«Se va a tirar 15 días pisando esta tierra y yo me alegro por él, porque va a tener la suerte de conocerla y disfrutarla», lanzó María Guardiola a Santiago Abascal al inicio de la campaña extremeña, manifestando ciertas dudas por la recurrente presencia del líder de Vox en su comunidad. Pero en el partido más a la derecha estaban convencidos de que hacer a Abascal protagonista de la carrera a las urnas autonómicas podría brindarles un buen puñado de votos, y así fijaron su estrategia. El planteamiento opuesto esbozó Guardiola, que creyó más beneficioso hacer una campaña de perfil propio y pidió a Génova que midiera la presencia de Alberto Núñez Feijóo en Extremadura. Y menos aún que el líder popular estuvo Pedro Sánchez: su paso por el territorio electoral se redujo a cuatro mítines, ya fuera por agenda o por intención. De aquellas visitas de unos y otros queda hoy un rastro en forma de votos que calibra el éxito de esas estrategias, y que ayudará a trazar la hoja de ruta para las urnas que vienen.
Abascal recorrió 34 municipios extremeños entre la precampaña y la campaña. Estuvo en las grandes ciudades, pero también en rincones donde los líderes nacionales no suelen llegar, como Ladrillar (177 habitantes) o Casares de las Hurdes (362). En todos estos enclaves, Vox ha aglutinado en las elecciones del 21-D más porcentaje de voto que en los comicios de 2023. Y, pese a que la abstención ha sido mayor en todos ellos, el partido de Abascal ha ganado votantes en 33 de los 34 municipios que visitó su líder. El balance es, pues, positivo: suma 24.450 electores nuevos en estas localidades -en el conjunto de Extremadura, aglutinó casi 40.000 votantes más que en 2023-. Solo en Casares de las Hurdes pierde afines (15 menos), aunque allí también crece y pasa del 15,4% del voto al 18%.
El PSOE perdió 16.904 votantes en los lugares a los que fue Sánchez
Mejor medidor del éxito de sus paseos por Extremadura es, por tanto, cuánto ha variado su porcentaje de apoyo en cada uno de estos municipios. Si, en el conjunto de la comunidad autónoma, Vox ha crecido 8,77 puntos porcentuales en estas elecciones (del 8,13% ha pasado al 16,9%), en 22 de las localidades que Abascal visitó en campaña esa subida ha sido mayor. En la cúspide del ranking están, por ejemplo, Ladrillar (+26,65 puntos), Talayuela (+24,98), Azuaga (+17,6) y Miajadas (+15,1).
Tras los pasos de Feijóo queda un rastro algo menos rotundo. El líder popular pasó por 15 municipios extremeños en las semanas previas a las elecciones y, si bien en nueve de ellos ha incrementado su porcentaje de voto frente a 2023, en los otros seis ha caído. Pierde, por ejemplo, más de seis puntos porcentuales de apoyo en Casar de Cáceres y Talarrubias, dos de las localidades en las que estuvo. Enfrente, suma 17 puntos en Jerez de los Caballeros y 10 en Mérida. En el conjunto de Extremadura, el PP obtuvo el 21 de diciembre 4,4 puntos más en su porcentaje de voto -del 38,78% pasó al 43,18%-, una cuenta que solo fue superior en siete de los 15 municipios que visitó Feijóo.
Los pasos de Feijóo tuvieron saldo positivo: 3.342 apoyos más
En paralelo, menos ciudadanos cogieron la papeleta popular en ocho de estos territorios, aunque el balance en número de votantes sí resultó compensado: de los pueblos que recorrió Feijóo, Guardiola obtuvo un saldo de 3.342 electores más. Lejos, sin embargo, de los 24.450 que sumó Abascal con su ruta.
En el lado opuesto, a Sánchez el paso por Extremadura no le dio rédito en término de votantes. Visitó, entre la precampaña y la campaña, cuatro puntos de la región -Mérida, Plasencia, Cáceres y Villanueva de la Serena-, y en todos ellos el PSOE aglutinó menos electores que en 2023. En suma, 16.904 votantes perdidos entre las cuatro ciudades. También en todas ellas registra un menor porcentaje de voto que hace dos años y medio, aunque la caída sí se amortiguó en cierta medida en dos de ellas: si, en el global de Extremadura, los socialistas perdieron 14,2 puntos porcentuales de apoyo (del 39,9% pasaron al 25,7%), en Plasencia y Cáceres redujo la caída a 10 y 11 puntos porcentuales, respectivamente. En Mérida y Villanueva de la Serena, por contra, el desplome rondó los 20 puntos.
