Si el nuevo contingente norcoreano llega al final al frente ucraniano supondrá un alivio para el Kremlin. Con datos e informaciones de sus servicios de Inteligencia, Zelenski asegura que Moscú prepara una nueva movilización de tropas de cara a un otoño en el que «la paz no figura» en la agenda de Putin. «En menos de siete meses de este año, 221.000 personas se han unido a las filas de las Fuerzas Armadas rusas», subraya el mandatario de Kiev. En ese mismo periodo, la cifra de bajas rusas es similar, entre muertos y heridos. De ahí la importancia de recibir los refuerzos norcoreanos.
Las declaraciones de Zelenski llegan después de la reciente visita a Moscú de la ministra de Exteriores de Corea del Norte, Choe Son Hui. El encuentro, según las dos partes, sirvió para reforzar la cooperación bilateral a «largo plazo» en el marco del acuerdo firmado entre los dos países en 2024. Entonces, soldados norcoreanos intervinieron en el frente de Kursk, donde las tropas rusas se defendían de una ofensiva ucraniana. Las autoridades de Pyongyang admitieron haber sufrido más de 2.000 bajas.
En 2024, Pyongyang ya envió cerca de 14.000 militares y tenían orden de inmolarse antes de dejarse atrapar con vida
La aparición de soldados de Kim Jong-un levantó una ola de reacciones. Washington alertó sobre su gran preparación, superior a la de los reclutas rusos. Luego se supo que entre los militares norcoreanos había hecho furor el porno, al que no tienen acceso en su país. Y más tarde se conoció la historia de dos de aquellos soldados desplegados en Kursk. Fueron capturados y, un año después y para sorpresa de las autoridades de Ucrania, solicitaron ser entregados a Corea... del Sur, rival declarado de su país de origen. Temían las represalias de sus propios mandos por haberse dejado atrapar con vida.
«Todos los demás se inmolaron. Yo fracasé», declaró uno de ellos. Al parecer, tenían orden de suicidarse ante de caer en manos enemigas. El régimen de Kim Jong-un presume de llenar sus tropas con jóvenes «de confianza», fieles a la doctrina de su líder. Además, las familias de los caídos en combate son recompensadas tanto con dinero como con ventajas sociales. En cambio, los allegados de los considerados traidores sufren represalias.
Goteo de muertes
Mientras Kiev y Moscú se preparan para la campaña de otoño y, si no alcanzan antes un acuerdo de paz, para otro largo invierno de bombardeos cruzados, las hostilidades no cesan. Al menos cuatro personas han muerto este domingo en un ataque ucraniano con aviones no tripulados contra la zona bajo control de Rusia en la región de Donetsk, en el este de Ucrania. La ofensiva tuvo como objetivo la ciudad de Gorlovka, según confirmó su alcalde, Ivan Prikhodko, en las redes sociales.
«Cuatro civiles fallecieron en un ataque terrorista con drones ucranianos en el barrio de Nikitovski, en Gorlovka. Que Dios los tenga siempre en su memoria. Nuestras condolencias a sus familiares y amigos», declaró. Esta localidad, y en especial el barrio industrial, ha sido un punto caliente de la guerra durante este pasado fin de semana. El sábado, un ataque ucraniano con drones dejó al menos tres heridos en esta urbe, controlada por Rusia desde 2014.
También bajo proyectiles de Kiev otra persona murió en la zona ocupada del territorio sureño de Jersón, según informaron funcionarios de Moscú. Y en la región fronteriza rusa de Bélgorod, las autoridades reportaron un muerto por un dron ucraniano en la aldea de Smorodino. En el otro lado del frente, un bombardeo ordenado por el Kremlin contra un edificio residencial en Járkov, en el noreste de Ucrania, causó un muerto, según informaron fuentes del Ejecutivo de Zelenski.
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