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Viaje a las entrañas del aeropuerto de Málaga

Viaje a las entrañas del aeropuerto de Málaga
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Un singular periplo para descubrir desde el llamado 'búnker' en el que se encuentra el 'cerebro' de estas instalaciones hasta la 'autovía' subterránea de 14 kilómetros de cintas para tratar los equipajes
(Vídeo: Dani Maldonado/ Fotos: Salvador Salas) Viaje a las entrañas del aeropuerto de Málaga

Un singular periplo para descubrir desde el llamado 'búnker' en el que se encuentra el 'cerebro' de estas instalaciones hasta la 'autovía' subterránea de 14 kilómetros de cintas para tratar los equipajes

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Pilar Martínez

Málaga

27/06/2026 a las 23:33h.

Llegamos sin maleta al aeropuerto de Málaga, la puerta de entrada para casi el 70% del turismo que llega a Andalucía por vía aérea. Contemplamos una actividad similar a la de una gran ciudad que nunca duerme por la que transitan hasta 100.000 pasajeros al día, en la que se mueven en las pistas hasta casi 700 aviones diarios y en la que trabajan 500 empresas y unos 12.000 profesionales, de los que medio millar son de Aena. El paso de los viajeros debe ser rápido, cómodo y sin sobresaltos. Todas las operaciones tienen que estar sincronizadas. ¿Pero cómo se gestiona el que es el corazón que bombea turistas a la Costa del Sol y el primer y el último contacto con el destino que tienen quienes llegan con grandes expectativas y quienes parten con un álbum de recuerdos? SUR ha viajado a las entrañas de estas instalaciones para conocer los órganos vitales y las piezas claves que mueven el engranaje de la cuarta infraestructura aérea de España, que rozó en 2025 los 27 millones de viajeros.

(Daniel Maldonado)

La experiencia comenzó a primera hora para asistir a la reunión de la mañana, a la que nunca antes ha asistido un medio de comunicación y en la que los catorce jefes de los distintos departamentos junto al director del aeropuerto, Pedro Bendala, repasan lo ocurrido la jornada anterior y exponen las previsiones para el día.

    Una de las 3.172 cintas transportadoras para garantizar que la maleta. (Salvador Salas) María Engie, junto a un compañero, en la sala del SATE, desde donde se controla la red de transporte de equipajes. (Salvador Salas) Técnicos en el Centro de Operaciones donde, entre otras cosas, se asignan puertas de embarque. (Salvador Salas) Desde esta sala se coordina y se hace el seguimiento en tiempo real de la operación aeroportuaria. (Salvador Salas)

El conocido como 'búnker', al que se accede por unas puertas en las que no hay ningún rótulo informativo, es una gran sala con varias dependencias, llenas de columnas de cables que dan vida al aeropuerto. El frío de la estancia es la primera impresión a la que sigue esa sensación de estar en un lugar lúgubre de alta seguridad. «Aquí está la red de datos que permite interconectar todo el aeropuerto», explica con pasión por su trabajo Delgado. Añade que esta cámara acorazada guarda todos los servidores del aeropuerto, por lo que cuenta con una puerta de alta seguridad resistente al fuego, con cierre con dispositivo de apertura con sistema antipánico y protecciones contra el humo, contra robo y contra el agua. Poco hay en el aeropuerto de Málaga que no dependa de algún servidor de los que en este centro están organizados en estas grandes columnas.

El aeropuerto cuenta con 15,8 kilómetros de galerías visitables subterráneas

Algunos datos constatan la dimensión de esta 'catacumba' que cuenta con 188 centros de cableado; 262 kilómetros de fibra; alrededor de 700 puntos SIPA (pantallas de información al pasajero); 141 servidores Linux virtuales; o más de 2.000 cámaras en todo el aeropuerto, y entre 18.000 a 24.000 usuarios de wifi conectados en un día. Este centro reúne 9.000 tomas activas o puntos de conexión de datos. Desde aquí se tiene, por ejemplo, el control de los tarjeteros de acceso a las distintas dependencias de los casi 12.000 profesionales y se da cobertura a sistemas que permiten la comunicación de los señaleros, profesionales claves en las operaciones en tierra de los aviones. Todo ello con especial atención para evitar un ciberataque e innovando día tras día para ir implantando la Inteligencia Artificial en la automatización de procesos internos que ayuden al desarrollo de determinadas tareas. «Es un no parar de aprender», explica Mari Carmen Delgado, para destacar que este centro es toda una referencia en sistemas de comunicación.

