El hospital incorpora donanemab y lecanemab, terapias intravenosas dirigidas a pacientes con deterioro cognitivo o demencia leves, fármacos que no se financian en la pública
Regala esta noticia Añádenos en Google El neurólogo José Antonio Reyes. (SUR) 24/09/2026 a las 22:18h.El Hospital Vithas Xanit Internacional ha incorporado a su cartera terapéutica nuevas opciones para pacientes con enfermedad de alzhéimer en fases iniciales. Se trata de ... donanemab y lecanemab, dos tratamientos intravenosos que actúan sobre la proteína beta amiloide y que permiten ralentizar parcialmente la progresión de la enfermedad en pacientes seleccionados.
Curiosamente, estos son los dos medicamentos que el Sistema Nacional de Salud ha rechazado financiar con el rechazo de los médicos y de las asociaciones de pacientes. Su incorporación al hospital permite ofrecer estas terapias a pacientes que cumplan los criterios establecidos, al margen de la financiación pública.
Los dos fármacos han demostrado ralentizar la progresión del alzhéimer en pacientes seleccionados en fases iniciales de la enfermedad.
Los dos fármacos ralentizan la progresión del alzhéimer en pacientes seleccionados en fases iniciales de la enfermedad
«Por primera vez disponemos de un tratamiento intravenoso que puede frenar parcialmente la progresión de la enfermedad de alzhéimer en fases de deterioro cognitivo leve y en fases de demencia leve», explica Reyes. El especialista señala que, aunque estas terapias han llegado a España después que a otros países, representan un avance en el tratamiento de una enfermedad conocida desde hace décadas y para la que hasta ahora las opciones disponibles se dirigían fundamentalmente al control de los síntomas.
Donanemab y lecanemab actúan sobre la proteína beta amiloide, cuya acumulación en el cerebro es uno de los procesos relacionados con el desarrollo del alzhéimer. Los fármacos permiten eliminar parte de esta proteína y con ello ralentizar la velocidad a la que progresa el deterioro cognitivo en determinados pacientes.
El objetivo, no obstante, no es curar la enfermedad ni detener su evolución. «Estos tratamientos no van a curar la enfermedad ni a detenerla por completo, sino a ralentizarla de forma leve o moderada», señala Reyes. Esta ralentización puede permitir que los pacientes mantengan durante más tiempo su independencia, autonomía y calidad de vida.
Selección de pacientes
La utilización de estos tratamientos requiere una selección cuidadosa de los pacientes. No todas las personas con alzhéimer son candidatas a recibirlos y la indicación debe realizarse después de una valoración neurológica completa y siguiendo unos criterios clínicos concretos.
Además, se trata de terapias que pueden presentar riesgos potencialmente graves y que requieren un seguimiento estrecho durante el tratamiento. «Los pacientes deben ser seleccionados cuidadosamente por neurólogos con experiencia en enfermedad de alzhéimer para garantizar que los beneficios superen los posibles riesgos», apunta el especialista.
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