La contracrónica del Canadá - Marruecos
Los jugadores de Marruecos celebran el 1-0EFE- MIGUEL ÁNGEL GARCÍA
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Estaba claro que ya nadie consideraba a Marruecos una selección menor. Lo de revelación del Mundial, como pasó en Qatar, ya pasó. La evolución de esta selección era claramente en línea ascendente y llegaba a este Mundial como un equipo a tener en cuenta para llegar lejos. Hasta ahí, nada sorprende.
Pero la manera en la que juega Marruecos y, sobre todo, cómo gana, se ha convertido en una señal de que puede aspirar, por qué no, a levantar la copa. Porque Marruecos, más allá de su juego, ha entendido (y ha sabido aplicarlo) que, para ganar un torneo de estas características, además de hacer muchas cosas bien, hay que hacerlo con oficio. Precisamente algo que le ha faltado a muchas de las selecciones africanas en este Mundial. Si no, que se lo digan a Senegal. Por eso, ya no es solo una selección que pueda poner en problemas a las grandes candidatas. Es que, por calidad y oficio, se ha convertido en una de ellas.
El genio.Cómo juega el 8 de Marruecos
Ounahi está con la flechita la tiene hacia arriba. Su fase de grupos fue algo discreta para lo que se espera de él. Pero han llegado las eliminatorias y está en su salsa. Ante Canadá demostró despliegue físico (el segundo de su selección que más distancia recorrió y que lo hizo también a alta intensidad), capacidad táctica y, sobre todo gol. Un doblete para meter a su selección entre las ocho mejores. Ounahi es muy bueno. Ya lo dijo (aunque fuera tarde) Luis Enrique hace cuatro años.
Pudo ser el gol del Mundial
Oluwaseyi dejó una de las acciones más bonitas del Mundial. Tan sólo corría el minuto 10 de partido cuando el canadiense recibió de espaldas en el área. Con Halhal encima del él, en apenas unas milésimas, pisó la pelota para girarse y romper la cintura al defensor marroquí. Luego, de manera igual de rápida, sacó el tiro raso cruzado. La jugada mereció acabar en gol y, de haberlo sido, habría sido candidato al gol del Mundial. Pero el jugador del Villarreal tuvo la desgracia de cruzarse con un portero descomunal. Bono, como si supiera lo que iba a hacer el canadiense, salió a tiempo y se abrió para sacar la pierna izquierda al tiempo que el atacante disparaba. Ese movimiento anticipatorio le permitió acabar sacando el remate de su rival y negándole el gol.
El dato.Más amarillas que remates
La primera parte dejó un dato muy curioso y que definió lo que se vivió durante los primeros 45 minutos. Según Opta, La primera mitad contó con menos tiros (5) que tarjetas amarillas (6). Esto es la primera vez que ha ocurrido un partido de la Copa del mundo según los registros (desde 1966).
Para grabar.Un gol de pizarra
Marruecos se metió en los cuartos de final con un gol de pura estrategia. Una falta lateral en la que todos esperaban un centro al corazón del área acabó siendo un pase raso a la frontal donde un solitario Ounahi disparó a placer para colocarlo por bajo lejos del portero. En las eliminatorias mundialistas, donde hay partidos muy ajustados, tener la pizarra bien trabajada es oro puro.
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