Sábado, 21 de marzo de 2026 Sáb 21/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Yunior García, opositor cubano asilado en España: "Apoyar a un régimen así y llamarse progresista es muy hipócrita"

Yunior García, opositor cubano asilado en España: "Apoyar a un régimen así y llamarse progresista es muy hipócrita"
Artículo Completo 2,846 palabras
"Si el régimen cubano se mantiene en el poder, la situación será irreversible y en un par de años será un permanente Estado fallido". "Hay que dejar de creer que estamos ante un conflicto entre Cuba y los Estados Unidos. Este conflicto siempre ha sido de cubanos contra cubanos". "Podemos tiene que dejar de creerse el cuento de la Caperucita Roja. El régimen cubano es un lobo y está devorando a su propia gente".

Yunior García Aguilera durante una entrevista con EL ESPAÑOL. Cristina Villarino

España Yunior García, opositor cubano asilado en España: "Apoyar a un régimen así y llamarse progresista es muy hipócrita"

"Si el régimen cubano se mantiene en el poder, la situación será irreversible y en un par de años será un permanente Estado fallido".

"Hay que dejar de creer que estamos ante un conflicto entre Cuba y los Estados Unidos. Este conflicto siempre ha sido de cubanos contra cubanos".

"Podemos tiene que dejar de creerse el cuento de la Caperucita Roja. El régimen cubano es un lobo y está devorando a su propia gente".

Publicada 21 marzo 2026 03:12h

Las claves nuevo Generado con IA

A Cuba le han consumido hasta la alegría, ese último recurso que parecía inagotable. Ya no basta la música a todo volumen para silenciar los apagones, ni bailar para evadirse de la realidad. Cada mirada esconde ahora un dilema: ¿cuándo llegará el cambio?

Yunior García Aguilera (Holguín, 1982) conserva aún esa sonrisa. O, al menos, lo intenta. Llega a la cita con paso mesurado, puntual a pesar del tráfico madrileño.

Su vida cambió el 27 de noviembre de 2020, ante un ministerio en La Habana. Artistas plantados gritaron "basta ya" contra la censura, la persecución, el terror cotidiano. Su osadía irritó al castrismo.

El régimen lo señaló como amenaza. El escrache de los partidarios del régimen precipitó su decisión de partir al destierro con un visado de turista de 90 días concedido por España.

Dramaturgo por pasión, opositor por fuerza mayor, recaló aquí en noviembre de 2021.

Ya en Madrid, él y su esposa se quedaron en una comunidad religiosa que los acogió inicialmente. Traían una maleta y 220 euros en el bolsillo.

Cinco años en España no han borrado su acento cubano. Algunas marcas perduran.

​Viste chaqueta oscura, camisa clara, vaqueros y gafas. Pese a su oficio escénico, muestra cierta timidez ante la fotógrafa.

Pero al hablar de Cuba se transforma: la serenidad da paso a la rabia contenida, al coraje... y a la emoción al nombrar a la familia. Es otro.

Habla de la isla en tono bajo. Evita un discurso de épica revolucionaria. Su relato refleja agotamiento colectivo, pánico silencioso y también un grito de libertad.

​A ratos, el entrevistado desaparece y emerge el dramaturgo. Cambia el tono, se inclina hacia delante y gesticula. Critica la postura del Gobierno, que utilicen a los cubanos como arma política.

Luego se detiene, como si volviera a caer en la cuenta de que no está dirigiéndose al pueblo cubano, que está aquí, tratando de explicar qué hay detrás de ese decorado caribeño con coches antiguos, playas idílicas y rincones con la salsa como banda sonora.

¿Cómo describiría la situación actual de Cuba?

La palabra que quizás mejor define el momento actual es colapso. Ya estamos viviendo una crisis humanitaria desde hace un buen tiempo. Pero sobre todo a partir del año 2020 la situación ha estado agravándose cada vez más y actualmente es insoportable.

El mayor temor es que, de mantenerse en el poder el régimen cubano, probablemente la situación sea irreversible y quizás en un par de años ya sea un permanente Estado fallido.

¿Cree que el régimen de Miguel Díaz‑Canel se encuentra en su momento de mayor debilidad?

