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Xavibo en su nueva gira 'No te enamores'. SUR Xavibo, el cantante de la «tragicomedia»: «Lo mío es hacer reír a partir de una desgracia»El mallorquín actuará este viernes en la sala París 15 con su gira 'No te enamores', un directo íntimo, enérgico y con sentido del humor
Carmen Barainca
Miércoles, 14 de enero 2026, 16:03
... de grandes ciudades. Lo íntimo pesaba más que el espectáculo, y los recuerdos más fatídicos se convertían en canciones escuchadas entre sonrisas. Málaga fue uno de esos destinos tempranos. Años después, el cantante vuelve a la ciudad. Esta vez con más público y medios, reflejo de una evolución al alza. Todavía hay quienes le recuerdan: «Yo estuve ahí». Un choque de realidad para el artista, que aterriza con «lo mejor que ha hecho hasta ahora».El concierto se presentará este viernes en la sala París 15 con una banda de seis músicos. Un cambio de escala que el artista describe como «cinco niveles por encima de sus presentaciones previas», donde el rap deja paso al pop contemporáneo y al folk nostálgico. La gira presenta destinos como Barcelona (Razzmatazz), Valencia (Auditorio Roig Arena) o Madrid (Palacio Vistalegre), lugar en el que el artista tendrá «el concierto más grande de su vida».
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Xavibo, el cantante mallorquín que actuará en Paris 15 de Málaga el próximo 17 de enero. SUREste crecimiento profesional convive con una narrativa que Xavibo denomina «tragicomedia». El concepto se basa en la interpretación enérgica de letras que, en su origen, nacen de la nostalgia o la tristeza. «Es hacer reír a base de una desgracia; las canciones tratan temas profundos, pero nos lo pasamos bien interpretándolas y hacemos bromas de lo que nos ha pasado», explica. En el escenario, temas como 'Amor mío' y 'Tanta vida' se convierten en el eje de esa interacción, donde busca transformar el drama inicial en una experiencia compartida con el público.
El afán por desahogarse frente a la escritura le acompaña desde su infancia. Xavibo empezó a escribir a los once años, no como proyecto, sino como refugio. Poemas que recitaba a su abuela por teléfono cuando murió su abuelo, versos que sólo aspiraban a existir. Luego llegó el rap, «era lo más parecido a la poesía que conocía». Luego la guitarra, las melodías, el folk. No fue una decisión estratégica, todo ocurrió como ocurren las cosas importantes, «sin darse cuenta». «Yo escribía porque me gustaba, porque me ayudaba», dice. Aún hoy, cuando habla de sus canciones, lo hace como quien habla de sellos temporales, sin arrepentimientos. Marcas de lo que fue, no de lo que debería haber sido.
Contra el ruido
Ese niño introspectivo sigue ahí. Está en el escenario, cuando juega. En su forma de vivir, cuando compra los juguetes que no tuvo. En su entendimiento del arte como algo que no siempre tiene que ser solemne. «Cumplir tu sueño tiene algo de infantil», dice sin ironía. La soledad y la presencia han desplazado el foco de su obra reciente. Xavibo detalla que su proceso de escritura es una actividad solitaria, diferente a su faceta más extrovertida y performática. Esta última ha cobrado relevancia a través de acciones públicas, como su estancia de trece días en un escaparate en Madrid sin móvil, o su reciente iniciativa donde dormía en la calle con carteles de «Necesito dormir». Estas experiencias, según el músico, son investigaciones sobre la reacción social y la capacidad de los pensamientos para alterar el estado físico. «La única manera de estar tranquilo es estar presente», sostiene al reflexionar sobre la desconexión digital.
A sus 30 años, el artista manifiesta saturación respecto a las dinámicas de la industria musical y las redes sociales. Creció en Mallorca entre la presencia constante del mar y la figura casi mítica de su abuelo. «Lo recuerdo recogiéndome del colegio, llevándome a pasear, llevándome a su casa de campo». Aquella casa, dice, le inculcó el deseo de volver algún día a una vida lenta, con tierra bajo los pies y silencio alrededor. La voz que canta 'El Viaje de Trece' es la de su abuelo.
No es de extrañar que su proyección a futuro se sitúe de vuelta a su ciudad de origen, lejos del entorno digital y dedicado principalmente a la escritura. «Mi sueño sería borrarme las redes sociales en unos años y volver a escribir lo que me surgiera sin tanta presión mediática», afirma. Esta visión se refleja en su interés por la atemporalidad de las canciones, buscando un contenido honesto con su realidad interna, en lugar de reaccionar a eventos externos temporales.
Málaga como archivo personal
Málaga aparece en su trayectoria no solo como plaza de conciertos, sino como «espacio de inspiración personal». En la ciudad escribió parte de su repertorio durante viajes pasados, y es el lugar donde espera reencontrarse con seguidores que han presenciado su evolución desde los primeros formatos de rap. El concierto de este viernes se enmarca en la búsqueda de la canción número 13 que cierre su último álbum, un trabajo que explora sonidos cercanos al folk americano y guitarras orgánicas, manteniendo el tono introspectivo que define su carrera.
Xavibo sigue recitando poemas a alguien que ya no está, a su antigua versión. Tal vez por eso en esta gira se mide el paso del tiempo. Este viernes aún habrá quienes puedan decir: «Yo estuve ahí». Cuarenta personas, tal vez cincuenta, se convierten en multitudes que llevan a Xavibo a «disfrutar de su evolución como artista». Sin embargo, es consciente del ruido digital que conlleva ser conocido, y recuerda que lo esencial «casi siempre ocurre en voz baja».
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