Sábado, 19 de septiembre de 2026 Sáb 19/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Ciencia

Una supercomputadora ayuda a explicar el misterio de los puntos rojos en los confines del universo

Una supercomputadora ayuda a explicar el misterio de los puntos rojos en los confines del universo
Artículo Completo 255 palabras
Simulaciones de la supercomputadora ATERUI III muestran cómo agujeros negros jóvenes podrían explicar algunos pequeños puntos rojos vistos por el JWST.
Jorge GarayEspacio18 de septiembre de 2026Nature, muestra que estos objetos pueden surgir alrededor de agujeros negros muy masivos que crecen con rapidez bajo las condiciones del universo temprano. Los resultados son, además, consistentes con la hipótesis de las llamadas estrellas de agujeros negros.

Las simulaciones se realizaron con la supercomputadora japonesa ATERUI III y siguieron la evolución de nubes de gas, estrellas supermasivas y agujeros negros desde antes de su formación, en condiciones propias del universo primitivo. El objetivo era comprobar si las propiedades observadas en los pequeños puntos rojos podían aparecer de manera natural dentro de un escenario cosmológico.

comunicado de prensa distribuído por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón.

Los agujeros negros simulados producen señales que coinciden con varias de las propiedades observadas en los pequeños puntos rojos, entre ellas líneas anchas de hidrógeno, grandes densidades de gas y un fuerte oscurecimiento. Además, el escenario es consistente con la hipótesis de las estrellas de agujeros negros, sistemas en los que un agujero negro permanece rodeado por una envoltura densa de gas y cuya luminosidad no depende de la fusión nuclear como ocurre en una estrella convencional.

supercomputadora dedicada específicamente a la astronomía y operada por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón. Entró en funcionamiento en diciembre de 2024 y cuenta con 32,256 núcleos de procesamiento y una capacidad teórica de 1.99 petaflops, es decir, cerca de dos mil billones de operaciones por segundo.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
Compartir