El histórico establecimiento de Pozos Dulces abrirá en la primera quincena de octubre con la carta de siempre, incluida la leche con fresa, y recuperará el tapeo de mediodía
Regala esta noticia Añádenos en Google El local está actualmente vacío. (Migue Fernández) 26/09/2026 a las 13:33h.El Diamante volverá a levantar la persiana. Y lo hará procurando que, cuando sus clientes de toda la vida crucen de nuevo la puerta de ... Pozos Dulces, encuentren pocas razones para pensar que han cambiado de bar. Los pitufos, los molletes, el salchichón, la zurrapa y hasta aquella leche con fresa que sobrevivió durante décadas a todas las modas regresarán en la primera quincena de octubre. Ocho meses después de que Francis Cerezo y Mariví Castillo cerraran el histórico establecimiento, el negocio prepara su reapertura con una idea clara: conservar buena parte de lo que convirtió El Diamante en una institución de los desayunos del centro de Málaga.
Rafael López Taza toma el relevo de Francis y Mariví con la intención de mantener la carta tradicional del histórico establecimiento
La intención es tocar lo menos posible todo lo que funcionaba. El nuevo Diamante conservará la carta tradicional de desayunos que mantuvieron durante décadas Francis y Mariví: los pitufos y molletes con aceite y tomate, salchichón, jamón serrano, zurrapa, pavo, york y queso seguirán formando parte de una oferta que había permanecido ajena a las sucesivas modas gastronómicas del centro. También regresará una de sus rarezas más reconocibles, la leche con fresa, superviviente de otra época que continuaba teniendo sus fieles.
Pero la reapertura incorporará también una novedad que, en realidad, supone mirar todavía más atrás en la historia del establecimiento. El Diamante ampliará su actividad al mediodía y recuperará el tapeo que ofreció durante sus primeros años y que terminó desapareciendo con el paso del tiempo. La idea es que el bar no acabe su jornada después de los desayunos, como ocurría en su última etapa, y vuelva a tener vida a la hora del aperitivo.
El negocio recuperará el tapeo de mediodía que ofrecía en sus primeros años y que había desaparecido con el tiempo
El cierre llegó en febrero. Francis Cerezo, que llevaba más de treinta años detrás de la barra, tuvo que jubilarse por enfermedad y puso fin junto a Mariví Castillo a una etapa que había convertido el establecimiento en un lugar mítico que contaba con la complicidad diaria de decenas de malagueños ajenos al brunch. Bastaba acudir unas cuantas mañanas para que Francis supiera qué poner antes incluso de pedirlo. También manejaba un particular diccionario: un «Málaga» era un pitufo de salchichón y un «sombra triste», un descafeinado, señalado además con una cuchara sobre el vaso.
Pero el Diamante tampoco había nacido con ellos. Su historia comienza en la posguerra, cuando José Gálvez Toro, descendiente de los Gálvez de Macharaviaya, y su mujer, Aurora Toro, fundaron a finales de los años cuarenta un establecimiento llamado El Brillante en calle Compañía. Los desacuerdos económicos con los propietarios del local provocaron posteriormente su traslado a Pozos Dulces y el cambio de nombre por El Diamante.
Varias generaciones
En los años ochenta el negocio pasó a manos de sus propios empleados y, ya en los noventa, la muerte de José Montilla precipitó que Francisco Cerezo, entonces un joven camarero que llevaba varios años trabajando allí, asumiera las riendas. Primero lo hizo en solitario y después junto a Mariví, compañera de trabajo y de vida. Entre ambos mantuvieron durante más de tres décadas una barra por la que han pasado varias generaciones de malagueños.
Su despedida en febrero parecía cerrar definitivamente una forma de desayunar que cada vez resulta más difícil encontrar en el centro histórico. Finalmente habrá relevo. «Aún no sé la fecha exacta porque quedan algunos flecos, pero en la primera quincena de octubre seguro», explica su nuevo propietario. Empieza la cuenta atrás para que regrese la leche con fresa.
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