    José Luis Vidrié, en la sala desde donde se gestiona el mantenimiento del aeropuerto. (Salvador Salas) Pantallas desde las que se controla todo el entramado subterráneo de los equipajes. (Salvador Salas) Señaleros guian a un avión hacia su lugar de estacionamiento. (Salvador Salas) Ana Rincón atiende una incidencia de un vuelo que llega con retraso. Equipo de bomberos de una de los dos parques de bomberos que hay en el aeropuerto. . (Salvador Salas)

En la zona de aire, es decir, una vez pasado el control de seguridad, en el que la rigurosidad del mismo provoca que a un miembro del equipo de SUR le toque un control aleatorio más exhaustivo, que, por supuesto, se lleva a cabo, se advierte de que conforme avanza la jornada el trasiego de viajeros es mayor. En la reunión del día han dado a conocer que «a las nueve de la mañana llevaban un 100% de puntualidad, cuando la media es del 97%» y exponen que hay programadas 565 operaciones y se prevén 98.000 pasajeros, de los que 2.400 esperarán sus vuelos en la sala VIP. En los aparcamientos la ocupación ronda entre el 65 y el 75%. También, han informado de incidencias como el traslado de una mujer embarazada al hospital o la asistencia a un viajero que presentaba mareos y malestar. Pero, además, han aportado datos como la apertura de la sala de autoridades en dos ocasiones, o de un atoro en unos aseos y de la actualización de sistemas y programas internos.

El aeropuerto cuenta con un despliegue de seguridad con más de 2.000 cámaras

Tras este encuentro y con las claves del día en mente, el viaje por las entrañas del aeropuerto hace escala en el Centro de Operaciones, desde donde se coordina y se hace el seguimiento en tiempo real de la operación aeroportuaria, así como de la gestión de la información necesaria para un desarrollo seguro y ordenado de los movimientos aeronáuticos. La responsable de la división de Operaciones, Ana Rincón, señala que es «el punto central de integración operativa, en el que se facilita la preparación, información y seguimiento de la operación diaria para apoyar la toma de decisiones». Es decir, deciden sobre los movimientos en tierra de los aviones y los flujos de los pasajeros y asignan los medios precisos según la operativa. «La función principal es adelantarse a los problemas que puedan surgir y organizar, por ejemplo, dónde estaciona cada avión. Hay que funcionar como un engranaje para que no haya fricciones y para que sea lo más rápido y cómodo el tránsito de hasta 100.000 pasajeros al día», declara Rincón, mientras una compañera reasigna el lugar donde bajarán los viajeros de un vuelo que llega con retraso. Para ello, un equipo de profesionales no pierde de vista los grandes paneles y pantallas que son protagonistas en esta sala en la que, entre otras funciones, se asignan las puertas de embarque de una instalación en la que en el primer cuatrimestre marca registros históricos en sus más de cien años de vida con 7,7 millones de viajeros, un 7,4% más, y 53.877 operaciones, un aumento del 4,8%.

    Sala multi confesional del aeropuerto de Málaga. (Salvador Salas) El servicio para Personas con Movilidad Reducida atiende una media de 1.249 pasajeros al día. (Salvador Salas) Equipo de informadores a los pasajeros, junto con Gemma Yela. (Salvador Salas) Laura Rosales Hernández, responsable de la División de Comercial, antes de acceder a la sala VIP. (Salvador Salas) Equipo directivo del aeropuerto de Málaga, en la sala de reuniones, con la torre de control al fondo. (Salvador Salas)

