Óscar López, ministro de Transformación Digital. ILUSTRACIÓN: Juan López
EmpresasOPA HOSTILVivendi retoma su plan para entrar en Movistar+ y crecer en España con el plácet del GobiernoEl grupo francés nunca ha renunciado a participar en la televisión de pago de Telefónica con la que prevé generar importantes sinergias.
Más información: Vivendi ofrece al Gobierno un pacto integral para asegurar la paz mediática y crecer en España
Fernando Cano Publicada 26 abril 2026 02:30h Actualizada 26 abril 2026 02:39h Las clavesLas claves Generado con IA
El grupo francés Vivendi ha retomado sus planes para ser protagonista de Movistar+, la televisión de pago propiedad de Telefónica. Y esta vez puede ser la definitiva.
La operación se maneja con celo en los cuarteles generales de la compañía en París, ya que -a diferencia de ocasiones anteriores- el grupo fundado por Vincent Bolloré, cree que esta vez se dan las condiciones idóneas para cumplir un proyecto que acarician desde el año 2022.
La actualidad de Telefónica, sus planes en Movistar+, la situación política y su relativa cercanía actual con el Gobierno dan alas a la posibilidad de -por fin- tener una participación accionarial en la televisión de pago.
Óscar López presionó a Vivendi en París para que venda su participación en Prisa a los afines al PSOE, según 'Le Point'El proyecto original siempre fue comprar la totalidad plataforma -que en el sector se valora en al menos 1.500 millones de euros-, pero tras los últimos sondeos se conforman con una participación minoritaria, pero relevante. En el sector se habla de unos 500 millones.
Una adquisición que les dejaría como socios de Telefónica -que mantendría el control- para aprovechar todas las sinergias industriales que tienen las dos compañías.
La "media verdad" que admite Óscar López deja dudas clave sobre su 'encuentro' con Vivendi: cómo y sobre qué hablaronEsta Opa hostil informó hace un mes de que Vivendi había mantenido contactos con el Ejecutivo español ofreciéndole una paz mediática que pasaba por reforzar sus inversiones en España, con vocación industrial, y olvidarse de ideologías conservadoras.
En otras palabras, estaban dispuestos a ayudar al Gobierno si fuese necesario. Esto pasaba también por si -se daba el caso- apoyar estrategias patrocinadas por Moncloa para recuperar el control del grupo Prisa.
Joseph Oughourlian deja de ser interino: asumirá la presidencia de Prisa y reforzará al CEO Manuel MiratDesde el Gobierno, el propio presidente Sánchez y el ministro de Transformación Digital, Óscar López, se han mostrado abiertos a posibilitar este crecimiento. De hecho, es López el encargado de facilitar la operación cuando Vivendi quiera dar el paso.
Y esto incluye a Movistar+, una de las líneas rojas del Gobierno para dar entrada a inversores extranjeros. Esta cadena no solo es la televisión de Telefónica, una empresa participada por el Estado con un 10%, sino que es además uno de los mayores hubs de producción audiovisual 'made in spain'.
Las peripecias de Vivendi en su camino hacia el control de la comunicación españolaUna pieza clave en la industria cultural en cine y series. Movistar+ es además la mayor televisión de pago en España y tiene alianzas con Netflix, HBO, Apple, Disney y SkyShowtime.
También es dueña de la mitad de los derechos de La Liga de fútbol y de la Champions League. Al cierre de 2025 alcanzó los 3,8 millones de abonados, tras sumar 278.000 nuevos clientes. Una senda creciente que se ha consolidado en el último año.
Vivendi ofrece al Gobierno un pacto integral para asegurar la paz mediática y crecer en EspañaPor su parte, Vivendi es dueña de Canal+ y es un motor del cine y la producción audiovisual francesa, por lo que su presencia como socio de Movistar+ generará unas alianzas nunca vistas.
Es por ello por lo que el grupo dirigido por Arnaud de Puyfontaine quiere hacer una entrada amistosa y tranquila. Saben que el Gobierno no permitirá que controlen Movistar+, ya no por motivos ideológicos sino que por pura supervivencia estratégica.
