Las monjas carmelitas descalzas abandonan el cenobio de la calle Don Rodrigo tras más de cuatro siglos de historia en la ciudad
Regala esta noticia Añádenos en Google Convento de las monjas carmelitas descalzas en la calle Don Rodrigo. (Migue Fernández)Málaga
01/07/2026 a las 18:15h.Como ya sucedió años atrás con los conventos de las monjas del Císter, las dominicas de la calle Andrés Pérez y las capuchinas del Calvario, ... un cenobio echa el cierre por la falta de vocaciones. Se trata del convento de las madres carmelitas descalzas en la calle Don Rodrigo, un edificio que alberga una comunidad de religiosas con una historia de más de cuatro siglos en la ciudad. La merma de mujeres dispuestas a llevar una vida contemplativa ha dejado este convento con seis carmelitas. Aunque hay otros que persisten con este número de monjas, en esta ocasión han optado por disolverse debido a la avanzada edad de cuatro de ellas, para poder vivir su vocación en otros lugares.
Será en los próximos años cuando se sabrá el destino de este convento carmelita que tiene una especial significación para la diócesis de Málaga. Durante décadas ha surtido de formas para las misas a un buen número de parroquias de la capital y la provincia.
Relación con las cofradías
Ademas, las madres carmelitas descalzas han estado muy ligadas a varias cofradías, como la del Carmen del Perchel, la Hermandad de Humildad y Paciencia y la Cofradía de la Salutación, que cada Domingo de Ramos ha protagonizado una singular estación ante el cenobio. Representantes de esta corporación se han desplazado estos días al convento para despedirse de las monjas, a las que han obsequiado con una réplica de los broches más singulares de la Virgen del Patrocinio.
«Llegamos en silencio y nos vamos en silencio», ha manifestado a SUR una de las religiosas, quien ha aclarado que no va a celebrarse un acto público de despedida. Fue el 17 de febrero de 1585 cuando se fundó en Málaga la comunidad de carmelitas descalzas de la mano de san Juan de la Cruz y apenas dos años después de la muerte de Santa Teresa de Jesús. 441 años después, la falta de religiosas obliga a despedir a una comunidad que ha pasado por varios enclaves urbanos hasta recalar en el actual convento de San José, que ahora se ve obligado a cerrar sus puertas para siempre.
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