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Victoria Vera, la musa rebelde de la Transición: «Me he sentido muy atacada»

Victoria Vera, la musa rebelde de la Transición: «Me he sentido muy atacada»
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La actriz, a menudo incomprendida, recoge la Biznaga Ciudad del Paraíso: «Siento que las cosas me han ido bien»

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Vera, ayer en el Hotel Málaga Palacio. Marilú Báez Victoria Vera, la musa rebelde de la Transición: «Me he sentido muy atacada»

La actriz, a menudo incomprendida, recoge la Biznaga Ciudad del Paraíso: «Siento que las cosas me han ido bien»

Alberto Gómez

Martes, 10 de marzo 2026, 00:17

... le queda pequeño. Indomable e independiente, Victoria Vera desafió la censura, rodó a las órdenes de directores como José Luis Garci, se entregó a los brazos del teatro clásico y se convirtió en uno de los rostros más populares del país gracias a la televisión. Ayer recibió la Biznaga Ciudad del Paraíso del Festival de Málaga, que reconoce así a una actriz no siempre comprendida, eclipsada por la imagen que la industria construyó de ella.

–Cuéntenos alguno de esos secretos que guarda.

–Ah, no. Mis secretos no los cuento. Dejarían de ser secretos.

–Este premio le habrá obligado a echar la vista atrás.

–Pero no soy especialmente nostálgica. Tengo la sensación, cuando echo la vista atrás, de que las cosas han ido bien. Me ha tocado vivir un momento histórico importante, y lo hice en primera línea, encima de un escenario y con una obra que rompía moldes. Ahora lo recuerdo y pienso: «Qué bien». Tan pequeña como era, porque tenía quince años cuando empecé en el Teatro Romea de Barcelona, ya me desenvolvía con facilidad. Y luego vinieron Ana Frank. Y 'Niebla', de Unamuno. Más tarde hice 'Canta, gallo acorralado', una función maravillosa de Adolfo Marsillach que hicimos en el Teatro de la Comedia… He estado haciendo cosas continuamente.

–Y en todos los formatos.

–Sí, también en la televisión. Siento que mi carrera es bonita.

–También, en sus inicios, hizo ballet, que debe de imprimir un carácter especial.

–Es cierto, porque empecé a estudiarlo muy pequeña, cuando era una niña, y te da disciplina, rigor y exigencia. Hay muchos ensayos y mucho trabajo y eso me vino muy bien luego para el teatro. Conocí también composiciones de música clásica que me enriquecieron mucho. Quise ser bailarina, pero la vida me dio una peritonitis aguda y estuve demasiado tiempo en la cama. Cuando pude levantarme ya era demasiado alta y grande. Ni siquiera yo misma me reconocía. Y mi madre pensó que la salida a mi tristeza podía ser el teatro. Fue ella quien encontró la escuela de William Layton.

–Ahí empezó todo.

–Sí, con el método Stanislavski. Porque Layton había sido actor pero se quedó sordo en la Guerra de Corea. Vino a España huyendo de la caza de brujas y enseñaba ese método que busca la verdad emocional.

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Marilú Báez

–¿Qué ha cambiado más en estos años: el público, la industria o usted misma?

–Creo que el público siempre es fiel. Es lo mejor que tenemos. Cuando haces teatro tienes esa comunión con ellos, es algo único. Sólo ocurre en el directo: no puedes cortar. Si te equivocas, tienes que seguir. Es un trabajo real, muy de verdad. Y ante la cámara esa verdad se transforma en otra cosa, igual de válida pero distinta. No tienes ese estrés ni esa disciplina.

–¿Ha visto que Carmen Maura se ha desnudado por primera vez en su carrera?

–Entonces ya me comprenderá a mí. No sabía nada. Qué bonito.

–¿Se ha sentido incomprendida?

–No, me he sentido atacada. En un principio fue muy duro. Mandaban cartas explosivas al teatro. Hicimos '¿Por qué corres, Ulises?' y fue fuerte porque coincidió con la muerte de Franco. También 'El adefesio', de Alberti, que no pudo llegar a España porque no había amnistía. ¡Ah, y 'Cañas y barro'! Aunque gustaba mucho la serie, fue un impacto.

–¿Le gustaría que las mujeres tuvieran otro tipo de papel en el cine español?

–Sí, que sintieran su fuerza interior, que la tienen. Todas las mujeres tenemos una fuerza interior y basta con que no nos pongan a llorar… Es un tema terrible. Me cuesta entender la violencia masculina con las mujeres.

–¿Cree que el cine actual es paternalista?

–Creo que tiene que encontrar un camino que no sé si está por encima de la mesa aún.

–¿Cómo llevó la censura?

–Yo hacía una obra de Antonio Gala y me pidieron que me pusiera un imperdible por si se me salía un pecho. Con el permiso de Gala, lo tiré por los aires y salí a escena. Ahí entramos en la Transición, que fue un período maravilloso que nos llevó a la concordia y la unidad.

–¿Le apetece hablar de las influencers?

–¡No me hables del rollo de las influencers! Aquí las únicas influencers somos nosotras.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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