El debate que ocultaba la pregunta central
Durante años, la discusión científica se centró en si el vapeo funcionaba como puerta de entrada al tabaquismo y con ella, a todas las enfermedades que causa. Esa perspectiva dejó en segundo plano una pregunta más directa: ¿puede el vapeo causar cáncer por sí mismo, incluso en personas que nunca han fumado?
Según los autores de la investigación, sí puede. Identificaron en los aerosoles de los vapeadores nitrosaminas derivadas de la nicotina, compuestos orgánicos volátiles, sustancias aromatizantes y metales liberados por las resistencias de calentamiento, todos con potencial carcinogénico.
El equipo revisó varias líneas de evidencia. En humanos, los biomarcadores muestran daño al ADN, estrés oxidativo, inflamación y cambios epigenéticos en tejidos orales y respiratorios. En roedores, la exposición prolongada a aerosoles de vapeo provocó adenocarcinomas pulmonares. Y en estudios de laboratorio, los compuestos del vapeo activaron rutas biológicas asociadas a la carcinogénesis.
"Considerando todos los hallazgos, del monitoreo clínico, estudios en animales y datos mecanicistas, es probable que los cigarrillos electrónicos causen cáncer de pulmón y cáncer oral", añadió Stewart.
Menos dañinos que el cigarro, pero no inocuos
Las conclusiones contradicen las afirmaciones de organizaciones a favor del vapeo. Durante años, la industria promovió los cigarrillos electrónicos como una alternativa segura al tabaco y como herramienta para dejar de fumar. La Asociación de Alternativas Libres de Humo (SFATA, por sus siglas en inglés) ha sostenido en repetidos comunicados que el vapeo es “95% más seguro” que fumar, una afirmación ampliamente cuestionada por autoridades sanitarias.
La narrativa de “seguridad” se apoyaba en la ausencia de combustión. El líquido del vapeador, que contiene nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y saborizantes, se calienta eléctricamente y libera un aerosol químico directo a los pulmones. A diferencia del cigarro, no produce alquitrán. Pero la nueva evidencia muestra que la ausencia de alquitrán no equivale a ausencia de riesgo.
En al menos 46 países, la industria del vapeo enfrenta prohibiciones totales o parciales. Gobiernos como los de México, Brasil o Argentina han bloqueado su comercialización ante la creciente evidencia de daños respiratorios y cardiovasculares, así como por el aumento del consumo entre jóvenes.
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), 1.63 millones de estudiantes de secundaria y preparatoria usaron algún tipo de vapeador en 2024, una cifra que mantiene la preocupación de las autoridades sanitarias.