En la misma sala, pero en el otro extremo de esta dependencia, otro equipo se encarga de mantener todos los servicios del aeropuerto en pleno funcionamiento. Llegan informaciones de que hay un ascensor en el parking que no tiene luz o de una cinta que se ha parado. Son sólo ejemplos de las tareas con las que lidian a diario. José Luis Vidrié Pinto, responsable de la División de Ingeniería y Mantenimiento, explica que hay dos centros: uno en el lado de aire y otro que gestiona el servicio de terminales y viales. «Nuestro trabajo es que todo esté operativo, desde la climatización hasta el sistema de balizamiento o el de navegación aérea», precisa, para detallar que todo tiene que estar perfectamente en marcha, desde desatascar aseos o atender fugas o incidencias en alguno de los 113 ascensores de forma rápida y en tiempo real a gestionar los 62 centros de transformación o conseguir que el día del gran apagón el aeropuerto no faltara la energía, manteniendo la operativa sin incidencias. También se controlan desde aquí los 15,8 kilómetros de galerías visitables subterráneas, las 4.931 luces de balizamiento en las pistas, de las que 2.325 son con tecnología LED, o los 281 proyectores con lámpara halógena de 2.000 watios, más 71 proyectores LED de 1.270, sobre torres de iluminación en rampas de estacionamiento de aeronaves. «El apagón fue una prueba de fuego. Fue el único centro de la provincia en el que no se fue la luz porque tenemos unos sistemas propios para funcionar con normalidad», afirma, para explicar que diariamente «acometen 35 órdenes de trabajo correctivas y preventivas, es decir, unas mil al mes». Vidrié lleva trabajando en el aeropuerto desde 2009 cuando aterrizó en estas instalaciones de la mano del Plan Málaga.

Y en esta experiencia única no podía faltar uno de los centros más singulares y que despiertan mucha curiosidad por eso de que es el encargado de tratar las maletas, ese bien preciado para el pasajero que tiene en la recepción de su equipaje una de las principales preocupaciones del viaje. María Martínez, de la empresa Engie, envía un mensaje de tranquilidad en relación a que «todas las maletas están controladas. Hay 70 arcos de lectura de equipaje y todos ellos cuentan con una etiqueta que es única en el mundo durante 48 horas» con el Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipaje (SATE).

Las instalaciones del aeropuerto dedicadas a la gestión de las maletas ocupan una superficie similar a seis campos de fútbol

Las instalaciones del aeropuerto de Málaga dedicadas a la gestión de las maletas ocupan una superficie similar a la de seis campos de fútbol, unos 44.000 metros cuadrados. En este espacio subterráneo se despliega una especie de 'autovía' en la que se entrecruzan 3.172 cintas transportadoras para garantizar que la maleta llegue al avión en su tiempo justo. «Tenemos 14 kilómetros de cintas que parten desde los 174 mostradores de facturación desplegados en las dos terminales que generan hasta 26.400 equipajes por hora, detalla Martínez, que avanza que el aeropuerto cuenta con un almacén automático para 400 equipajes. Destaca, sin poder disimular el entusiasmo por su trabajo, que el SATE se vertebra en cuatro niveles de seguridad en el que al último llegan los equipajes que despiertan más sospechosas. Y es que las maletas facturadas son también sometidas a un exhaustivo control en el que se van cribando con una compleja estructura que mueve las cintas en vertical. Así, si un equipaje llega derivado hasta el último nivel, es que el sistema ha detectado algo en todos los anteriores, es decir, puede ser peligroso. De la vigilancia de estos equipajes se encargan los 26 equipos de inspección EDS (Explosive Detection System) y los 14 equipos de RX Dual View.

En este entramado de cintas no cesan de pasar equipajes, con récord al mes de 766.885 bultos de salida en agosto de 2025, y la cifra histórica de 27.326 al día en la jornada del pasado 10 de agosto. En 2025 se gestionaron más de seis millones de equipajes. María Martínez aporta otro registro único y curioso: el de las 670 maletas que se cargaron en un vuelo a Dubai, convirtiéndose en el avión que más equipaje ha llevado en la historia del Sate.

En este viaje sin precedentes para conocer las áreas de control del aeropuerto de Málaga, con 107 años de historia, acompaña a SUR Pilar Cejudo, una de las seis ejecutivas que toman el mando cuando el director no está en las instalaciones. Explica que el objetivo de cada día es que las operaciones se realicen «de forma segura y cómoda» y para eso es clave que la coordinación de todas las áreas «funcionen al 100%. Esto es una gran ciudad que precisa de un engranaje perfecto». Para ello, explica que con una semana de antelación se conocen ya el volumen de pasajeros que van a transitar y el de vuelos que van a operar. A partir de ahí comienza la organización de todo el operativo en el que las diferentes áreas se activan de forma coordinada. «Todo está monitorizado. Hoy, por ejemplo, sabemos que de ocho a nueve de la mañana se van a mover 4.100 pasajeros por hora, que es una cifra muy alta. O que de nueve a doce, el volumen va a ser de unos 3.400. Y que en las pistas habrá 565 movimientos», detalla, para añadir que también gestionan la sala de autoridades o los planes de emergencia. «El ejecutivo del aeropuerto es el puesto de mando avanzado», afirma Cejudo que lleva en Aena desde 1987 y que señala a la jornada del apagón informático como «uno de los momentos críticos». Avanza que en la jornada de este viaje especial «tenemos la primera hora punta de ocho a nueve de la mañana y que el movimiento de aeronaves será de 543».

