Se hizo mundialmente famoso cuando la foto de su ficha policial saltó a las redes en 2014. Desde entonces, Jeremy Meeks cumplió condena, triunfó como modelo, se comprometió con una rica heredera... De todo ello y de su pasado antes de la fama habla ahora, a los 42 años.
Regala esta noticia Añádenos en Google 02/06/2026 a las 12:05h.Sus ojos azul grisáceo, sus labios carnosos y su aire de peligro lo convirtieron en «hot felon» (el delincuente sexy) y de ... la noche a la mañana pasó de pandillero anónimo a meme e icono de belleza.
Últimamente hemos vuelto a saber de Meeks porque ha concedido una entrevista en un pódcast llamado True crime, presentado por Matthew Cox (otro exconvicto), donde habló de su experiencia con la fama repentina: «La gente me hacía todo tipo de propuestas, me mandaba dinero y fotos de desnudos, venían a visitarme. Me llegaban más de 300 cartas al día. Aún estando en una prisión federal firmé un acuerdo con una agencia de representación. Rechazaba las visitas de los desconocidos, pero en la cárcel me las contaban igualmente y como solo tenía derecho a tres semanales no dejaban que entrara a mi familia a verme. Era muy frustrante».
Meeks en su etapa como presidiario.A Jeremy Meeks la belleza y la fotogenia le cambiaron la vida. El público cayó claramente bajo un sesgo cognitivo conocido 'el efecto halo'. Este fenómeno, descrito por Edward Thorndike en 1920, se resume en la premisa: «Lo que es bello es bueno». Que es la razón por la que los guapos tienen mejores trabajos que los feos, y cuando alguien nos atrae físicamente tendemos a asumir, automáticamente y sin pruebas, que el otro posee rasgos como la inteligencia, la amabilidad y la profesionalidad.
«Mi padre mató a la mejor amiga de mi madre cuando yo tenía 9 meses. No lo conocí hasta los 30»
Dos años después de su momento viral, Jeremy Meeks salió de prisión y comenzó una carrera como modelo y actor. Desfiló para Versace y para Tommy Hilfiger en Milán; fue portada de L'Officiel Hommes. Se gastó 30.000 dólares en un centro de rehabilitación y dejó el alcohol y las drogas.
El modelo junto a Chloe Green, hija del dueño de Topshop, a la que conoció en Cannes.En Cannes conoció a una rica heredera, Chloe Green —la hija de 27 años del dueño de Topshop, el Zara británico—, se divorció de su primera mujer y llegaron a comprometerse, pero en 2020 se separaron, tras tener un hijo.
Meeks con su hijo Jayden, fruto de su relación con Chloe Green.Durante la entrevista en el pódcast True Crime, Meeks se emocionó al hablar de su infancia como hijo de heroinómanos: «Yo era un hijo de la heroína. Mi padre mató a la mejor amiga de mi madre cuando yo tenía nueve meses porque nos estaban buscando y ella era la única que sabía dónde estábamos. Lo condenaron a cadena perpetua. Nunca quise conocerlp, pero fui a verlo a prisión cuando cumplí 30 años y ¿sabes qué fue lo primero que me dijo? 'Maldición, hijo, no pensé que te dejarían entrar aquí. Si lo hubiera sabido, te habría hecho algún encargo'», contó con franca amargura.
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