Jueves, 15 de enero de 2026 Jue 15/01/2026
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Política

A más Trump, peor Venezuela

A más Trump, peor Venezuela
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Lo más importante de este jueves en Las Cortes fue lo que sucedió en Washington. Aun así, Cayetana Álvarez de Toledo alcanzó la tribuna de oradores con semblante de traer malas noticias, sacó de una carpeta algunos folios, agradeció al ujier el vaso de agua dispuesto a su derecha y de debajo del esternón sacó una voz grave con la que asestó pescozones, uno tras otro, al ministro de Exteriores José Manuel Albares, a Pedro Sánchez, a José Luis Rodríguez Zapatero (el sparring del día), a Nicolás Maduro, a Delcy Rodríguez, a Diosdado Cabello y después lanzó al aire unos arcángeles hechos de palabra y oración en favor de María Corina Machado.

La mañana en el Congreso estaba entretenidísima. Tres profesionales se la repartieron a lo grande: el ministro (que comparecía a petición propia para repasar el asalto indiscriminado e ilegal del ejército de Trump en Venezuela), Cayetana Álvarez de Toledo (ganándose legítimamente el sueldo al dar razón de un amor a "la tierra hermana" que ya quisieran muchos venezolanos) y Gabriel Rufián superstar, que abroncó a los que exhiben pechera patriota (bancada del PP y Vox) por la "hipocresía" (eso dijo) de encubrir el atropello de Trump sin someterse antes a un proceso de enfriamiento. Yo me limito a señalar un dato.

Sesiones como estas gustan en mi oficio. Distingues al toque a los diputados que trabajan mucho de los que sólo saben sentarse con autoridad en el escaño y disimulan lo botarates que son. (La palabra "botarate" es estupenda y con ella titula una de sus novelas mi amigo Juan Fernández Trigo). Albares insistió una y otra vez en las numerosas pacificaciones que lleva España entre manos, en todo aquello que hemos sido vanguardia en los últimos cuatro o cinco años: de levantar la voz contra el genocidio en Palestina a lo que hacemos en Ucrania y lo que podríamos hacer de cumplirse el asalto y rapto de Groenlandia. Tanto presumía de iniciativas y pacificaciones con las que este Gobierno imparte tutoriales de paz al mundo que si bajabas la guardia salías del Congreso convencido de vivir en un país multicolor/ nació una abeja bajo el sol/ y fue famosa en el lugar/ por su alegría y su bondad (descansa en paz, Mercedes Valimaña) y no en una Europa alcanforada, malherida y temerosa con el porvenir bastante deteriorado.

En ningún momento se alteró el ministro, ni si quiera cuando fue descuartizado por Álvarez de Toledo. Le dijo de todo. Albares demostró un especial talento para escuchar su autopsia y creció más en la segunda vuelta. Un par de ejemplos de la diputada, para que se aprecie que estuve atento: "Muy de izquierdas es invocar el bien para hacer el mal"; y este otro: "¿Cuántos presos ha libertado Zapatero y cuántos ha contribuido a meter en las cárceles?". Aquí le aplaudieron totalmente los suyos. Antes había brindado su repaso a los "bravos representantes del pueblo venezolano" que ocupaban la tribuna de invitados. Pepa Millán, de Vox, no estaba en el dream team de la sesión de ayer, pero dio mucho jabón a Trump, cómo no, celebró el cambio de orden mundial que La Bestia propicia a la fuerza y luego se instaló en las cuitas habituales de la extrema derecha intentando descalabrar al Gobierno.

El tono fue bronquísimo, como en los mejores momentos del encono político, a cara de perro. Rufián superstar se enfadó mucho en la segunda vuelta de su intervención y denunció algo: "La maldad y la crueldad están de moda. Ser chungo está de moda. Y así se ganan elecciones". Sugirió a Albares que repitiese con él una palabra seccionada en tres sílabas: "se-cues-tro", en relación a lo que él dice que han hecho con Maduro. Y a Álvarez de Toledo le dijo algunas cosas, que si "hipócrita" y que si "está haciendo el ridículo con la defensa de María Corina Machado, que ya no apoya ni Vox". La diputada de la derecha escribía sin parar. Como es lógico fue el menos aplaudido de los tres, pero llegó un poco más lejos. Intervino también la representante de Podemos, Ione Belarra. Llamó asesinos a no sé quiénes. Vale.

El peor desprecio está instalado en el hemiciclo y Álvarez de Toledo es el mejor disolvente político de la derecha/derecha para ulcerar al PSOE, que Albares les recordó algunas cosas de Rajoy que recordar no querían, que Trump los tiene entusiasmados (puro yuyu) y que aquello coge sucesivamente un aire de lonja de pescado según quien predique. Unos y otros se echaban la palabra "democracia" a la cara y hacían recuento mutuo de afrentas contra ella. Como Trump descarta la democracia, Vox no entró al trapo. (Vi pasar a Ortega Smith como de aquí a allí con un relente de sesiones de psicoanálisis). El mundo está terrible, amenazante, masoca, con el miedo en el cuerpo. En Las Cortes se pudo ver cómo casi todos saben dónde situarse frente a los arranques de La Bestia menos el PP, entregado a un sí pero no. Dice la poeta Chantal Maillard que escribe "para que el agua envenenada pueda beberse". Una fuente con cinco chorros hace falta aquí dentro. Así fue aproximadamente la sesión de ayer.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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