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Valeria, la mejor alumna de la Selectividad de Madrid que ha llegado al 13,99 estudiando 10 horas al día: "La clave es la constancia"

Valeria, la mejor alumna de la Selectividad de Madrid que ha llegado al 13,99 estudiando 10 horas al día: "La clave es la constancia"
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Se enteró de su nota grabando un TikTok. "Es injusto el distinto nivel de la PAU entre autonomías" Leer

Valeria Fragola no había cumplido aún los dos años cuando ya reconocía las letras. Su abuela materna le mostraba «la P de Paquita» y la niña era capaz de identificarla, al igual que «la S de sol» o «la C de casa». Todavía no sabía andar, pero ya iba leyendo las matrículas de los coches y las señales de tráfico en el camino de vuelta a casa desde la guardería. Su abuela Paquita, que trabajó como maestra durante 41 años, le enseñó el abecedario y después a leer.

Hoy es un adolescente lectora que se ha devorado Historia de una escalera, El árbol de la ciencia y Rebelión en la granja, una fan de Juego de Tronos que ha estado dos veces en Dubrovnik y la alumna más brillante de la Selectividad de la Comunidad de Madrid. Con su 10 de media en Bachillerato, su 9,975 sobre 10 en la nota de acceso de la PAU y su 13,990 sobre 14 en la nota de admisión, esta alumna del colegio privado Mirabal de Boadilla del Monte se enteró de que había quedado la primera de la región mientras estaba en un parque con las amigas grabando un vídeo de TikTok.

«Estoy que no me lo creo y muy feliz», expresa en un despacho del colegio, rodeada por sus padres y la directora general del centro, Virginia Caballero. «Quiero estudiar Medicina y en la Universidad Autónoma. ¿Por qué? Porque dicen que los alumnos salen muy bien preparados de cara al MIR y porque mi padre es médico y es un trabajo que veo que le gusta mucho, siempre habla muy bien de él».

Su padre, Claudio Fragola, es otorrino en el Hospital Ramón y Cajal y concejal de Sanidad por el PP en Boadilla del Monte. Su madre, la funcionaria Raquel Raso, dirige la Oficina de Empleo de Majadahonda y dice que le hubiera gustado que su hija eligiera Matemáticas porque «Medicina es una carrera muy sacrificada y no muy bien pagada en España». Valeria tiene un hermano, César, de 14 años, que saca sobresalientes y que va más orientado hacia las Matemáticas. Ella es una alumna de matrícula, diagnosticada con altas capacidades, que ha estudiado para la Selectividad 10 horas diarias.

«Lo sé porque, para no usar las redes sociales, me he instalado una aplicación que me bloquea el móvil y he visto que estaba 10 horas de media al día», aclara. Es una chica lista, pero su truco no es otro que el «trabajo diario», el «esfuerzo» y la «dedicación». «La clave es la planificación y la constancia», insiste, y detalla que para la PAU se hizo «una checklist» y fue «planificando semana por semana» lo que tenía que estudiar. «Y dejé la última semana para repasar», apunta. Otro consejo que da: «No ir con nervios a hacer los exámenes».

Ella fue tranquila a hacer la PAU, en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense, a donde la llevó su padre, que reconoce que estaba mucho menos sereno que ella.

Valeria Fragola, con la directora general del Mirabal, Virginia Caballero.SERGIO GONZÁLEZ VALERO

Las pruebas no le resultaron demasiado complicadas. Escogió, para el comentario de texto, el artículo publicado por el filósofo Javier Gomá en EL MUNDO, en contra de la mayoría de sus compañeros, que «dijeron que era muy subjetivo». Considera «injusto», en todo caso, «el distinto nivel que hay en la PAU entre comunidades autónomas para personas que quieren acceder a la misma universidad». «No puedo encontrarle el sentido», lamenta. «¿Cómo es posible que distintos países sean capaz de organizarse en el Bachillerato Internacional para hacer el examen el mismo día y con el mismo contenido y aquí no se pueda?», se pregunta. Sus padres la respaldan.

«Ella es muy tenaz y siempre quiere la perfección», dice de ella su madre, Raquel. «La verdad es que ha estudiado un montón. Me decía: 'Yo me lo he estudiado y no me pueden preguntar nada que no me sepa'. No le han regalado nada, la clave es el trabajo que hay detrás».

«Es un orgullo, pero no una sorpresa. Aprovecha hasta el último minuto de su tiempo», apunta Enrique Díez, su profesor de Lengua y tutor, que explica que Valeria, además de alcanzar el grado medio de piano, recibió el Premio Extraordinario de la ESO, es candidata a Premio Extraordinario de Bachillerato y pertenece al cuadro de honor de su colegio, con una de las cuatro notas más altas de su promoción.

La pregunta es: ¿alguna vez ha fracasado en algo? «Bueno, una vez tuve un suspenso en 1º de la ESO. Y canto mal. Y tampoco bailo bien. Y soy una inútil en la cocina. Y, en patinaje artístico no soy la primera», responde casi disculpándose.

Por encima de todo está muy agradecida a su colegio, en donde estudió su padre y ella está matriculada desde los tres años. «Lo que más me gusta son los profesores y la relación personal que mantienen con los alumnos, hay muy bien ambiente», señala. El Mirabal es un centro no bilingüe que, con un horario mayoritariamente de 9.00 a 17.00 horas en Secundaria, permite a los alumnos completar su formación con asignaturas optativas en inglés, hasta el punto de que hay varios estudiantes, como Valeria, que han alcanzado el nivel Proficiency (C2) sin haber hecho ninguna estancia en el extranjero. Y ofrece cinco horas de Lengua en el primer curso en vez de las cuatro reglamentadas en el currículo oficial.

«Quizá yo he trabajado más en clase e igual otros alumnos han trabajado más en casa», dice sin darse importancia y ya con la vista puesta en el viaje de Interrail por Europa que va a hacer con sus amigas en unos días. La última parada será un gran festival de música en Split. Toda una tradición postselectividad.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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