Ampliar
Conocidas por acompañar a las embarazadas, las doulas también asisten a personas a punto de morir. Adobe Stock «Yo soy doula de la muerte»Acompañan a las personas que están a punto de morir y a sus familias, tanto en la parte emocional y la despedida como en el papeleo y la logística. En España hay más de medio centenar en activo. Hablamos con una de estas mujeres
Sábado, 25 de abril 2026, 18:29
CompartirAunque de alguna manera yo lo sabía, nadie me dijo que se estaba muriendo. Y, como pasa a menudo, no pude despedirme de él». Gemma Polo Pujol tenía 13 años cuando su padre murió. «Aquello plantó una semilla en mí y empecé a pensar que tenía que hacer algo para cambiarlo», recuerda ahora. Tres años más tarde, con apenas 16, acompañó a una amiga del colegio en sus últimos días. Desde entonces, han pasado 25 años y ha asistido a decenas de personas y a sus familias en esa temida etapa final. Pujol, que estudió Agricultura, Desarrollo Internacional, pero también Ciencias Religiosas y que ha dedicado toda su vida a la búsqueda espiritual a través de diferentes prácticas y confesiones, es lo que se conoce como una doula de la muerte.
Proveniente del griego antiguo 'doulē', que significa esclava o sirvienta, el término se ha resignificado recientemente para describir a las mujeres experimentadas que brindan su apoyo en los momentos más cruciales de la vida. Hasta ahora, el concepto estaba asociado al acompañamiento de mujeres embarazadas, un servicio muy extendido en Estados Unidos, pero cada vez más demandado en España que se encarga de asesorar a las mujeres durante la gestación, pero también en el parto y el postparto. Ofrecen apoyo emocional a las futuras mamás, ayudan a preparar el plan de parto y acompañan en toda la preparación que precede al nacimiento, pero también juegan un papel importante en el inicio de la lactancia, en los cuidados del recién nacido durante los primeros días y, en general, en la transición a la maternidad.
A veces es la persona enferma la que contacta con la doula; otras, la familia o el círculo íntimo
«Hay quien prefiere llamarnos doulas del final de la vida, pero yo prefiero doula de la muerte porque es la palabra que estamos intentando trabajar, ¿no? Es el tabú que queremos combatir», explica Pujol. El término se hizo viral hace unos días cuando Nicole Kidman desveló que estaba formándose para poder ejercer como doula. Su interés, como ocurre casi siempre, nació de su propia experiencia con la muerte. En su caso, la de su madre, Janelle, en 2024. «Cuando mi madre estaba a punto de fallecer, se sentía sola. La familia solo podía estar ahí hasta cierto punto: mi hermana y yo tenemos hijos, nuestras carreras, nuestro trabajo y queríamos estar con ella, porque nuestro padre tampoco estaba ya… Entonces, pensé: 'Ojalá hubiera alguien dispuesto a sentarse a su lado de manera imparcial y, simplemente, ofrecerle consuelo», explicaba la actriz.
Ampliar
Nicole Kidman junto a su madre, Janelle. Instagram Nicole Kidman.Curiosamente, no es la única estrella de Hollywood que ha manifestado el mismo interés. En septiembre, el actor de 'The Office' Rainn Wilson anunció sus planes de abandonar la interpretación para formarse y dedicarse profesionalmente al acompañamiento de personas que están a punto de fallecer. Y Chloé Zhao, directora de 'Hamnet' o 'Nomadland', explicó recientemente que está siguiendo el mismo proceso. En su caso, para superar un miedo a la muerte que la ha acompañado desde que era una niña. «Es un trabajo muy vocacional y, generalmente, motivado por una búsqueda interna o una muerte cercana», confirma Pujol.
Pero, ¿qué hace exactamente una doula? Es una tercera parte neutral: ni el luctuoso protagonista ni la familia. Y en esa distancia emocional reside, de hecho, su valor. A veces cumplen un papel más centrado en el soporte emocional, facilitando, por ejemplo, las despedidas o acompañando en los últimos días; otras ejercen un rol más logístico ocupándose de las gestiones propias del momento, como la organización del funeral, el contacto con el tanatorio, el papeleo… No realizan, por supuesto, ninguna labor médica ni asistencial, pero cubren todos los huecos a los que ni el personal sanitario ni el funerario llegan.