Sí, por supuesto. No solo por la amenaza externa, sino sobre todo por la presión interna. Los cubanos están rebelándose, perdieron el miedo. No quieren a Miguel Díaz-Canel, pero tampoco quieren a los Castro. Están haciendo rechazo al sistema, al modelo que todo el mundo reconoce que ha fracasado.

Si tú le preguntas a cualquier cubano de a pie que no tenga ningún cargo o no sea funcionario del gobierno y que se atreva a decir lo que piensa, te va a decir que quiere un cambio. Es el mayor momento de debilidad. Y repito, sobre todo porque el rechazo interno es amplísimo.

¿Ve posible un relevo real de liderazgo, o considera que todo cambio seguirá bajo la tutela de Raúl Castro y los viejos cuadros del Partido Comunista?

Eso está en discusión. Hace poco hubo rumores de que una de las partes que estaba en negociación era la salida de Díaz-Canel y la permanencia de los Castro. Luego Marco Rubio salió a negarlo, diciendo que con los Castro no habría ningún cambio ni ninguna transición real.

El problema está en sus hijos y sus nietos. Quizás la figura de los Castro, ahora más mediática, es Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Parece que es la persona que esté negociando con la Administración de Donald Trump. Lo que tengo claro es que si el régimen actual continúa en el poder y no hay ningún cambio, el país estará condenado a la extinción.

Si el régimen actual continúa en el poder y no hay ningún cambio, el país estará condenado a la extinción.

¿Hasta qué punto la crisis energética y los apagones han deteriorado el apoyo social al Gobierno?

Los apagones siempre han sido un detonante en Cuba de protesta. Y el mayor problema, porque la gente suele atribuir los apagones al bloqueo de petróleo de Donald Trump. Pero esto es anterior.

Incluso si llegaran barcos cargados de petróleo a todos los puertos de Cuba, el sistema energético nacional no podría mantenerse funcionando porque las termoeléctricas son obsoletas. Entonces, ni siquiera contando con el combustible pueden sostener la electricidad para la población.

El Gobierno cubano suele responsabilizar a Estados Unidos del bloqueo económico. ¿Cree que esa explicación sigue siendo convincente en la isla?

No era un bloqueo real. Cuba tenía un control absoluto sobre el régimen de Venezuela cuando estaba Nicolás Maduro. Y la principal causa de la crisis actual en Cuba es perder a su principal benefactor. Ese ha sido el detonante de la crisis.

Por otra parte, si la economía del régimen todavía respira, es gracias a los cubanos que viven en Estados Unidos. Una de las principales fuentes de divisas que tiene el régimen cubano ahora mismo son las remesas, y son incluso muchos los negocios que cubanos residentes en Estados Unidos mantienen en Cuba.

Foto: Cristina Villarino

Vayamos con Venezuela. ¿Qué lecciones cree que ofrece el caso venezolano sobre la deriva del régimen cubano?

No todo el mundo ve el proceso que está ocurriendo en Venezuela con el mismo optimismo. Muchas personas, sobre todo venezolanos, están inconformes con la velocidad de los cambios o con el posible final que tenga esta transición.

Por otra parte, también hay mucha polémica en torno a la amnistía, porque algunos presos políticos no han sido liberados. Los cubanos siempre han tenido el temor de que ocurra en Cuba un cambio en apariencia, pero que al final las estructuras del Partido Comunista se mantengan intactas y que esa misma cúpula que ha destruido al país durante décadas se mantenga en la isla.

Entonces, ¿invita a la esperanza o más bien a la desconfianza cualquier cambio?

Invita sobre todo a la participación. Los cubanos que queremos cambios reales en Cuba no podemos quedarnos como simples espectadores viendo lo que negocian el gobierno de los Estados Unidos y el régimen de La Habana.

No creo que baste con que observemos y comentemos en redes sociales o que demos nuestra opinión a la prensa. Creo que habría que encontrar mecanismos para presionar, para participar y ser fichas dentro de este tablero de juego.

Durante la caída de Maduro llamó la atención la presencia de cubanos entre las víctimas porque actuaban como guardias que protegían a Maduro. Para los lectores de EL ESPAÑOL, ¿cómo explica esa participación de cubanos en la estructura venezolana?

