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Internacional

«Yo a ti siempre te veo en la calle»

«Yo a ti siempre te veo en la calle»
Artículo Completo 970 palabras
Este año en Málaga ya ha vivido movilizaciones contra la guerra, en solidaridad con vecinos en riesgo de desahucio o a favor de trabajadores en huelga; son todas luchas que se solapan y que urden solidaridades

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Una pancarta de las que han aparecido en Málaga; ésta, en concreto, está en la antigua cárcel de Cruz del Humilladero. C. V.

Cristina Vallejo

Domingo, 29 de marzo 2026, 00:02

... gente como si estuviera dominada por el individualismo, como si sólo se comunicara por redes sociales, como si los únicos contactos con sus semejantes fueran digitales y como si su involucración en diversas causas fuera no sólo efímera sino también a distancia, desde el sofá y con apenas un móvil en la mano. Mayores, antiguos y muy meritorios activistas, dicen que en sus tiempos las movilizaciones eran menos improvisadas, tenían más intención y se evaluaban sus resultados. Que pasaban horas discutiendo en asambleas analizándolo todo.

Como en el 15M, como durante la Transición, como siempre, las protestas, los colectivos, sus consignas, se solapan, tejen redes de solidaridad. Sin ampliar más allá de este mismo 2026 el horizonte temporal, Málaga ha asistido a manifestaciones contra la guerra, en solidaridad con el pueblo palestino, en apoyo de víctimas de desahucios o de leoninas inversiones inmobiliarias, en favor de trabajadores en huelga como los del metro o los de Aqualia, por la sanidad pública, por no hablar de las luchas de los barrios por la mejora de sus dotaciones o la siempre masiva reivindicación por la igualdad del 8M, Día Internacional de las Mujeres.

SUR ha estado en muchas de esas convocatorias y ha visto que allí hay mayores, jóvenes, grupos de amigos y familias enteras. Que hay personas llenas de nostalgia que recuperan cánticos y consignas de otro tiempo, y que hay otras cargadas de futuro, de imaginación, de ojos nuevos que miran y tratan de intervenir en lo que pasa como si fueran las primeras en hacerlo -tristemente se las descalifica tildándolas de adanistas cuando siguen siendo admirables gestos como los suyos, más hoy que se presupone el desencanto o el cinismo-.

Enmienda a la totalidad a Ronald Inglehart

En sus teorías sobre la evolución de la economía, el desarrollo y la sociedad, el politólogo Ronald Inglehart decía que pasaríamos de unas reivindicaciones materialistas (por el salario, el pan y el techo), ya dadas por resueltas, a unas posmaterialistas (valores medioambientales, identidades, la paz etc). La realidad es que no ha sido así. Las condiciones materiales de existencia siguen sin estar solucionadas para amplias capas de la sociedad, sin que ello sea óbice para la autoafirmación de lo que cada cual sea, para la reclamación de la diversidad como valor, para la reivindicación de un cosmopolitismo real, para exigir la protección del mundo natural. El gran hallazgo de nuestro tiempo es que hay intersecciones y que la racialización, la orientación sexual o la identidad de género, además de la clase, son buenos predictores de la renta disponible de los individuos. Ser trans conlleva alta probabilidad de precariedad laboral y económica, como ser magrebí, latino o gitano. Como también un desastre natural fruto de la crisis climática es más probable que se lleve por delante la vida de un humilde que la de un poderoso.

Pero estábamos hablando de la potencia de las movilizaciones que hay en Málaga, que suman todas esas realidades, las económicas y las quizás más etéreas sobre la calidad de vida de las que hablaba Inglehart que venían como relevo para protagonizar las nuevas protestas.

La marcha en solidaridad con los vecinos de avenida de Europa -que ha llevado a que se les escuche en el pleno del Ayuntamiento y a que éste ahora medie con la propiedad del bloque- discurría en paralelo a un espacio que otro movimiento social reclama que se convierta en el pulmón verde de ese barrio obrero por salud, para el disfrute, como isla sombreada contra el calor asfáltico. Y por ahí también han aparecido unas pancartas que parecen formar parte de una amplia campaña que pregunta que esta ciudad para quién es, para quién está siendo, para quién se está construyendo. Quién se tiene que ir y quién viene. Y se puede plantear en términos materialistas y también postmaterialistas. De clase e identitarios. Quién va a poder vivir en la ciudad y quién no. Se lo pregunta gente que madruga mucho para colocar una pancarta en la calle e iniciar una conversación social que no es por WhatsApp, aunque todo esto también se cuelgue en las redes sociales. Se está mejor en la cama. Sobre todo con el frío invierno que ha sido el de este año. Pero hay quien no se conforma, se preocupa, piensa, cuestiona, en principio sin otro interés que el bien común que la deriva de la Málaga de hoy según para quién está poniendo en cuestión. Todo esto acaba en las redes sociales, claro. Pero primero se ha salido a la calle. Lo mejor que a alguien le pueden decir es: «Yo a ti siempre te veo en la calle».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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