado
«Lo único que queremos es que el Gobierno nos escuche. Y para ello no hace falta que se produzcan tantos disturbios», defendía Emma Hue, de 21 años, estudiante de Ciencias de Educación en la Universidad de Nanterre, a este medio. Esta joven manifestante llevaba una pancarta en la que decía 'Estoy cabreada, pero no soy una facha', haciendo un juego de palabras entre los adjetivos «fâché» y «facho». «Algunos institutos se encuentran realmente en mal estado y hay liceos con 2.000 alumnos que apenas cuentan con siete vigilantes. Faltan medios para la educación pública», insistía Elias, de 31 años, un fisioterapeuta que se sumó a la marcha en la capital «en solidaridad con los bachilleres».
En la manifestación en París, que llenó el bulevar Voltaire que conecta la plaza de la República con la de la Nación, hubo dos ambientes claramente distintos. Por un lado, una parte más bien festiva donde los manifestantes gritaban «huelga, bloqueo, Macron, vete» o «Lecornu, estás jodido, los jóvenes están en la calle», entre otros lemas. También se produjeron varios cánticos de la Marsellesa, el himno nacional. Y llevaban pancartas en las que pedían «más dinero para los servicios públicos» o denunciaban que «tenemos más clases que Marine (Le Pen) condenas judiciales».
Por el otro, en la parte de la cabecera, unos 300 'black blocs' -agitadores vestidos de negro y con ideas afines a la izquierda radical- se enfrentaron con los antidisturbios. La situación en la capital se tensó a partir del momento en que algunos de estos encapuchados empezaron a destrozar una sucursal bancaria cerca de la parte final de la marcha, en la plaza de la Nación.
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