Hay una discusión de si era para protegerlo o para vigilarlo. Cuba tenía un control bastante grande sobre la principal figura del chavismo, que, en este caso, era Nicolás Maduro.

El régimen todo el tiempo lo negó. El régimen decía que era falso que hubiera fuerzas militares en Venezuela y el 3 de enero todo el mundo descubrió que era cierto. Y ahí están los cadáveres. Ahí están los muertos.

Ellos dicen que solamente eran 32. Quizás eran más. También mintieron con las negociaciones. Ya nos damos cuenta de que no se puede confiar en un régimen que miente tantas veces y tan descaradamente.

Hablemos de los presos políticos en Cuba. ¿Qué panorama observa actualmente? ¿Se ha endurecido la represión en comparación con años anteriores y cuántos detenidos por motivos políticos calcula que hay en la isla hoy?

Hay cientos de presos políticos. Se calcula que, contando los que están dentro de las cárceles y los que están en otros regímenes de privación de libertad, estaríamos hablando de más de mil personas. Cuba tendría el volumen más grande de presos políticos en la región.

Lo curioso es que el régimen anunció la excarcelación de 51 presos, supuestamente por un acuerdo con el Vaticano. Pero al mismo tiempo, como están ocurriendo protestas, están deteniendo prácticamente a la misma cantidad de los que están encarcelando.

Y digo la palabra excarcelar porque no se trata de una liberación. Estas personas que salen de prisión siguen vigiladas por el régimen, y en cualquier momento, por una publicación en Facebook podrían volver a la cárcel.

Foto: Cristina Villarino

Llegó a España en 2021. Le recibió José Manuel Albares, ministro de Exteriores, que se reunió en de febrero con Bruno Rodríguez, su homólogo en Cuba. ¿Qué opina de la postura del Gobierno ante la represión en Cuba?

He tenido realmente pocos encuentros con el Gobierno de España, salvo al inicio, cuando llegué, que me reuní con el ministro de Exteriores, pero luego no he tenido otros encuentros con figuras del Gobierno.

No es una posición sincera, porque el Gobierno de España sabe que Cuba es una dictadura, aunque no se atrevan a decir esa palabra. ¿Por qué no se atreven a llamarlo por lo que es? Apoyar a un régimen así y llamarse progresista o cualquier otra cosa es muy hipócrita.

Si realmente le interesa conocer el fenómeno de Cuba, debería acercarse más a los cubanos que residen en España. Te van a decir que sueñan con una Cuba distinta, que avance hacia la democracia y que pueda concederles la misma dignidad que por lo menos viven los cubanos en otros países.

¿Cómo percibe la postura de la sociedad española? ¿Nota solidaridad, indiferencia o incluso cierta simpatía hacia el Gobierno cubano?

Los cubanos no queremos que nos digan: "¡Ay, pobrecitos! Con lo alegres que son, con lo bien que bailan. Mira cómo pasan hambre". No queremos que los turistas vayan y digan: "¡Oh, qué hermosa ruina! Mira, aquí había un edificio y es una ruina con consignas patrióticas".

Estamos hablando de una ciudadanía que primero no tiene formas democráticas de salir de ese gobierno, porque en Cuba no hay democracia. Y segundo, la única forma que tiene es rebelarse, pero cada vez que lo hace, incluso de la manera más pacífica o ridículamente pacífica, nos reprimen como si fuéramos mercenarios o terroristas.

Hay que cambiar la mirada hacia Cuba, sin victimización y poniéndose del lado de la gente que quiere cambios reales.

Por lo que me está diciendo ha habido un giro en el discurso por parte de la población cubana.

Las redes sociales han marcado la diferencia. Antes, los cubanos primero estaban adoctrinados, es decir, muy pocos cubanos habían logrado salir del país. Toda la información que recibían era por parte de la prensa oficial.

Hay mayor libertad. Y el régimen cada vez que hay una protesta corta el internet. Pero por lo menos, con las redes sociales los cubanos tienen otra forma de enterarse de cuál es la realidad. Y otra forma también de comunicarse y expresar y decir lo que piensan.

¿Cómo vive esta situación cubana en España? ¿Qué demandas y problemas enfrenta?