A veces, es el propio interesado quien contacta con la doula. Otras, la familia o el círculo íntimo. Aunque la casuística de las personas que solicitan el servicio es muy variada, hay un par de situaciones recurrentes. «Mucha gente te llama porque ha tenido una mala experiencia. 'Mi padre se murió en la pandemia y no pude estar con él. Ahora se está muriendo mi madre y no quiero que eso vuelva a pasar'. Eso es algo muy habitual».
Tanto Nicole Kidman como la directora Chloé Zhao se están formando como doulas de la muerte
La otra tiene que ver con situaciones aún más complicadas: hombres o mujeres jóvenes, con niños pequeños o adolescentes, un diagnóstico terminal y la necesidad de preparar a la familia para su despedida. «Recientemente acompañé a una madre. Empecé con ella, luego se unió su compañero, después los hijos y al final hasta el claustro de profesores del colegio de los niños. De hecho, eso es algo que reivindicamos: que la muerte vuelva a la comunidad», señala.
Funerales personalizados
Aunque el abanico de servicios que pueden ofrecer es muy grande, Polo considera que, por encima de todo, las doulas son «educadoras» que transforman la mirada sobre la muerte. «Mi objetivo es que sea una experiencia bella y significativa, que la persona se vaya en paz, igual que quienes se quedan. Nuestro trabajo consiste en que ese proceso sea más sereno. Cuando hay un tiempo de aceptación se abre una ventana preciosa», señala. A veces, eso pasa por generar conversaciones alrededor del perdón o el legado, pero también por facilitar despedidas, expresar los últimos deseos o recordar los mejores momentos vividos junto a esa persona. Habitualmente, implica también estar presente en el mismo momento de la muerte. Pero no siempre es así. «A veces, solo es una llamada y una conversación para darles cuatro pautas. Y que sepan que estás ahí si lo necesitan», apunta.
Pero no todo gira en torno al acompañamiento emocional. Una doula puede encargarse de cosas tan prácticas como hablar con el tanatorio o planificar una despedida acorde con la persona que ha fallecido. Pero también de organizar un velatorio en casa, si eso es lo que la familia y el interesado quieren, o de resolver dudas prácticas sobre los trámites que implica la muerte de un familiar. «Lo habitual es que te mueras en un hospital, se te lleven rápido, luego tanatorio, velatorio express, funeral rápido y ya está, ¿no? Pero hay muchas otras maneras legales de hacerlo. En esos momentos, las familias están muy abrumadas. Les asesoras porque hay mucho desconocimiento. También puedes hablar directamente con la persona que se está muriendo para saber qué quiere exactamente», señala.
«Mi objetivo es que sea un proceso bello y significativo y que, quien se vaya, lo haga en paz»
Aunque en Estados Unidos la práctica está más extendida y hay una mayor oferta de formaciones para el acompañamiento, no hay ninguna titulación oficial ni el perfil profesional está reconocido o certificado por un organismo independiente. En España hay asociaciones o grupos de voluntarios que, en ocasiones, hacen esa función de acompañamiento de los enfermos terminales en los hospitales. Aunque el perfil de la doula es desconocido para la gran mayoría, la realidad es que cada vez es un servicio más demandado. Desde la Asociación Doulas de la Muerte, una iniciativa impulsada por Polo Pujol, han formado a más de 250 personas en los últimos años, aunque Pujol estima que doulas en activo hay «unas 50» en toda España. La abrumadora mayoría son mujeres. «Se forman muchas enfermeras, médicos, trabajadores de residencias y hospitales…» Están consiguiendo, además, crear una red que les permita garantizar la cobertura de todas las personas a las que acompañan, igual que ocurre con las doulas que asisten a nacimientos.
Es, por supuesto, un trabajo que acompaña a sus profesionales a todas partes. También en su vida privada. Los hijos de Gemma, por ejemplo, son conscientes de que, cuando su madre se ausenta en mitad de la noche, es porque alguno de sus clientes se está muriendo. Aún así, para ella no hay un trabajo más gratificante. «Mi experiencia temprana con la muerte siempre me ha hecho vivir la vida a tope. Para mí, consiste en pensar en todo lo bonito que has vivido. Y que, cuando llegue el momento, la muerte sea el descanso final después de tanta vida bien vivida», concluye.
- Temas
- Mujeres
- Nicole Kidman
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión