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Trump, cartulina en mano, activó en abril la guerra comercial. AFP Vuelta a la receta del cierre comercialRegreso al proteccionismo ·
Trump ha recuperado los aranceles como símbolo de repliegue económico, aunque aún no han generado un 'shock' globalDomingo, 18 de enero 2026, 00:19
... crisis económica de 2008. El anhelo del trinomio trabajo-casa-coche late en el corazón del lema 'Make America Great Again' y explica, en buena medida, su éxito electoral. Ese relato le ha abierto en dos ocasiones las puertas de la Casa Blanca al quebrar el tradicional dominio demócrata en los grandes Estados industriales del norte -Pensilvania, Michigan y Wisconsin-, los más castigados por la globalización y las deslocalizaciones productivas.Si el magnate recurrió a las barreras aduaneras durante su primer mandato como una herramienta de negociación quirúrgica -con el foco puesto en China y en el sector del acero-, en esta segunda estancia en la Casa Blanca los ha convertido en una de sus principales armas de presión geopolítica. Y es que apenas dos meses después de su regreso a la residencia presidencial, en una jornada que rebautizó como 'el Día de la Liberación', activó una batería de «aranceles recíprocos» de alcance global, incluso contra países tradicionalmente aliados.
La imposición de estas tasas respondía al intento de reducir un déficit comercial que en 2024 excedió los 1,2 billones de dólares, con el objetivo de reequilibrar los flujos comerciales globales. Sin embargo los aranceles quedaron suspendidos apenas una semana después de su entrada en vigor, en lo que Washington presentó como una pausa estratégica para abrir negociaciones. En el caso de la Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, viajó hasta los campos de golf que Trump tiene en Escocia para firmar un acuerdo que fijó unas barreras aduaneras del 15% -cinco puntos por debajo de la propuesta inicial de la Casa Blanca-, a cambio del compromiso de Bruselas de realizar compras millonarias en EE UU. Un pacto que fue recibido con recelo en la mayoría de capitales.
Estas barreras aduaneras han golpeado de forma especial a sectores como la automoción y la siderurgia europeas. El metal soporta un arancel del 50% y alerta del riesgo de que, ante el colapso de otros mercados, China inunde la UE de acero barato. La industria automovilística teme que el impacto arancelario lastre la frágil recuperación alemana y ya ha anunciado 70.000 despidos en todo el continente. La siderurgia, mientras, se refugia en los ERTE a la espera de una mejora del contexto.
Riesgo de «desastre»
El líder republicano presumió la semana pasada de que esta política proteccionista ha permitido a Estados Unidos recaudar más de 600.000 millones de dólares. Sin embargo, una parte significativa de ese botín -al menos 150.000 millones- está en riesgo. La Corte Suprema tiene previsto pronunciarse en los próximos días sobre la legalidad de los denominados aranceles recíprocos, al examinar si la norma invocada por Trump para activarlos, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, le otorga facultades para imponer medidas aduaneras por vía de urgencia, una competencia que la Constitución reserva al Congreso. El magnate ha advertido que, un fallo en su contra, supondría «un desastre», ya que implicaría reclamaciones millonarias.
La andanada arancelaria ya se siente en la economía estadounidense, en la medida en que las empresas han trasladado el sobrecoste a los consumidores. La inflación cerró el año en el 2,7% y las previsiones apuntan a que podría superar el 3,5% a lo largo de este ejercicio, aunque el escenario no se considera descontrolado y pone de relieve la capacidad de adaptación de la mayor economía del mundo frente a una inestabilidad generada desde su propio interior.
Los 'tech bros' buscan refugio en la Casa Blanca
La relación de Trump con los magnates tecnológicos de Silicon Valley -los llamados 'tech bros'- ha sido una montaña rusa marcada por alianzas estratégicas, rupturas públicas y reconciliaciones. Durante la campaña, aportaron cantidades millonarias, con Elon Musk como figura más visible. Su cercanía le valió un papel destacado al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, aunque la relación acabó deteriorándose.En un segundo plano, pero con una influencia más estable, se mueve otro núcleo de poder encabezado por Peter Thiel, fundador de Palantir, que tiene en JD Vance a su principal protegido. Este grupo garantiza que una visión abiertamente proempresarial, basada en la desregulación y en una visión procripto , tenga voz directa en la Casa Blanca.
En este contexto, el objetivo político de Trump de cara a las 'midterm' de noviembre es que la resiliencia de los mercados se traslade a los hogares, cada vez más sensibles al encarecimiento de los precios, en un mercado que registra una tasa de paro del 4,4%, la más elevada desde la pandemia. De ahí la ofensiva de Trump sobre la Reserva Federal para forzar una bajada de tipos, su apuesta decidida por abaratar la energía -con la reactivación del flujo de crudo venezolano tras la captura de Maduro- y la congelación de la guerra comercial con China hasta finales de año. Un gigante asiático que, en todo caso, resiste a la embestida trumpista con un superávit récord.
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