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Abascal (centro), con, entre otros, Monasterio, Ortega Smith, Espinosa de los Monteros y Olona en su mitin de Vistalegre (Madrid) en 2020. De San Bernardo Vox se enreda en las crisis internas mientras Castilla y León pone a prueba su empuje electoralLas salidas de Ortega Smith y Antelo muestran de nuevo las dificultades del partido para tolerar figuras y discursos que hagan sombra a Abascal
Madrid
Domingo, 1 de marzo 2026, 00:19
... a agrietar el discurso del partido, que siempre blasona de su cohesión interna en contraste con la división que achaca a sus rivales. Los fratricidas conflictos con el fundador Javier Ortega Smith o con el hasta ahora líder en Murcia, el antes elevado a las alturas José Ángel Antelo, que esta semana se han desatado con toda su fiereza, dejan de ser una anécdota y convierten en categoría la dificultad de la formación de derecha radical para manejar los enfrentamientos internos y convivir con la aparición de figuras con discurso propio en un partido en el que Santiago Abascal es, sin discusión, el alfa y el omega.Abascal, Ortega Smith y Espinosa de los Monteros conformaron durante mucho tiempo la santísima trinidad de Vox, un triunvirato que aportaba liderazgo, fortaleza e ideología. Ahora, nada queda de aquello. «Esto es una purga peor que la de Stalin», sentenció el pasado martes Ortega Smith, que se negó a abandonar la portavocía de Vox en el Consistorio capitalino, último hito de un choque que empezó a fraguarse en 2022, cuando Abascal le retiró de la secretaría general del partido. En la misma línea se pronunció Antelo, cercano a Ortega Smith, que el viernes expresó el sentimiento común de muchos de los que se declaran laminados. «La lealtad no es lo mismo que la sumisión. Hay un patrón que se lleva repitiendo mucho tiempo: cuando alguien alcanza notoriedad, lo consideran malo para el partido», dijo el, de facto, destituido líder murciano.
La lista de expulsados de Vox ya no es pequeña. A Ortega Smith y Antelo, los últimos en caer, se suman los exportavoces en el Congreso Espinosa de los Monteros y Macarena Olona; la expresidenta de Vox en Madrid Rocío Monasterio; el exvicepresidente de Castilla y León Juan García-Gallardo; el militante con el carné número uno del partido, Ignacio Ansaldo; la exdiputada y ahora concejal en Madrid Carla Toscano; los exdiputados Víctor Sánchez del Real, Rubén Manso y Juan Luis Steegmann, y dirigentes de su organización juvenil afín Revuelta, como Pablo González-Gasca, entre muchos otros. De hecho, hace justo un año, un centenar de damnificados de Vox en toda España celebraron una reunión en Madrid para denunciar que el partido «está sin rumbo» y reclamar su refundación.
Pero en Bambú, la calle de Madrid donde se encuentra la sede de Vox, no existe la sensación de que la formación esté errando al abordar estos conflictos internos. Al revés, valoran la firmeza con la que Abascal se está enfrentando a los 'rebeldes'. «Vox es un movimiento de reconstrucción nacional, no una plataforma a mayor gloria de individualismos. Todos los afiliados tienen que cumplir una serie de obligaciones, y la principal de ellas es obedecer las órdenes de la dirección», explican a este periódico fuentes de la cúpula, que achacan las salidas a varias causas: «Egos, vanidad, ambición desmedida, frustración, pobre compromiso con el partido, ausencia de liderazgo e individualismo atroz». El entorno de Abascal recuerda que «la política es muy complicada y hay que demostrar generosidad, altura de miras (pero no personales), disciplina, capacidad de trabajo en equipo, jerarquía y, sobre todo, coherencia», cualidades que, según la dirección, no tenían los defenestrados.
Expectativas en las urnas
Además, en Bambú esgrimen los magníficos resultados electorales de la formación en Extremadura y Aragón para minimizar la importancia de las salidas y no creen que estas últimas crisis supongan un lastre de cara a las elecciones del 15 de marzo en Castilla y León, donde Vox rebaja sus expectativas porque parte de un resultado muy alto (17,64%) y el sistema electoral, con nueve circunscripciones, no le favorece. Tampoco ven que los problemas internos minen su posición en su presión al PP en Extremadura y Aragón para forzar a los populares a aceptar sus planteamientos sobre el Pacto Verde y la inmigración irregular. Y, finalmente, destacan la aparición de nuevas caras, como la actual portavoz en el Congreso, Pepa Millán; el portavoz de vivienda, Carlos H. Quero; o el extremeño Óscar Fernández. Pero, sobre todo, más allá del tirón de sus líderes regionales, en Vox saben que su candidato, allí donde hay elecciones, es siempre Santiago Abascal.
El caso de Espinosa de los Monteros ilustra la dinámica de las luchas en Vox, que ha abandonado un primer planteamiento liberal-conservador para acercarse más a tesis lepenistas, siguiendo a su partido hermano en Francia. Miembro del ala liberal (o ultraliberal) del partido, el ascenso del sector más radical colocó en una posición imposible a Espinosa de los Monteros, que ahora maniobra desde su 'think tank' Atenea para tender puentes entre el PP y Vox, aunque cada día se distancia más de su antiguo partido. «Felicidades a la cúpula de Vox. Aún no han apagado el fuego que han creado con Ortega Smith y ya se están cargando a otro de los mejores, José Ángel Antelo, en Murcia. ¡Es que es increíble!», escribió el viernes en la red social X.
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