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Van Aert aparta a Pogacar del olimpo de los Monumentos

Van Aert aparta a Pogacar del olimpo de los Monumentos
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El belga conquista una enorme París-Roubaix mientras el esloveno vuelve a ser segundo y se queda sin lograr el pleno

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Van Aert celebra tras cruzar la línea de meta y ganar la París-Roubaix de 2026. Reuters Van Aert aparta a Pogacar del olimpo de los Monumentos

El belga conquista una enorme París-Roubaix mientras el esloveno vuelve a ser segundo y se queda sin lograr el pleno

Igor Barcia

Domingo, 12 de abril 2026, 19:06

... Milán-San Remo en 2020, perseguía sin suerte un gran triunfo sobre los adoquines tras haber sido segundo, tercero y cuarto. Mientras Mathieu Van der Poel y Tadej Pogacar se repartían éxitos las dos últimas temporadas, Van Aert acumulaba desgracias. Caídas, lesiones, enfermedades... que le habían descolgado de ese trío ganador que formaba con ellos y le habían llenado de dudas sobre su rendimiento y hasta sobre su futuro. Pero hoy las puertas del velódromo de Roubaix se abrieron para un corredor enorme, que rescató su mejor versión para frenar de momento la entrada de Pogacar en la eternidad de los Monumentos. El quinto –y por tanto poder compartir olimpo con Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rik Van Looy – deberá esperar un año más, porque en su segunda participación en el Infierno del Norte el esloveno volvió a ser batible y perdió una carrera, algo que no sucedía desde septiembre del año pasado.

La batalla empezó muy pronto, porque el viento provocó cortes y rompió el pelotón en dos. UAE impuso un ritmo fortísimo en busca de una carrera de desgaste, pero el trabajo saltó por los aires cuando Pogacar comenzó a descolgarse del pelotón. Un pinchazo que solventó en un primer momento de emergencia con una bici del coche neutro, pero el esloveno tuvo que parar kilómetros después para esperar al coche de UAE y coger la montura de repuesto. En ese momento perdía medio minuto con el grupo de vanguardia, que iba lanzado hacia el bosque de Aremberg, el tramo más emblemático de la centenaria carrera del norte de Francia. El esloveno primero tuvo la ayuda de sus compañeros pero después tuvo que tirar en solitario para solventar la situación poco antes de la entrada en el bosque, a menos de cien kilómetros para la llegada.

Pero la Roubaix no estaba dispuesta a dar tregua a los capos del pelotón. Mientras Pogacar había recuperado el color tras el sofocón le tocó a Van der Poel apartarse a la orilla mientras sus rivales rodaban desbocados al ritmo que marcaba Van Aert. Un pinchazo que trató de solventar en primera instancia Jasper Philipsen dejándole su máquina a Van der Poel, pero éste no fue capaz de ajustarse a los pedales y tuvo que desistir metros más adelante. Mientras regresaba a por su bici, Tibor del Grosso le cambiaba la rueda delantera para que pudiera arrancar. Lo hizo, pero a unos metros de la salida del bosque, Van der Poel tenía que parar de nuevo porque volvía a estar pinchado. ¿El resultado? Más de dos minutos y medio de desventaja respecto a la cabeza, lo que parecía eliminarle de la pelea por el podio.

Pero a Van der Poel nunca se le puede dar por derrotado. En cabeza quedaban Pogacar, Pedersen, Van Aert, Bisseguer, Laporte, Stuyven y Van Dijk, mientras otro candidato como Filippo Ganna no daba las mejores sensaciones y perdía tiempo. Pero el hecho de que el italiano quedara descolgado fue un salvavidas para Van der Poel, ya que Ineos y Alpecin unieron fuerzas para recuperar el terreno perdido mientras en vanguardia seguían pasando cosas porque Van Aert sufría un pinchazo y le tocaba también su momento de calentón para regresar a la cabeza.

El paso por Mons en Pévèle seleccionó todavía más la carrera. El pulso entre Van Aert y Pogacar les dejó solos, porque Pedersen cedió pese a su enorme esfuerzo por mantenerse a rueda. De ahí en adelante la carrera ya no varió, porque Van der Poel se estancó en torno a los 30 segundos de desventaja mientras Pogacar se la jugó en el Carrefour de l'Arbre y casi se va al suelo, lo que le hizo reconsiderar su apuesta para tratar de dejar a Van Aert.

El belga tenía claro que era ahora o nunca. Concentradísimo, relevando lo justo, ahorrando fuerzas de donde podía, sabía que tenía que llegar al Velódromo de Roubaix para abrir las puertas de la gloria y cambiar la lista de desgracias acumuladas por un momento de felicidad como el que vivió el pasado año en la etapa final del Tour de Francia, cuando dejó en Montmartre a Pogacar para ganar en los Campos Elíseos. En la última curva, el mejor Van Aert demostró estar de regreso y logró una victoria incontestable antes de llorar todas las emociones acumuladas. Pogacar ya tiene reto para 2027. Ganar en Roubaix y lograr el pleno de Monumentos. Tras dominar la Milán-San Remo, ahora es el Infierno del Norte el que le da la espalda. 45 años después, Bernard Hinault sigue siendo el último ganador del Tour que también levantó los brazos en Roubaix.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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