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«Yo no sabía ni lo que era el conservatorio»

«Yo no sabía ni lo que era el conservatorio»
Artículo Completo 1,027 palabras
Tras ser primera figura del Ballet Nacional de España, montó su propia compañía en 2020: «Bailar es mi formade comunicarme»

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Sergio Bernal, en su estudio. José Ramón Ladra

Sergio Bernal

Bailarín «Yo no sabía ni lo que era el conservatorio»

Vermú del domingo ·

Tras ser primera figura del Ballet Nacional de España, montó su propia compañía en 2020: «Bailar es mi formade comunicarme»

Rosa Palo

Domingo, 19 de abril 2026, 00:08

... los grandes nombres de la danza. Su hermano abandonó a las dos semanas, pero él pronto descubrió que, al bailar, «creaba un mundo». Desde entonces no ha dejado de hacerlo: tras convertirse en primer bailarín del Ballet Nacional de España, a los 29 años fundó la Sergio Bernal Dance Company. Su último espectáculo, 'Rodin', en el que distintas obras del escultor cobran vida a través del cuerpo y la emoción de Bernal, estará en el Teatro Victoria de Barcelona del 15 al 17 de mayo tras pasar por escenarios de primer nivel. Reconocido con importantes galardones dentro y fuera de nuestro país, ha bailado ante leyendas como Maya Plisétskaya y Mijaíl Baryshnikov, y todo lo ha logrado a base de sudor, talento y técnica: «Si lo quieres realmente, yo creo que te llega».

-¿Cómo lleva esas exigencias?

-Aprendes a convivir con ellas. Por un lado, es una vida muy sacrificada: desde que entras al conservatorio siendo un niño y empiezas a mirar por la profesionalización de tu carrera, tu vida cambia absolutamente. Adquieres esa responsabilidad desde muy pequeño y te habitúas a ella, aunque esa carga pesa en ciertos momentos. Pero, por otro lado, también es una vida de plenitud cuando te dejas una parte de tu alma en el escenario y el público lo aprecia.

-¿Cómo fue esa entrada en el conservatorio con ocho años?

-Yo soy de Usera (Madrid), de un barrio superhumilde y una familia muy humilde sin ninguna experiencia en el tema artístico. No sabía lo que era un conservatorio, ni el Ballet Nacional. Aquello fue como si me hubiera ido a otro mundo donde no conocía a nadie. Yo ya entré en el grado medio, pero la gente que venía del grado elemental era como un ejército, todos superdisciplinados, todos vestidos igual, perfectos, y yo con unas mallas enterizas color granate. Me sentía como un pulpo en un garaje, pero, rápidamente, supe que quería viajar, volar, salir de mi barrio y hacer algo extraordinario con la danza, con mi vida.

-¿Se ha perdido muchas cosas al empezar tan pronto?

-No, porque cuando uno vive una experiencia no puede valorar otra. Al revés, creo que he ganado mucho y he aprendido muchísimo conociendo países y culturas diferentes.

-Dejó de ser primer bailarín del Ballet Nacional de España para montar su propia compañía. ¿Por qué dio ese salto al vacío?

-Era un salto al vacío con alguna colchoneta. Yo ya tenía una proyección como artista y estaba muy bien acompañado profesionalmente por Ricardo Cue, que tenía una gran trayectoria. Además, no tenía responsabilidades ni de hijos ni de hipotecas, por lo que, si me estrellaba, el fracaso era menor. Pero es verdad que me faltaban varios elementos que hicieron que, a los 29 años, dijera «ahora o nunca», porque esta carrera es corta. Ha sido una de las mejores cosas que he hecho.

-Ahora tiene 35 años. ¿Cómo lleva el paso del tiempo?

-Fatal, fatal. El físico es un instrumento maravillosísimo que te lleva a lugares que ni siquiera conocías, pero también te dice: «Esta pierna no sube como ayer, tú ya no haces esto como antes». Está claro que con 40 años no puedes bailar igual que con 20 porque no tienes la misma energía, aunque la energía de los 40 también es superpotente porque pisas el escenario con 40 años de edad y de trayectoria. Eso te da una seguridad, un peso escénico, que no te da la juventud.

-En su espectáculo 'Rodin' aparecen tres obras del artista.

-Sí, pero para Barcelona hemos incluido una más: 'Las tres sombras'.

-¿Tiene muchas sombras en su vida?

-Tengo sombras personales y profesionales, y con ellas convivo. Por ejemplo, cuando salí del Ballet Nacional de España para montar mi propia compañía, llegó una pandemia y me quedé en casa. Pero todas esas experiencias son las historias que luego se bailan.

-Otra de las esculturas es 'El beso'. ¿Cómo lleva ese negociado?

-Pues muy bien, la verdad. Tengo un feliz noviazgo desde hace seis años.

-Bailó ante Mijaíl Baryshnikov. Tuvo que ser una experiencia alucinante.

-Siempre había soñado con conocer a Baryshnikov, siempre, siempre, siempre. Fui a EE UU para promocionar mi compañía e hicimos una pequeña presentación a promotores estadounidenses en el Baryshnikov Arts Center. Cuando llegué, mi manager me dijo que iba a asistir. Yo no le di ninguna importancia, porque pensaba que no vendría. Pero, de repente, se abrió la puerta y vi su cara asomando.

-¿Y no le tembló hasta el tuétano?

-Me tembló el alma. Pero, increíblemente, ese miedo se transformó en decir: «Estás cumpliendo un sueño, coño. Cállate y disfruta». Y eso hice. Cuando terminamos, me dio un abrazo y me dijo que le había encantado, que le había emocionado un montón. Después, cuando entré al camerino y me metí en la ducha, no paraba de llorar pensando: «Joder, en la vida las cosas se cumplen».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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