Ampliar
Vivir | Relaciones humanas Una neurocientífica explica por qué la gente que acumula exitos puede ser muy infelizLa experta nos enseña a tratar los logros como se merecen
Martes, 6 de enero 2026, 19:07
Escucha la noticia
5 min.
En la vida hay que saber perder. Es una enseñanza que nos afanamos en aprender, una prueba de haber alcanzado cierta sabiduría y algo de ... madurez. Sin embargo, poco se habla de lo difícil que es saber ganar, lo complicado que resulta tener éxitos e integrarlos en nuestra vida de forma que ganemos algo con ellos, porque, aunque suene raro, muchas personas muy exitosas se sienten tremendamente infelices. A más logros, más vacío. ¿Cómo es posible? ¿No resulta algo increíble?
«Cuando alcanzamos un logro y la mente lo infravalora, esta se reconfigura y pasa al siguiente desafío rápidamente –describe López-Casares–. Entonces, el cerebro entiende que cualquiera podría haberlo hecho, que no es para tanto, y se desvanece el brillo». Así, poco a poco, entramos en una loca carrera hacia ninguna parte y surge una insatisfacción vital difícil de explicar (y menos aún de entender), no nos damos un tiempo para disfrutar, celebrar y decirnos que ha sido fruto del esfuerzo, del talento..., que es la forma 'sana' de llevar los éxitos: alegrándose y dándoles valor antes de pasar a otra cosa. Lo contrario, advierte la neurocientífica, «es un sesgo, una trampa mental».
¿Qué tipo de personas sufren de éxitos mal gestionados? Quienes por la razón que sea tienen un nivel de autoexigencia muy alto –ojo a nuestras infancias, que ahí es donde surge nuestra necesidad de agradar y ser buenos en todo– y que nunca están satisfechos con los resultados que obtienen. Esto tiene como consecuencia un descontento crónico y «una disminución de la capacidad de disfrute». Si lo pensamos bien, no estar nunca conforme con lo que se consigue es una especie de maldición, de ahí que la experta recomiende autoanalizarnos para ver si sufrimos este problema y nos pongamos manos a la obra para tratar los logros como se merecen... y ser más felices. He aquí una pequeña guía de manejo de los éxitos:
Mira a los demás
En otras cosas no, pero en esto sí que podemos fiarnos de la gente cuando nos da la enhorabuena. «Muchas veces son enhorabuenas sociales, pero otras muchas son reales y nos hacen ver, si es que no lo vemos nosotros, la importancia de lo que hacemos», apunta. Por lo tanto, este es un indicador de que hacemos mal al no dar importancia a algunas cosas que hemos alcanzado.
Dales un tiempo
Tenemos que saborear los logros. «Degustarlos, como la comida. Así, ralentizas la velocidad de ir a por el siguiente demasiado apresuradamente», indica.
Microhítos
«Disfruta el camino, no solo el alcanzar una meta. Ve marcándote microhítos en ese proceso», recomienda.Así vas disfrutando de pequeñas victorias que dan la medida de los esfuerzos para alcanzar un éxito.
Diario para apuntar
«Mucha gente apunta sus avances y logros en un cuaderno de bitácora o un diario para leerlo y ser consciente de los avances continuos y constantes», afirma la neurocientífica. Ponerlo todo negro sobre blanco nos ayuda a «estimular el sistema de recompensa» de nuestro cerebro.
Pequeños desafíos
Si somos de los que no paramos y nos metemos en mil 'misiones' a la vez sin disfrutar de los logros, podemos parar esa dinámica introduciendo pequeñas variaciones en nuestra rutina. «La vida habitual ahoga a muchas personas, que necesitan crearse desafíos pequeños o moderados –como nuevos hobbies, proyectos distintos dentro del trabajo o fuera de él (como tareas sociales o estudios)– para introducir algo de novedad que les motive». De este modo, se crea una válvula de escape y se evita caer en esa búsqueda de éxitos encadenados e insatisfactorios.
A reencuadrar
A veces, es necesario un reencuadre. «Pensar cómo estábamos, por ejemplo, hace unos años y cómo estamos ahora. Cuál era nuestro punto de inicio», repasa la neurocientífica. En este reecuadre tenemos que mirarnos con otros ojos y recordar «que venimos de una historia». Los éxitos no han llegado de la nada. Quizá crecimos en una familia humilde y ahora nos va bien, éramos becarios y ahora estamos bien asentados en el trabajo, sabemos cosas que antes no sabíamos, conocemos a personas que antes no estaban en nuestra vida... «La comparación con nosotros mismos en distintas etapas aquí es buena», sostiene Helena López-Casares.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Psicología
- Cerebro
- Neurociencia