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Violada por su casero: «Tenía el machete en el cuello, pensaba que no iba a salir viva de allí»

Violada por su casero: «Tenía el machete en el cuello, pensaba que no iba a salir viva de allí»
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La víctima relata que su agresor la azotó con un cable al no poder penetrarla analmente porque no estaba erecto
Violada por su casero: «Tenía el machete en el cuello, pensaba que no iba a salir viva de allí»

La víctima relata que su agresor la azotó con un cable al no poder penetrarla analmente porque no estaba erecto

Regala esta noticia Añádenos en Google El acusado de violar a su inquilina tras amenazarla con un machete y golpearla con un cable a modo de látigo. (Ignacio Cabanes)

Ignacio Cabanes

Valencia

18/07/2026 a las 07:56h.

«Me cogió del pelo y me metió en la habitación, bajó la persiana, puso el volumen del televisor muy alto, me tapó la boca ... y con un machete en el cuello me dijo: 'Si gritas te mataré'», relata la víctima de una brutal agresión sexual por parte presuntamente de su casero. El acusado se enfrenta a quince años de prisión por violar a su víctima tras amenazarla con un machete y azotarla con un cable de la luz al no poder penetrarla analmente tras un gatillazo.

La mujer, que había venido a España para trabajar en la recogida de la fresa en Huelva, acabó viviendo unos días en una habitación que el acusado le arrendó en su domicilio de Valencia. En un primer momento el trato hacia ella era bueno, e incluso la víctima afirma que lo veía como a un padre dada la diferencia de edad (unos 20 años más mayor) y por haberla acogido en su casa –eso sí pagando por el alquiler–.

Pero tras esta primera semana su actitud cambió. «Quería contraer matrimonio conmigo y como lo rechacé empezó a incordiarme», explica la denunciante. Desde ese día en que se negó a tener ningún tipo de relación amorosa con él «me insistía en que fuera a su cuarto». Hasta que el día de autos, aprovechando la ausencia del otro morador de la vivienda, y tras llegar visiblemente ebrio, la introdujo haciendo uso de la violencia en la habitación. Donde la azotó con el cable a modo de látigo, le amedrentó con el machete de 57 centímetros de largo y la violó.

«Me puso el machete en el cuello y como no conseguía penetrarme, porque no estaba erecto, me golpeó con un cable», detalla la víctima. «Pensaba que no iba a salir viva de allí», confiesa. «Trajo aceite, ...», de nuevo rompe a llorar, «pero cuando no pudo por detrás lo hizo por delante».

Hay momentos que, según explica, ya dejó la mente en blanco y que ha borrado de su cabeza. «Cuando volví a abrir los ojos se estaba liando un cigarro». Pero las amenazas que le profirió tanto antes como después de la violación con el citado machete las tiene muy presentes: «Si hablas te mato», «tú por qué te crees que vas a ser menos que las otras», haciendo referencia a otras mujeres árabes con las que había tenido sexo.

Los policías localizaron a la denunciante semidesnuda, visiblemente nerviosa y con lesiones por el cuerpo compatibles con su relato

Además le quemó el pasaporte para que no se pudiera marchar del país. Y se han aportado audios en los que también se muestra el interés sexual y las amenazas por parte del acusado hacia la víctima. «Si no estás conmigo, uno irá al cementerio y el otro a prisión».

La versión del acusado

Por su parte, el acusado niega los hechos, «yo no hago esas cosas», esgrime que tiene pareja estable y que fue la denunciante quien quemó su pasaporte tras encerrarse en una habitación. Asimismo alega que unos 17 días antes tuvieron sexo consentido y niega haberle enviado mensajes con contenido sexual a la víctima. La letrada de la defensa ha planteado en cuestiones previas que se declare la nulidad de las pruebas biológicas porque su cliente no autorizó la toma de muestras de ADN.

Sin embargo, mientras el resultado de las mismas no había salido la anterior abogada no se opuso e incluso en sus escritos insistía en la importancia de dicha prueba, hasta que evidenció que corroboraba el relato de la víctima.

Incluso aunque esta prueba fuera declarada nula, en nada afectaría ya que el testimonio de la víctima cumple con los tres requisitos que contempla la ley para ser prueba de cargo suficiente para enervar la presunción de inocencia del acusado. Por un lado la persistencia en la incriminación, al haber contado siempre una misma versión en los aspectos fundamentales de lo ocurrido. Así como la verosimilitud y ausencia de ánimo espurio. El acusado no ha podido dar una explicación lógica a lo manifestado por su inquilina, mientras que las pruebas periciales sí reflejan que el relato de la víctima es coherente y compatible con las lesiones que presentaba.

Así lo han señalado los médicos forenses, quienes han detallado las lesiones físicas, con rojeces alargadas compatibles con golpes causados con un cable. Así como el trastorno adaptativo leve con sintomatología ansiosa que sufre la denunciante.

Además de todo ello se cumple también el requisito de verosimilitud al estar su testimonio corroborado con numerosos elementos periféricos como son los testimonios de los policías nacionales que le salvaron la vida y de los propios vecinos que escucharon sus gritos desgarradores, como así lo han testificado. Cuando los policías llegaron al domicilio, situado en la avenida Giorgeta de Valencia, encontraron a la denunciante semidesnuda, visiblemente nerviosa y con lesiones por el cuerpo compatibles con su relato. Con la ayuda de una compañera que habla árabe pudieron saber los pormenores de lo que allí había ocurrido y la llevaron al hospital, donde fue explorada por la médico forense.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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