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WOW Artes marciales Vincenzo Bussolotti, de niño negado para el deporte a luchador profesionalEste torremolinense de 22 años, de raíces venezolanas y estudiante de la UMA, ha triunfado en su debut en MMA con la franquicia WOW
Miércoles, 1 de abril 2026, 01:14
... siempre se ha considerado un 'boquerón' más. Su historia es la de una familia humilde, trabajadora y emigrante que, asfixiada por la crisis económica de una Venezuela al borde del abismo, decidió dejarlo todo para mudarse a nuestro país en busca de una mejor vida. Primero fue el padre de la familia (de raíces italianas por parte paterna) el que logró llegar al país y comenzar a trabajar, y poco después, llegaron a España su madre y el joven Vincenzo, con apenas un par de años.Para aquellos que no conozcan este sello, WOW se ha convertido en la promotora líder de las artes marciales mixtas en nuestro país, una empresa apadrinada por el icónico campeón mundial de peso ligero y de peso pluma Ilia Topuria, accionista del proyecto, y a la que también se ha sumado recientemente Cristiano Ronaldo como inversor, lo que ha impulsado, sin duda, la visibilidad de esta empresa y este deporte en España. Muchos lo toman como el paso previo antes de buscar el billete a la ya reconocida estadounidense UFC, la mayor empresa de MMA del mundo. Son muy escasos los malagueños que han logrado acceder a WOW, y menos aún los que lo hacen ya como profesionales.
WOWEn su caso, llama la atención que guarda un perfil diferente al de otros peleadores ya profesionales. En primer lugar, porque además de entrenarse, estudiar una carrera universitaria y trabaja. Este mismo año acabará Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad de Málaga, y trabaja dando clases de MMA y jiu-jitsu en un gimnasio de Huelin (The Honorable) y otro de Torremolinos, concretamente en Scramble Academy, donde se entrena a caballo con el Be Brave de Benalmádena. Además, añade: «Estoy asociado con una asociación de Madrid, que se llama Bepro, y ayuda a deportistas a seguir un camino laboral. Mi objetivo siempre es formarme lo máximo posible».
Pero no sólo eso. Bussolotti aún se pregunta cómo ha logrado escalar hasta aquí, sobre todo, teniendo en cuenta que siempre fue un niño negado para los deportes. Así lo rememora, entre risas: «Siempre fui un desastre para todo tipo de deportes, se me dan muy mal, soy súper patoso, muy torpe», reconoce. Y añade: «Se me daban mejor los videojuegos, pero menos mal que eso cambió y me quisieron inculcar la cultura deportiva en casa».
De la nada al todo
Así fue, cansado de que su hijo no lograse continuidad en ninguna disciplina, su padre decidió apuntarle a jiu-jitsu (y posteriormente, a MMA). Para su sorpresa, le encantó. «Viendo cómo comencé, nadie se creería que yo acabaría siendo luchador profesional», señala el torremolinense. Para colmo, también señala que tiene cuatro dioptrías de miopía en cada ojo, lo que también dificulta sus peleas, aunque él no entienda de imposibles.
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La realidad es que encontró en las artes marciales su nueva pasión, y a base de constancia y esfuerzo, comenzó a competir y a destacar. A los 13 años ya peleaba y a los 15 ganaba a rivales mayores de edad. Estos últimos años ha compaginado el grappling (combate en suelo, sin golpes, sólo con llaves) y MMA. Sobre su palmarés, destaca algunos aspectos: «He hecho 17 peleas 'amateur' de MMA, con un balance de 14-3 y también he hecho muchas competiciones de grappling y grappling con kimono. He participado en campeonatos europeos y mundiales y he logrado 3 bronces, 3 platas y un oro en total a nivel internacional, y ya en 2025 decidí enfocarme más en MMA».
Fue sólo unos cuatro meses atrás cuando llegó una propuesta que le cambiaría la vida, la de su debut profesional, en el WOW de Madrid. Así recuerda el proceso, y sobre todo, el gran momento de su estreno: «Me puse a entrenar y a currar como nunca y salió todo perfecto. La pelea fue contra Cristian Joita y fue una pelea que me sorprendió. Yo iba como favorito, y me sentía muy preparado, pero se adaptó muy bien a mi lucha y me la complicó bastante. Gané por 30-27, las tres rondas, y fue una sensación increíble». Ahora no puede dejar de pensar en sus próximos combates, y ante todo, en su gran sueño, llegar a la máxima franquicia mundial: «El sueño cara al futuro sería trabajar lo más duro posible para dar el salto profesional a la UFC. Eso sí, yo me quedo con mi equipo y mi familia en Málaga, quiero lograr el sueño mientras sigo creciendo y viviendo aquí».
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