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Yemen se baña en sangre: al menos 169 muertos en tres días de combates entre los hutíes y el ejército

Yemen se baña en sangre: al menos 169 muertos en tres días de combates entre los hutíes y el ejército
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Los rebeldes se acercan ya al estratégico estrecho de Bab el-Mandab mientras el Reino Unido se convierte en el primer país occidental que acude en ayuda de Arabia Saudí
Yemen se baña en sangre: al menos 169 muertos en tres días de combates entre los hutíes y el ejército

Los rebeldes se acercan ya al estratégico estrecho de Bab el-Mandab mientras el Reino Unido se convierte en el primer país occidental que acude en ayuda de Arabia Saudí

Regala esta noticia Añádenos en Google Un hutí abre fuego contra posiciones yemeníes cerca de Taiz. (Reuters)

Miguel Pérez

22/09/2026 a las 20:34h.

La guerra en Yemen se ha convertido en una sangrienta derivada del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán. Al menos 169 personas han muerto ... en solo tres días en los enfrentamientos entre los hutíes y las fuerzas militares yemeníes, a las que apoya Arabia Saudí, el país más damnificado por el lanzamiento de misiles de la milicia proiraní y que teme verse abocado al cierre total del paso marítimo por el que exporta sus mercancías desde el mar Rojo.

La lucha es encarnizada. Los enfrentamientos terrestres, la artillería y la aviación causaron 118 muertes en menos de 15 horas en las provincias de Taiz, Al-Jawf, Marib y Saad. Lo que en un principio se tomaba como un movimiento paramilitar de apoyo al régimen de los ayatolás se ha convertido en una auténtica batalla campal por la conquista del país más pobre de Oriente Medio, pero estratégicamente valioso. Los hutíes han tomado las ciudades de Moca y Dhubab, además de las islas de Perim y el archipiélago de Hanish.

Las tropas avanzaban este martes hacia Taiz, la tercera ciudad más poblada del país, y el bastión gubernamental de Marib, mientras combatían con las fuerzas regulares por la conquista de las cumbres y los terrenos elevados a ambos lados de Bab el Mandeb. Algunas fuentes señalaban la existencia de decenas de muertos en combate en las montañas de Kahboub, de elevado valor estratégico para los dos bandos. En caso de cerrar esta tenaza, los rebeldes estarían en disposición de controlar el estrecho y cerrar el paso natural entre el mar Rojo y el Golfo de Adén.

Las muertes y el terror se suceden. En el distrito de Al-Waziyah, al oeste de Taiz, varios hutíes resultaron muertos o heridos después de recibir un bombardeo de la aviación de Yemen en una base improvisada. Los rebeldes habían ocupado una galería comercial para transformarla en un cuartel desde el que coordinar los ataques contra varios flancos de la ciudad. Unos 130.000 yemeníes han abandonado sus hogares en los frentes donde se combate. Unas 700 personas han muerto desde el recrudecimiento del conflicto. Otras 3.000 han huido al vecino Yibuti, que espera la llegada de al menos 7.000 civiles más en las próximas dos semanas.

Bab el-Mandab guarda grandes similitudes. Es un paso estrecho, un punto en el mapa, cuajado de islas que facilitan su bloqueo, pero resulta esencial para conectar el Océano Índico, el Mar Rojo, el Canal de Suez y el Mar Mediterráneo. El 25% de los contenedores y el 10% del petróleo mundial lo utilizan. Y es la única manera para Arabia Saudí de sacar su crudo tras el cierre de Ormuz y los bombardeos constantes a su oleoducto Este-Oeste. El Gobierno suspendió el trasiego de petróleo por este tubo el pasado 13 de septiembre debido a los castigos con drones de su enemigo y ayer volvió a reactivarlo, pero a un ritmo muy bajo.

En la ONU

Los hutíes persiguen un doble objetivo: mostrar su apoyo a Irán y conseguir perfil político, el suficiente para derrocar al «ilegítimo» Gobierno de Yemen, como ellos lo denominan. La milicia se ha percatado de la importancia de trasladar su campo de batalla a Bab el Mandeb en una aparente búsqueda de la posición más potente posible de cara a una negociación. Hace unos días, sus líderes enviaron una carta a la secretaria general de la Asamblea General de la ONU, en la que reclamaban dejar vacante el sillón de la República de Yemen al entender que su representante actual es un «impostor» nombrado por el Ejecutivo

En la sede de Naciones Unidas se dieron cita ayer precisamente los dirigentes de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait, Omán, Catar y Arabia Saudí, el denominado Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, con el objetivo de aprovechar la agenda de la Asamblea General en Nueva York y reunirse con Trump. El presidente de Estados Unidos es remiso a sumir a su ejército en un nuevo frente de guerra, pero al mismo tiempo es consciente de la presión de sus aliados en Oriente Medio y, sobre todo, de la ruina que pueden generar los hutíes si bloquean el paso de petroleros.

El príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, ha llamado por teléfono en dos ocasiones a Trump para que desplegara sus cazas contra los hutíes y en ambos casos el líder republicano lo ha rechazado. La última, 'in extremis'. El pasado 17 de septiembre, el presidente se postuló a favor del golpe bélico y ordenó al Pentágono que examinase y eligiera el mejor plan de ataque. La ofensiva se fijo para el domingo, día 20, pero Trump se retractó en el último momento. Los cazas norteamericanos ya habían cargado los misiles y aguardaban a despegar.

Riad y varias instalaciones petroleras han sido atacadas con misiles en los últimos días, en lo que la Liga Arabe ha calificado como una «escalada peligrosa» y una amenaza a la seguridad de Oriente Medio. Los hutíes acusan a Arabia Saudí, a su vez, de bombardear algunas de sus posiciones. El Gobierno saudí no ha encontrado respaldo en EE UU, ni en China o Turquía, pero le ha surgido un inesperado aliado en el Reino Unido.

El Gobierno de Andy Burnham ha ordenado que un avión-cisterna de la RAF participe en las misiones de reabastecimiento de los cazas saudíes en sus operaciones de ataque sobre los hutíes o de interceptación de los misiles que lanzan desde sus feudos en Yemen. Se trata del primer país occidental que acude en ayuda de Riad, incluso por delante de EE UU, que tiene una base militar en suelo saudí, y podría servir para que otros gobiernos decidan su intervención. El primer ministro británico ha justificado la medida por la necesidad de proteger la infraestructura petrolera de Arabia Saudí y de combatir la posibilidad de que los rebeldes bloqueen el flujo de crudo en Bab al-Mandab.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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