Esta última localidad, de la que el candidato socialista fue alcalde durante más de 20 años, fue la elegida por Miguel Ángel Gallardo y Sánchez para cerrar la campaña. Desde allí animaron a ir a votar, y a hacerlo cogiendo la papeleta del PSOE, pero ni lo primero ni lo segundo se cumplió del todo. En Villanueva de la Serena aumentó el 21-D la abstención, aunque en menor grado que en el conjunto de Extremadura: 654 personas se quedaron en casa. Y la pérdida de votantes socialistas fue mayor: de aglutinar 6.941 papeletas en 2023 pasaron a reunir 4.049, 2.892 menos.
Por Villanueva de la Serena también pasaron, en su ruta de campaña, Feijóo y Abascal, y ambos obtuvieron un rédito positivo de aquellas visitas: el popular sumó 485 electores y pasó de aglutinar el 33,4% del voto al 38,7%, y el líder de Vox ganó 1.562 afines más y se catapultó hasta casi el 19% del voto -en 2023 reunió solo el 6,8%-. Pese a esta pronunciada subida, no fue en la localidad pacense donde Abascal sacó mayor provecho a su ruta extremeña.
Abascal creció especialmente en las zonas rurales que recorrió
El segundo martes de campaña, el líder de Vox recorrió distintos municipios y aldeas de la comarca de Las Hurdes, al norte de Cáceres. La mayoría de ellas las visitó sin mítines convocados, paseando por las calles de una zona que, dijo, sufre «el abandono de los abandonos». Estuvo con vecinos de Las Mestas, Ladrillar, Cabezo y Riomalo de Arriba, promulgando su mensaje en primera persona, y, a la vista del resultado de las urnas, logró convencer a 13 ciudadanos más -cifra reducida en términos absolutos, pero que le supone pasar del 12,9% del voto al 39,5%, convirtiéndose en primera fuerza-. Sin embargo, en esa misma comarca, pero en Casares de las Hurdes, Abascal perdió votos pese a su paseo.
Ladrillar fue el único sitio de los que visitó Abascal en el que Vox ganó las elecciones, aunque en otra de las zonas que recorrió pudo hacerse con la segunda plaza: la comarca de Campo Arañuelo. De este territorio, Abascal pasó por Talayuela, Navalmoral de la Mata, Almaraz y El Gordo, y en tres de esos municipios es hoy segunda fuerza y primera en Talayuela, empatado con el PP. En la localidad donde está la central nuclear, cuyo funcionamiento Vox aboga por prorrogar, 84 vecinos nuevos cogieron la papeleta de este partido el 21-D, aupándolo hasta el 23,4% del voto -en 2023 fue el 10,2%-. En El Gordo llegó a reunir el 34,4% de los apoyos, el 37,2% en Talayuela y el 23,5% en Navalmoral de la Mata, con 668 electores más que hace dos años.
Todos estuvieron en Villanueva de la Serena, pero sólo le rentó a PP y Vox
De las zonas que recorrió, Abascal sacó mejor resultado que en su media en aquellas del ámbito más rural, mientras que en las ciudades, aunque también creció, lo hizo en menor proporción -aunque en Badajoz logró ser segunda fuerza, por delante del PSOE-. Lo contrario le sucedió a Feijóo: por regla general, aumentó su porcentaje de voto en mayor grado que en su global en los municipios más grandes que visitó -Mérida, Jerez de los Caballeros, Navalmoral de la Mata, Don Benito, Almendralejo y Villanueva de la Serena-. Y, por contra, el PP creció menos que en el conjunto de Extremadura, o incluso perdió porcentaje de voto, en las localidades más pequeñas por las que pasó Feijóo: Zahínos, Casar de Cáceres (siete puntos menos), Talarrubias (cayó seis puntos)...
Con los datos en la mano, en Vox reconocen que la presencia de Abascal les suma. Los populares, que modularon las visitas de Feijóo a Extremadura en función de lo que quería el equipo de Guardiola, obtienen un balance agridulce de esa ruta. Y, para los socialistas, la presencia de Sánchez apenas sirvió de empuje. Todo ello servirá a los partidos para trazar la estrategia de cara a las nuevas citas electorales autonómicas que llegarán este 2026. Yolanda Díaz -que no presentó candidato por Sumar- no pisó tierra extremeña en la campaña, con lo que no se puede calibrar qué efecto hubiera tenido, mientras que sí lo hicieron Ione Belarra e Irene Montero, con actos en Badajoz y Plasencia. Unidas por Extremadura mejoró en estos sitios su resultado en una proporción similar a su global -entre cuatro y cinco puntos más en porcentaje de voto-.