Las simulaciones se realizaron con la supercomputadora japonesa ATERUI III y siguieron la evolución de nubes de gas, estrellas supermasivas y agujeros negros desde antes de su formación, en condiciones propias del universo primitivo. El objetivo era comprobar si las propiedades observadas en los pequeños puntos rojos podían aparecer de manera natural dentro de un escenario cosmológico.
comunicado de prensa distribuído por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón.Los agujeros negros simulados producen señales que coinciden con varias de las propiedades observadas en los pequeños puntos rojos, entre ellas líneas anchas de hidrógeno, grandes densidades de gas y un fuerte oscurecimiento. Además, el escenario es consistente con la hipótesis de las estrellas de agujeros negros, sistemas en los que un agujero negro permanece rodeado por una envoltura densa de gas y cuya luminosidad no depende de la fusión nuclear como ocurre en una estrella convencional.
supercomputadora dedicada específicamente a la astronomía y operada por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón. Entró en funcionamiento en diciembre de 2024 y cuenta con 32,256 núcleos de procesamiento y una capacidad teórica de 1.99 petaflops, es decir, cerca de dos mil billones de operaciones por segundo.