Estos productos, el vino y el chocolate, evocan siempre placer y muchas veces suelen aparecer juntos en experiencias culinarias de repostería. Pero de lo que ... no acabamos de darnos cuenta es de que precisamente hacer maridar un vino con un chocolate es de las cosas más difíciles en gastronomía. La causa la vamos a encontrar siempre en la composición, pues dependiendo del porcentaje de cacao, el chocolate tendrá unos niveles distintos de dulzor, grasa, potencia aromática y amargor, elementos que alteran el equilibrio de percepción con el vino.
Cuando el chocolate y el vino se equilibran y maridan, el resultado es maravilloso, pero para llegar a ese punto hay que saber cómo hacer que estos dos productos interactúen y el resultado sápido del vino y el chocolate se fusionen sin ningún tipo de desequilibrio. Ahí reside la dificultad.
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