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Política

Vox presionó a los dirigentes de la cúpula para que echaran a Ortega: "Te lo está pidiendo Abascal como un favor"

Vox presionó a los dirigentes de la cúpula para que echaran a Ortega: "Te lo está pidiendo Abascal como un favor"
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Montse Lluis adujo que el ex secretario general intentaba "sustituir" al presidente del partido Leer

El cese de Javier Ortega Smith como vocal del Comité Ejecutivo Nacional de Vox, primero, y como miembro del partido, después, ha producido una tensión notable en la tercera formación política con más votos de España. Antes que nada, porque se trata de un divorcio destemplado entre Santiago Abascal y el amigo que lo llevó de la mano a fundar el partido. Y que ejerció de número dos y pretoriano más fervoroso y vehemente durante los años en los que Vox no lograba hacerse un hueco. Y en segundo lugar, porque la dirección de Bambú presionó a miembros del Comité Ejecutivo para que votaran a favor del cese inmediato de Ortega. Esa presión se ejerció, como en otras ocasiones, invocando al presidente: «Esto te lo pide Santiago Abascal».

Dos fuentes del Comité Ejecutivo Nacional confirman a EL MUNDO que el 22 de diciembre de 2025, minutos antes del cese del que fuera secretario general y mano derecha de Abascal, los alfiles del presidente de Vox llamaron a algunos miembros del Comité. Tanto la secretaria general adjunta del partido, Montserrat Lluis, como el vicepresidente, Ignacio Garriga, contactaron con dirigentes de la cúpula y tiraron de una frase-comodín que siempre usaban en casos de urgencia o especial relevancia: «Esto no te lo pido yo. Te lo está pidiendo Santiago Abascal como un favor».

Una de esas personas lo revela ahora -bajo la condición de mantener el anonimato para evitar, precisamente, las mismas represalias que se llevaron por delante a su ya ex compañero- así: «Me llamó Montse y me pidió que votara a favor del cese de Ortega Smith. Yo le respondí: ¿pero habéis hablado con él?».

La respuesta de Lluis, que esta fuente apuntó y comunicó a otro de los dirigentes, fue la siguiente: «Se ha intentado hablar con él, es imposible, y al final su objetivo es ser el presidente y quitar a Santiago». Es decir, en la cúpula de Bambú había un miedo cierto a que Ortega intentase disputarle el liderazgo a Abascal. No a que lo consiguiera, pero sí a que generase una fractura orgánica de calado no menor. No en vano, él fue quien fichó a la mayoría de los cuadros medios e intermedios de la estructura del partido. «A él le deben muchas lealtades», reconoce un cargo actual de Vox.

«Él montó Vox. Él cogió un coche para sacar pasta para pagarle el sueldo a Abascal. Él fue el que convenció a los cargos. Y siente que quienes le han robado la silla son los que estaban en el PP, como los Ariza. Le han estafado. Ahora las decisiones no se toman por criterios políticos, sino por criterios económicos de quienes mandan ahora en el partido», lamentan fuentes cercanas a Javier Ortega Smith.

Por eso, ante la apelación de Montserrat Lluis a que el ex secretario general quería descabalgar a Abascal, uno de los intercambios telefónicos de aquel 22 de diciembre prosiguió así: «¡Eso es imposible!». En ese momento, la mano derecha de Garriga zanjó la conversación con la invocación a que se trataba de un «favor» personal y político que demandaba el presidente de la formación.

Este diario desveló ayer en exclusiva los mensajes del Comité Ejecutivo Nacional en el que Abascal y Garriga lograron echar a Ortega de la cúpula del partido en tan sólo 13 minutos. Por WhatsApp y tras un informe de seis folios de Garriga, que no le dio tiempo a leer a la mayoría de los 19 dirigentes del partido -todos, menos el propio Ortega- que votaron a favor de su marcha con cajas destempladas. El argumento que esgrimió Abascal fue la «pérdida total de confianza política y personal». Ese mensaje lo envió a las 19.08, y a las 19.21 ya se había alcanzado la mayoría de dos tercios necesaria para echarlo del comité. 14 votos. 12 de ellos se emitieron en menos de dos minutos. Mucho más rápido de lo que se tarda en leer los cinco correos que adjuntaba Garriga en su informe contra su antecesor.

«Órgano decorativo»

Después, a Ortega lo apartaron de la portavocía municipal madrileña antes de expulsarlo finalmente por negarse a dejar dicho cargo. El 3 de febrero, EL MUNDO adelantó la carta con la que el ex número dos de Vox se defendía de estas acusaciones: «Cualquier opinión es severamente reprimida y castigada», advirtió. «La difamación personal y la difamación en redes se han convertido en el arma para destruir la reputación» de los considerados «incómodos», señaló. «No me ha sorprendido esa votación tan inmediata» para su cese, dijo, «porque hace ya mucho tiempo que el Comité Ejecutivo Nacional dejó de ser un órgano de debate y reflexión, para ser un órgano meramente decorativo que sólo ratifica las decisiones que otros han tomado previamente».

La secuencia de los mensajes del Comité Ejecutivo que apartó a Ortega de la cúpula de la formación de extrema derecha abunda en esa hipótesis. A las 19.07 horas, Garriga plantea el «cese» por «daño a Vox». Un minuto después, Abascal refrenda la propuesta y propone «su sustitución por Julia Calvet, portavoz nacional de Juventud». Votaron todos en cascada. El resultado: 19 votos a favor y uno en contra, el del propio Ortega, que fue el último en emitir su voto y lo hizo «en contra» y en negrita. Los más rápidos y solícitos tardaron apenas segundos en escribir «a favor».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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