- REDACCIÓN MARCA
Las gradas del RCDE Stadium inundaron de color y ánimo la previa del partido de España ante Egipto. Sin embargo, pasados diez minutos de la primera parte, parte de la grada entonó un vergonzoso cántico al que se fue uniendo cada vez más gente en el que se podía entender perfectamente: "Musulmán el que no bote es". Desgraciadamente este cántico se volvió a repetir minutos después. Además de ese lamentable cántico, parte del público también se acordó de Vinicius entonando "Vinicius, balón de playa".
Al descanso del encuentro se mostró un mensaje en el videomarcador en el que se podía leer: "se recuerda que la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas", y además por megafonía se pidió que los presentes se abstuvieran de hacer cánticos xenófobos e irrespetuosos.
A los pocos minutos de iniciarse la segunda parte volvió a repetirse la misma situación, pero esta vez una gran parte del público respondió con pitos y volvió a reproducirse por megafonía la misma advertencia que en el descanso. Además, la RFEF a través de sus redes sociales publicó un mensaje: "La RFEF se suma al mensaje de nuestro fútbol contra el racismo y condena cualquier acto de violencia en los estadios".