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Política

Y Francisca 'Paqui' Muñoz se hundió en su móvil

Y Francisca 'Paqui' Muñoz se hundió en su móvil
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La mujer de Santos Cerdán comparece en el Senado para no declarar y amplía la sospecha de fango alrededor de su marido Leer

Almorcé a buen ritmo para estar a las 16.30 disfrutando de la sobremesa en el Senado. El cine me agrada en la primera sesión de tarde. Comparecía Francisca Paqui Muñoz, popular en la UCO por tener de compañero a Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE y prototipo de gremlin de partido dispuesto a hacer de la vida un gratis total. Francisca Paqui se presentó puntual, pero exigía comparecer con dos personas cuando el reglamento sólo acepta un acompañante. Aquí, como en las fiestas, hay lista de puerta y sólo aceptan un +1. Con 20 minutos de retraso tomó asiento, imagino que con su +1. "Presunta beneficiaria de fondos y cuentas de la mercantil Servinabar". Fue la presentación en sociedad del presidente de la comisión, Eloy Suárez, Con un principio así es imposible ser amigos.

Verdad es que el PP hace de las comisiones en la Cámara Alta una guillotina contra el Gobierno, pero a su vez el PSOE está dando un espectáculo en el Supremo que dan ganas de no acostarse. España está malabar y navegando sobre un mar semántico que en esta Sala Clara Campoamor es de flipar. Después de la bienvenida, Francisca Paqui se ajustó las gafas de cerca, sacó un folio de la carpeta y con la voz mecánica leyó: "Carezco de información para el objeto de esta comisión. Estoy aquí por ser la esposa de Santos Cerdán, así que me acojo a la dispensa legal de no prestar declaración por estar mi marido investigado. Dado mi estado de salud solicito que se me permita abandonar la sala". La compareciente sustituyó el folio por el móvil y se dispuso a echar la tarde ante la negativa a la solicitud de pirarse nada más llegar.

Francisca Paqui se ocultó echando hacia delante las cortinas del corte Clavicut a la altura de la clavícula. La senadora María Mar Caballero (UPN) desplegó ante ella un plancton de sociedades, facturas, gastos en casas rurales, hoteles y El Corte Inglés (parece ser que un bingo formidable para ella), también cuestiones sobre el socio Antxon Alonso, y un ático estupendo en Madrid que pagaba Servinabar y cenas privadas en Moncloa. El teléfono debía estar divertidísimo porque no levantaba la mirada. A mí me da envidia porque en el mío sólo hay a esta hora, las 17.02, un recordatorio de la veterinaria para vacunar a los gatos. Pero en esta siesta digital, Caballero leyó un mensaje de la UCO donde en un WhatsApp intervenido la citaban como "la Paqui" y Francisca Muñoz se encampanó: "Llamarme la Paqui es denigrante y una falta de respeto". Quién sabe ya si tiene razón.

Las preguntas se acumulaban según se iban pasando el turno los senadores y senadoras. Parecía una pachanga de balonvolea. Pedro Sánchez y las tarjetas de crédito de uso turbio iban sumando un mogollón de sospechas que en cualquier momento podrían caer como un alud arrasándonos a todos. La relación con el móvil era salvaje.

Cuando el turno de preguntas de la popular Ana Beltrán casi arde esto porque la llamó «cobarde», después "presunta cobarde" (rebuscando los matices) y al final retiró la calificación para reprocharle el troleo a la comisión con el móvil como escudo. Francisca Paqui Muñoz saltó un poco del asiento como si se le aflojase el resorte de la rabadilla. Esta comparecencia ha sido tensísima porque cada dos minutos parecía a punto de estallar entre la suspicacia y los negros augurios remachando el clavo de los nervios de Muñoz. También creo que no sirve de mucho. La política española, si es que la hay, no se hace en tardes como la de ayer. Todo feo. Todo cieno. Todo mal. Una mujer presuntamente rodeada de corrupción y un móvil como arma de desprecio. Una forma como otra cualquiera de deshacer el encanto de esta democracia con perfume de ajo.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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