Un Boeing B-52 Stratofortress. Air Force
Observatorio de la Defensa Washington lanza ataques de precisión con los bombarderos B-52 contra arsenales de misiles ocultos bajo tierra en IránGran parte del arsenal iraní está enterrado en búnkeres, de ahí el empleo de B‑52 con munición perforante y misiles de largo alcance.
Más información: El arsenal de Irán para responder a Israel y EEUU: misiles hipersónicos, balísticos y enjambres de drones
Yolanda Rodríguez Publicada 5 marzo 2026 02:53hLas claves nuevo Generado con IA
La ofensiva de Estados Unidos contra la infraestructura balística iraní entra en una fase más profunda. Un bombardero estratégico B‑52 Stratofortress de la Fuerza Aérea estadounidense ejecutó ataques de precisión contra instalaciones de misiles y centros de mando en el marco de la operación Furia Épica.
El jefe del Mando Central (CENTCOM), almirante Brad Cooper, confirmó la acción y subrayó que la campaña busca desmantelar la red de mando que permite a Teherán coordinar sus fuerzas misilísticas en toda la región.
Gran parte del arsenal iraní —desde silos hasta depósitos de misiles— se oculta en búnkeres y complejos subterráneos diseñados para resistir ataques convencionales, lo que explica el empleo de B‑52 armados con munición perforante y misiles de largo alcance.
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— U.S. Central Command (@CENTCOM) March 3, 2026
Detrás de esa decisión hay una lectura estratégica clara: si se rompe la cadena de mando que conecta los centros de control con las brigadas de lanzamiento, la capacidad de Irán para ejecutar salvas coordinadas de misiles —su principal herramienta de disuasión frente a EEUU y sus aliados— puede quedar seriamente limitada.
El despliegue del bombardero estratégico B‑52, conocido como “Buff” por su imponente tamaño, vuelve a demostrar la vigencia de esta aeronave legendaria.
En servicio desde la década de 1950, el B‑52 ha combatido en conflictos que van de Vietnam a Afganistán y sigue siendo uno de los grandes pilares del poder aéreo estadounidense.
Capaz de transportar hasta 31 toneladas de armamento, entre bombas guiadas por GPS y misiles de crucero de largo alcance, el B‑52 mantiene su valor como vector ideal para ataques de precisión a gran escala contra infraestructuras militares dispersas o fortificadas.
Un B-52 de la USAF. Air Force
El avión también puede utilizar la bomba GBU‑39/B Small Diameter Bomb (SDB), lo que permite atacar múltiples objetivos en una sola salida gracias a su reducido tamaño y guiado preciso.
Para atacar objetivos fuertemente reforzados o situados a gran profundidad, el B‑52 puede equiparse con municiones perforantes de gran peso, como la GBU‑31 derivada de la ojiva BLU‑109, diseñada para destruir estructuras endurecidas y búnkeres subterráneos.
Además de las bombas de caída libre, este veterano bombardero estratégico dispone de una amplia gama de armas de ataque a distancia.
Entre ellas destacan el misil de crucero AGM‑86C Conventional Air-Launched Cruise Missile (CALCM) y el más moderno AGM‑158 Joint Air-to-Surface Standoff Missile (JASSM), junto con su versión de alcance extendido JASSM‑ER.
La fuerza aérea de EEUU e Israel, claves en la caída de la cúpula militar de IránGracias a estos misiles furtivos, el B‑52 puede alcanzar objetivos protegidos a varios cientos de kilómetros, manteniéndose fuera del alcance de las defensas antiaéreas más densas.
De este modo, conserva toda su relevancia en el campo de batalla contemporáneo como una plataforma de ataque de largo alcance y elevada persistencia, capaz de lanzar grandes volúmenes de munición guiada con precisión en una sola misión.
Todo este arsenal permite al bombardero golpear centros de mando, instalaciones logísticas y complejos de lanzamiento sin necesidad de penetrar profundamente en zonas cubiertas por defensas antiaéreas.
Sistema nervioso de los misiles iraníes
Más allá de la dimensión táctica, la elección de los objetivos revela el cambio de enfoque de la campaña. Los ataques se han dirigido contra nodos de mando y control, es decir, el sistema que conecta los sensores, los centros de decisión y las unidades de lanzamiento.
En términos militares, atacar ese sistema equivale a cortar el “sistema nervioso” dela fuerza balística iraní. Aunque los misiles y las plataformas de lanzamiento sobrevivan, su capacidad para operar de manera coordinada se reduce drásticamente.
Bases de la OTAN en Turquía, Irak, Grecia y Rumanía, dentro del alcance de los misiles iraníesIrán ha construido durante décadas una red diseñada precisamente para resistir ataques convencionales. Sus misiles de corto, medio e incluso alcance intermedio forman la columna vertebral de su estrategia militar.
En ausencia de una fuerza aérea comparable a la occidental, Teherán ha convertido los misiles en su principal instrumento de disuasión.
Desde una óptica operativa, la combinación de bombarderos pesados con aviación embarcada, cazas terrestres y medios navales permite a EEUU sostener una presión constante sobre la infraestructura militar iraní.