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Volkswagen y Seat blindan su futuro ante la competencia asiática

Volkswagen y Seat blindan su futuro ante la competencia asiática
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Oliver Blume y Wayne Griffiths abogan por proteger la capacidad de innovación europea y acelerar la electrificación sin perder el control de la cadena de valor
Volkswagen y Seat blindan su futuro ante la competencia asiática

Oliver Blume y Wayne Griffiths abogan por proteger la capacidad de innovación europea y acelerar la electrificación sin perder el control de la cadena de valor

Regala esta noticia Oliver Blume (CEO del Grupo Volkswagen) y Markus Haupt (CEO de SEAT y Cupra), posan junto al nuevo Raval. (Seat)

Patxi Fernández

Madrid

30/04/2026 Actualizado a las 10:07h.

La industria del automóvil en Europa no atraviesa un simple cambio de ciclo, ya que se encuentra inmersa en una batalla por su relevancia global ... en medio de una competencia cada vez más grande. En encuentro con ABC durante la presentación del nuevo Cupra Raval los máximos responsables del Grupo Volkswagen y de Seat/Cupra han reclamado un concepto que consideran innegociable si el Viejo Continente quiere sobrevivir como potencia industrial: la soberanía tecnológica.

Para Oliver Blume la «soberanía tecnológica» no es un lema vacío, sino una necesidad operativa. Tras décadas de liderazgo en el motor de combustión, la transición hacia el vehículo eléctrico ha dejado al descubierto las costuras de la industria europea, excesivamente dependiente de las materias primas y la tecnología de celdas proveniente de China.

«Debemos asegurar que el valor añadido de nuestros vehículos siga residiendo en nuestras fábricas y centros de ingeniería», señaló Blume. El Grupo Volkswagen está invirtiendo miles de millones de euros en PowerCo, su filial de baterías, con la gigafactoría de Sagunto como uno de los pilares fundamentales de esta estrategia. El objetivo es reducir la exposición a los vaivenes geopolíticos y asegurar que el «cerebro» del coche eléctrico sea europeo.

Seat y Cupra: el motor español de la transformación

Por su parte, Wayne Griffiths aportó la visión desde la perspectiva española, subrayando el papel crítico que desempeña Seat S.A. en este engranaje global. Para Griffiths, la soberanía tecnológica también pasa por la capacidad de decisión local y el desarrollo de proyectos punteros que no solo ensamblen coches, sino que los diseñen y conceptualicen de principio a fin.

El éxito de Cupra es el mejor ejemplo de esta ambición. La marca nacida en Barcelona se ha convertido en el vector de crecimiento y rentabilidad del grupo, demostrando que existe una vía europea para el coche eléctrico que combina diseño emocional, rendimiento y sostenibilidad. Sin embargo, Griffiths advirtió que para consolidar esta soberanía es imprescindible un marco regulatorio que acompañe y una infraestructura de carga que no lastre la demanda en países como España.

«No basta con fabricar los mejores coches eléctricos; necesitamos que la sociedad pueda usarlos. La soberanía tecnológica también implica que nuestras infraestructuras estén a la altura de nuestra capacidad industrial», afirmó el directivo, quien se ha mostrado muy combativo respecto a la lentitud en el despliegue de los puntos de recarga en territorio nacional.

Un mensaje a Bruselas

La defensa de esta autonomía industrial también lleva implícito un mensaje a las autoridades de la Unión Europea. Ambos líderes coincidieron en que la competencia con los fabricantes chinos no se puede ganar únicamente con aranceles o medidas proteccionistas, sino fomentando la competitividad real.

La soberanía tecnológica requiere, según Blume y Griffiths, una política industrial común que incentive la inversión en I+D y proteja los puestos de trabajo cualificados. El Grupo Volkswagen ya ha iniciado el camino con el desarrollo de su propio sistema operativo (software-defined vehicle) y la estandarización de las celdas de batería, pero insisten en que el esfuerzo debe ser colectivo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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