Es complicado. Yo mismo tengo a mi hijo en La Habana. Por supuesto, yo no quiero que caigan bombas sobre La Habana y pienso que los cubanos debemos impulsar el cambio pacífico sin que nuestra familia corra ningún riesgo.

Pero cuando hablamos de gente que está en Cuba, quieren ocurra algo y que sea rápido. Lo peor sería que no pasara nada y todo siguiera igual.

Hace unos días, Ione Belarra, secretaria general de Podemos, animó públicamente al pueblo cubano a "resistir". ¿Cómo interpreta ese mensaje, teniendo en cuenta la realidad que atraviesa hoy la isla?

Estamos hartos de que nos quieran usar. De que haya partidos que nos quieran usar para sus discursos y sus campañas. Estamos hablando de seres humanos. Esto no es una película de héroes y villanos. Esto es una historia con gente real que está pasándola mal.

Pese a todo, Cuba podría ser un país hermoso donde las cosas funcionaran. Para eso tiene que haber libertad, democracia y libre mercado.

Podemos tiene que dejar de creerse el cuento de la Caperucita Roja. El régimen cubano no es la Caperucita Roja. El régimen cubano es un lobo y está devorando a su propia gente. Este conflicto no es contra los Estados Unidos. Siempre ha sido de cubanos contra cubanos. Es un régimen que ha usado y sigue usando esos fusiles contra su propio pueblo.

Foto: Cristina Villarino

¿Y cree que los políticos españoles son conscientes y entienden la dimensión de la represión que sufren los cubanos?

Aquí muy poca gente es honesta. Muchos políticos actúan de acuerdo a sus intereses. Si vamos a hablar de Cuba, por favor tengamos en cuenta que se trata de seres humanos, no de frases vacías.

Le pido a Podemos que se acerque a la comunidad cubana que vive aquí en España. Cada vez que organizan eventos sobre Cuba, en Madrid, a los propios cubanos no nos dejan entrar. De qué solidaridad hablan cuando discriminan a los cubanos que viven aquí en Madrid.

¿Qué riesgos ve en la posibilidad de un nuevo ciclo autoritario bajo otro rostro?

Cualquier cambio podría generar mayores cambios. El problema es que nadie sabe si podría desembocar en un cambio verdadero. Va a depender de nosotros. De cuánto seamos capaces de involucrarnos, de mojarnos y de participar en ese verdadero cambio.

La cosa es que esta vez los cubanos no decían queremos luz, queremos comida. Esta vez los cubanos decían queremos libertad. Y eso significa que hay una toma de conciencia en las protestas en Cuba.

¿Y hay figuras o movimientos dentro de la isla capaces de liderar un proceso democrático?

Quizás no sea gente mediática. Pero están ahí. Cuando ocurran los cambios que necesitamos, ahí el país va a parir sus propios líderes.

No creo que vaya a salir un Mesías, porque no existe. Tiene que haber un liderazgo plural, con diferentes opciones, voces y luego... Luego que la gente tenga la opción democrática de elegir cuál es la que más le interesa.

Entonces, ¿cómo podría España ser un aliado clave para el futuro de Cuba?

España debería jugar un papel mucho más protagonista. Involucrarse de verdad y pensar qué es lo mejor para Cuba de verdad. Deben comenzar a reflexionar y jugar un papel importante porque es un compromiso que tienen histórico por los lazos que nos unen.

No vale quedarse solo para criticar lo que haga Donald Trump. Porque eso es muy fácil. Es muy fácil ser un simple observador y criticar cualquier decisión del presidente de los Estados Unidos.

  1. Estados Unidos
  2. Cuba
  3. Podemos
  4. Fidel Castro
  5. Raúl Castro
  6. Bloqueo económico
  7. Marco Rubio
  8. América
  9. Negociaciones

NEWSLETTER - ESPAÑA

Recibe de lunes a viernes las noticias más relevantes de la política nacional Apuntarme De conformidad con el RGPD y la LOPDGDD, EL LEÓN DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES, S.A. tratará los datos facilitados con la finalidad de remitirle noticias de actualidad.
    Fuente original: Leer en El Español
    Compartir