En la zona de restauración del aeropuerto se sirvieron el pasado año más de 3,5 millones de cafés

Con ella y con Laura Rosales Hernández, responsable de la División de Comercial, se hace un alto en este recorrido en la sala VIP. En la misma, Hernández explica que unos 2.500 pasajeros al día disfrutan en estos 2.000 metros de sala. «Es un servicio cada vez más demandado y en el que pueden comer y beber mientras esperan sus vuelos, previo pago de 48 euros por persona mayor de once años», advierte. Cuenta que el pasado 5 de abril se registró el récord de 2.712 pasajeros en estas dependencias por las que pasaron 627.581 viajeros en 2025. «Esto es un remanso de paz», declara.

Rosales, que está al frente de los 26 puntos de restauración y de las 41 tiendas que conforman la oferta comercial, aporta cifras curiosas como que el año pasado se consumieron 3.509.109 de cafés en el aeropuerto. Controla también los siete aparcamientos del aeropuerto, que suman 8.500 plazas, a los que en 2025 accedieron 3.848.338 vehículos. Y el área de rentacar en el que hay ocho empresas de alquiler de vehículos sin conductor, donde se formalizaron más de 625.000 contratos el año pasado. Laura Rosales avanza que se han licitado recientemente unos 7.000 metros cuadrados que suman 22 de los 27 puntos de restauración. «Queremos marcas nuevas y locales renovados. En el caso de la restauración se cambia cada ocho años y en tiendas cada cinco. Es lo más ilusionante de este trabajo», afirma mientras se avanza por la cada vez mayor área comercial en la que los viajeros se desestresan un poco hasta confluir con Gemma Yela, responsable de la División de Servicios Aeroportuarios, que aglutina servicios destinados a las personas de movilidad reducida, de atención al pasajero, el servicio médico, limpieza o señalética. Yela muestra esas salas menos conocidas pero con las que el aeropuerto quiere contribuir a hacer el tránsito por estas instalaciones lo más cómodo posible. Una de las escalas obligadas es la sala de lactancia, donde una pareja duerme plácidamente a su bebé, graduando la luz de la habitación, y otra pareja se relaja junto a unos pequeños que se entretienen en la zona de juegos. La sala cuenta hasta con un baño adaptado para niños. La siguiente parada es en una curiosa sala multi confesional, preparada para que cualquier viajero pueda encomendarse a su Dios, cualquier en que crea, antes de viajar. En el recorrido pasan con frecuencia vehículos que desplazan a personas con movilidad reducida y explica que sólo hay que solicitar el servicio porque al demandante no se le exige ningún tipo de documentación sobre su dolencia. Asegura que el 1,5% de los pasajeros precisa de este servicio y que el día récord en esta asistencia fue el 15 de octubre de 2025 con 1.249 viajeros. Yela añade que son pioneros en servicios para personas con el síndrome del espectro autismo. «Trabajamos con todas las asociaciones para hacer un aeropuerto más que accesible», declara mientras se dirige a la oficina de los técnicos de información al pasajero porque no para todos es fácil de entender la dinámica de estas instalaciones antes de emprender un viaje o al llegar de vacaciones. Entre tanto, señala una de las 26 fuentes de agua con que cuenta esta infraestructura y uno de los 122 cargadores de móviles en los que se constata su alta demanda.

Por las cristaleras se divisa un intenso trabajo en pista, en las que realizan tareas claves los señaleros, los halconeros, los técnicos de Operaciones del Área de Maniobra (TOAM) y los bomberos asignados a los dos centros desde los que se atiende cada incidencia cuando suenan las alarmas.

El viaje termina junto a otro de los emblemas del aeropuerto, un jardín vertical bajo el que todo el equipo que hace funcionar estas instalaciones se une para una foto de familia, casi de despedida del director que este 1 de julio se traslada a un nuevo cargo a Madrid, y en la que se respira ese espíritu de trabajo en equipo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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