El escudo antiopas le faculta para bloquear operaciones en empresas de comunicación y el plan de Vivendi es tener más del 10% de Movistar+, lo que le obligaría a pedir esta autorización. Por lo demás, una operación de este calado no se puede hacer sin que lo sepa Moncloa.
Por otro lado, Vivendi quiere mantener su relación privilegiada con Telefónica. Las dos compañías tienen acuerdos de gestión publicitaria a través de Havas, propiedad de los franceses, en todos los mercados de la teleco.
Estrategia de Movistar+
Es más, todo el plan pasa porque las dos compañías sean socios preferentes en el largo plazo y en todas las formas posibles de colaboración.
Del mismo modo,la operación pasa porque Movistar + siga siendo la televisión de Telefónica, con todo lo que eso significa en cuanto a distribución de contenidos, producción audiovisual y venta de paquetes convergentes.
¿Y Movistar+? Las fuentes consultadas indican que al igual que en toda Telefónica, la televisión se está sometiendo a los principios que marcó en su en su plan estratégico su presidente, Marc Murtra.
Es decir, disciplina financiera y capacidad para buscar integraciones. En esta lógica, esta misma semana Movistar+ nombró como nuevo consejero delegado a Alfonso Gómez tras la salida de Daniel Domenjó. Un gestor por un productor de televisión. Más estrategia para reforzar los contenidos.
Interés de Vivendi
En este sentido, Telefónica ha repetido en muchas ocasiones su intención de ser protagonista de la nueva oleada de fusiones del sector de telecomunicaciones y para ello necesita liquidez.
Si vende una participación minoritaria de Movistar+ podría obtener unos 500 millones que -al menos- servirían para consolidar la inversión futura de la propia plataforma.
Pero el interés de Vivendi no es nuevo. En 2021 entró en Prisa y a finales de este año pidió autorización al Gobierno para llegar hasta el 20%.
Pero se encontró con la negativa del Ejecutivo que temía que el principal editor de medios de España terminara en manos de un grupo conservador.
Guerra en Prisa
En 2022, Vivendi hacía un intento formal para entrar en Movistar+, pero Telefónica cerró todas las puertas, según se supo posteriormente, también por las objeciones de Moncloa.
Y en 2025 -en plena guerra por el control de Prisa- Vivendi se puso de perfil. Ello, pese a los rumores que indicaban que se les había ofrecido un pacto para que apoyara a los rebeldes y ayudara a desbancar al presidente Joseph Oughourlian. Un acuerdo que, se llegó a decir, incluía un acuerdo con Movistar+.
Las fuentes consultadas indican que el interés de Vivendi siempre ha estado y, de hecho, en el pasado se han reunido en muchas ocasiones con directivos de Telefónica para hacer exploraciones de forma extraoficial.
Pero pese a la buena predisposición de Telefónica, la pelota siempre estuvo en el tejado del Gobierno. Y ahora parece que se dan todas las condiciones y hay máxima disposición de todas las partes.
Relación con Oughourlian
Una buena muestra de las buenas relaciones entre Vivendi y el Gobierno es que en febrero de este año se cerró la venta de Acento -la firma del exministro socialista José Blanco- a Havas, filial publicitaria de Vivendi. Una compra, tolerada, autorizada y bendecida por Moncloa.
No obstante, la piedra de tope nuevamente puede ser Prisa. Vivendi es dueño del 11,5% del editor de 'El País' y Cadena Ser y desde su llegada al grupo fue aliado fiel de Joseph Oughourlian.
Pero tras la guerra del año pasado sus relaciones se enfriaron ya que Vivendi nunca llegó a apoyar directamente al empresario franco-armenio.
Incluso se filtró una reunión en la que aparentemente Óscar López negoció con la compañía la venta de sus acciones en Prisa para apoyar el ataque de los rebeldes liderados por Global Alconaba.
Siguiente pantalla
Desde estas disputas, Oughourlian es persona non grata en Moncloa. En cualquier caso, en estos momentos el 'asunto Prisa' parece no ser prioridad, aunque en el Gobierno quieren tener la certeza de que si fuese necesario actuar, Vivendi estaría dispuesto a apoyarles.
Algo que incluso pasa por vender sus acciones si es necesario y abriendo la puerta a una empresa apadrinada por Moncloa. Pero es ya otra pantalla.