Destructor tipo Horizon Duilio escoltado por un helicóptero SH‑90. Armada italiana
Observatorio de la Defensa Una UE dividida se plantea modificar la operación 'Aspides' para contribuir a la reapertura del estrecho de OrmuzWashington, por su parte, continúa incrementando la presión sobre sus aliados para que compartan el coste político y militar de la crisis.
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Yolanda Rodríguez Publicada 16 marzo 2026 13:49h Actualizada 16 marzo 2026 13:59hLas claves nuevo Generado con IA
Desde 2024, la Unión Europea mantiene desplegada en la región la operación naval EUNAVFOR Aspides, una misión de perfil estrictamente defensivo que cubre desde el mar Rojo hasta el golfo Pérsico y buena parte del noroeste del Índico.
Su objetivo es escoltar y proteger buques civiles y militares frente a ataques por mar o aire, sin autorización para golpear objetivos en tierra, con una función esencialmente disuasoria y de monitoreo del tráfico y de la amenaza marítima.
En este contexto, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha instado a los Estados miembros a estudiar una reorientación de Aspides para contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz y facilitar la reanudación de los envíos de petróleo y gas. “Si queremos tener seguridad en esta región, lo más fácil sería utilizar la operación que ya tenemos allí y quizá modificarla un poco”, declaró este lunes antes de la reunión de ministros de Exteriores de la UE.
Bruselas rechaza reanudar las compras de energía rusa y avisa: "No volveremos a importar ni una molécula"Los gobiernos debaten ahora si es viable cambiar el mandato de la misión para que pueda desempeñar un papel más activo en una de las arterias energéticas clave del planeta, prácticamente bloqueada desde los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Además de una eventual ampliación de Aspides, algunas capitales exploran la posibilidad de articular una “coalición de los dispuestos” fuera del marco estrictamente comunitario, según reconoció la propia Kallas, que subrayó la necesidad de encontrar “la forma más rápida de lograr la reapertura del estrecho de Ormuz”.
Bruselas espera que los socios puedan aportar más recursos a la operación existente o a otros esfuerzos regionales destinados a reforzar la seguridad marítima. Su idea es que los Estados miembros contribuyan con más barcos a la misión, que a finales de febrero fue renovada por un año más, dotándolo de 15 millones de euros.
El gran interrogante es si los Veintisiete lograrán la unanimidad necesaria para modificar el mandato de la misión y convertirla en una herramienta central de su respuesta a la crisis del estrecho de Ormuz, o si optarán por mantener el foco en la contención y la diplomacia mientras Estados Unidos lidera la presión militar sobre Irán.
Imagen de la operación Aspides UE
El ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, se declaró “muy escéptico” ante la idea de ampliar la misión en el estrecho de Ormuz y recalcó que Berlín “no participará en esta disputa”, al considerar que una mayor implicación podría incrementar el riesgo de escalada con Irán.
En la misma línea se sitúa España: el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, descartó este lunes apoyar un cambio de mandato y apeló a rebajar la tensión. “La solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad, ni prosperidad económica".
"En este momento España no se plantea ninguna misión en Ormuz, lo que planteamos es la exigencia de que la guerra termine, no tiene ningún sentido. Es una guerra ilegal que está produciendo muchos muertos y por lo tanto España nunca va a aceptar cuestiones que sean sucedáneas porque el objetivo tiene que ser que la guerra termine y que termine ya", ha dicho la ministra de Defensa, Margarita Robles, este lunes.
Italia tampoco se muestra, por ahora, favorable a reutilizar Aspides para la protección directa del estrecho, pese a contar con un buque integrado en la operación, según fuentes conocedoras de las discusiones.
Reino Unido sigue una línea de cautela: el secretario de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, explicó que Trump habló el domingo por la noche con el primer ministro Keir Starmer, pero evitó comprometerse a un aumento de la implicación británica.
“Todos están preocupados por la situación en el estrecho de Ormuz y por el efecto más amplio de esta guerra sobre los precios de la energía”, reconoció, antes de recordar que Londres “no ha buscado ser protagonista en esta guerra”.
Presión de Trump
Washington, por su parte, continúa incrementando la presión sobre sus aliados para que compartan el coste político y militar de la crisis. Una propuesta que ha sido rechazada por Francia, Reino Unido y Alemania.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el domingo que está “exigiendo” a otros países que se involucren en los esfuerzos por reabrir el paso, y cuestionó que sea principalmente la Marina estadounidense la que garantice la seguridad de un corredor del que se benefician China y otras potencias importadoras.
En una entrevista con el Financial Times, Trump advirtió además de que la OTAN tendrá “un futuro muy malo” si sus miembros no apoyan a Estados Unidos frente a Irán, unas declaraciones que han provocado incomodidad en varias capitales europeas.
Sin embargo, hasta el momento, la respuesta dentro de la Alianza Atlántica ha sido prudente.
El ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, recordó que la OTAN está concebida para responder a un ataque contra uno de sus miembros y que, por el momento, “ninguno de nosotros ha sido atacado directamente”, por lo que “no hay motivos para invocar el Artículo 5”.
Más abierto al debate se mostró el ministro lituano de Exteriores, Kestutis Budrys, quien pidió “examinar y considerar” las opciones y abogó por un “debate profundo dentro de la OTAN” sobre el papel de la organización en la crisis actual.
Qué es 'Aspides'
Aspides es la operación naval de la UE lanzada en 2024 para proteger el tráfico marítimo en el mar Rojo y sus accesos, en respuesta directa a la campaña de ataques hutíes contra buques mercantes y petroleros vinculados a países occidentales y sus aliados.
Se enmarca en la política común de seguridad y defensa y opera bajo bandera EUNAVFOR, con un mandato de seguridad marítima estrictamente defensivo: escolta de buques, protección frente a amenazas aéreas y de superficie y vigilancia del entorno marítimo, pero sin autorización para atacar en tierra ni realizar acciones ofensivas abiertas.
La zona de operaciones cubre los principales choke points de la región —mar Rojo, golfo de Adén y Bab el‑Mandeb—, con capacidad para extenderse hacia el mar Arábigo y el golfo de Omán según evolucione la amenaza.
La fuerza integra buques de guerra y medios aéreos de varios Estados miembros (fragatas, destructores, buques logísticos, helicópteros embarcados y aviones de patrulla marítima), coordinados desde un cuartel general multinacional.
Sus reglas de enfrentamiento permiten responder a ataques contra buques protegidos y neutralizar amenazas inmediatas —drones, misiles antibuque, lanchas rápidas—, siempre en clave de protección de la navegación, no de castigo o proyección de fuerza contra tierra.
En el plano político, Aspides se ha convertido en un test de la ambición de la UE como actor de seguridad marítima y en pieza central de su narrativa de “autonomía estratégica”: una operación propia, paralela pero diferenciada de las iniciativas lideradas por Estados Unidos o coaliciones ad hoc, con la que Bruselas pretende asegurar sus rutas comerciales sin quedar totalmente subordinada a la agenda de Washington.