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Ya hay casi tantas personas con varices como con caries

Ya hay casi tantas personas con varices como con caries
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Claves para prevenir y tratar una enfermedad del sistema circulatorio que va mucho más allá de un problema estético
Ya hay casi tantas personas con varices como con caries

Claves para prevenir y tratar una enfermedad del sistema circulatorio que va mucho más allá de un problema estético

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Carmen Barreiro

02/05/2026 Actualizado a las 19:05h.

No duele, tampoco incapacita, pero la sensación de tener las piernas cansadas, hinchadas o con hormigueo constante cada noche resulta de lo más incómodo. Y ... no solo eso. «Se trata de uno de los primeros signos de alteración del sistema circulatorio. No es una simple molestia por trabajar de pie o caminar durante muchas horas. Son señales silenciosas que solemos pasar por alto y que no relacionamos con un problema venoso hasta que aparecen las varices», aclara la farmacéutica Piluca Barrau.

Vayamos por partes. Las varices francas, las que todos conocemos popularmente como varices a secas, aparecen como consecuencia de una insuficiencia venosa. «Lo que ocurre es que las venas pierden su capacidad de devolver correctamente la sangre al corazón y esto pasa por una anomalía en su estructura. Cuando el sistema de válvulas que hay en el interior de las venas se debilita o no cierra adecuadamente, la sangre que circula por ellas se acumula. ¿Consecuencia? Las venas se dilatan y alargan. Y es en ese momento cuando aparecen las varices, que generalmente tienen un tono morado o azulado y se ven en relieve sobre la piel. Se manifiestan principalmente en la pantorrilla y en la cara interna de las piernas, aunque también en otras zonas como el esófago, la región anal o los testículos», precisan en la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI).

¡Muévete!

Uno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier venita que nos vemos en las piernas es una variz. Y no es así. «Es importante diferenciar porque muchas venas visibles son superficiales o dilataciones leves sin repercusión clínica. La clave no es solo lo que vemos, sino cómo funciona esa vena. Hoy en día algunas farmacias disponen de una aparatología específica que nos permite detectar en diez minutos si, efectivamente, se trata de un problema de circulación que requiere una visita al especialista o se puede tratar de otra manera», explica Barrau.

«Uno de los factores que más favorecen la aparición de las varices es permanecer muchas horas de pie o sentado sin moverse»

Piluca Barrau

Farmacéutica

La genética es uno de los factores que más favorecen la aparición de las varices (el 90% tiene antecedentes familiares), pero también la edad (son muy frecuentes en personas mayores), el género (más habituales en mujeres), cambios hormonales (embarazo), sobrepeso, sedentarismo... «Y, muy importante: permanecer muchas horas de pie o sentado sin moverse. Cuando estamos inmóviles la 'bomba muscular' de la pantorrilla no funciona, la sangre no asciende correctamente y aumenta la presión dentro de las venas. Este incremento es uno de los principales mecanismos que causan el daño venoso. De ahí que el problema no sea tanto estar de pie o sentado como estar inmóvil», precisa la farmacéutica, experta en salud vascular.

Las varices no siempre duelen... «al principio», coinciden los expertos. «Con el paso del tiempo, aparecen los síntomas: pesadez, cansancio, hinchazón, picor o calambres». En fases más avanzadas pueden surgir complicaciones importantes como cambios en la piel, dermatitis venosa e, incluso, úlceras que tardan meses en cicatrizar. «Las varices van mucho más allá de un problema estético. Estamos ante una enfermedad crónica con impacto real en la calidad de vida. Cuando hablamos de circulación no nos referimos a belleza, hablamos de salud», aclara Barrau.

Medias de compresión, ¿sí?

De ahí que los expertos insistan en que el tratamiento para las varices no debe centrarse únicamente en aliviar los síntomas, sino también en mejorar cómo funciona la circulación. Una de las medidas más determinantes para prevenir su aparición es la más sencilla: moverse. «Incorpora a la rutina diaria actividades como caminar, nadar, ir en bicicleta o usar una elíptica. Incluso pequeños gestos como levantar los talones, cambiar de postura, elevar las piernas al regresar a casa durante media hora y dormir con la zona de los pies de la cama algo elevada tienen un impacto positivo real», aconseja la farmacéutica.

También existen factores que favorecen la aparición de esta dolencia como, por ejemplo, cruzar las piernas al sentarse, usar ropa muy ajustada o pasar muchas horas al calor. Si terminas el día con la sensación de piernas cansadas, una muy buena opción para descongestionar la zona son los masajes en sentido ascendente, además de acabar las duchas con un chorro de agua fría. «Las medias de compresión son otra de las herramientas más útiles, pero su eficacia depende de cómo se utilicen. Deben colocarse antes de levantarse, con las piernas descargadas y sin haber caminado previamente», recuerdan los especialistas.

Para un alivio rápido de los síntomas, lo más recomendable son las cremas especiales para la circulación. «Principios como el castaño de indias, 'ruscus' o mentol favorecen la microcirculación y también ejercen una acción calmante». Las personas con síntomas recurrentes o trabajos de riesgo (sanitarios, hosteleros, empleados de fábrica, cocineros, dependientes, auxiliares de vuelo, peluqueros...) pueden recurrir a los venotónicos, unos suplementos naturales con evidencia científica que reducen la inflamación, mejoran la microcirculación y ayudan a fortalecer las paredes de las venas. Suelen combinar castaño de indias, vid roja, 'ruscus', ginkgo biloba...

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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