Las vacaciones crean el escenario perfecto para fantasear con una versión idealizada de nosotros mismos. Pero es una trampa. Guía de qué hacer y qué no a la vuelta
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 05/09/2026 a las 00:06h.Atención, que van a tambalearse los pilares de la Tierra con la siguiente afirmación (sostenida por expertos), que contradice nuestros esforzados intentos de convertir este ... mes que acaba de empezar en un periodo revolucionario: «La vuelta en septiembre no tiene que ser el momento en que todo cambia de golpe», asevera Ana Cortés, de yees!, plataforma especializada en bienestar emocional. Seguro que a algunos se les acaba de caer la agenda al suelo del susto y también todo el entramado mental de este regreso a... ¿la rutina? Porque, seamos sinceros, la verdadera causa de nuestros agobios actuales es que no queremos volver a lo mismo de antes, sino iniciar el 'curso' en una realidad distinta y perfecta que nos llevaría a ser esa tontería de la mejor versión de nosotros mismos. Eso nos haría llegar al verano que viene delgados, definidos, saludables, guapos, desestresados, con los proyectos finiquitados con éxito, satisfechos por haber cultivado 'hobbies' nuevos, con una organización doméstica impecable y tiempo de calidad para los seres queridos... ¿Suena un poco ridículo? Pues es a lo que le hemos estado dando vueltas en vacaciones.
¡Quietos, 'paraos'! Entonces, ¿qué diablos tenemos que hacer estos días supuestamente organizativos?, ¿nada?, ¿fluir, como se dice ahora? «Este mes puede ser, simplemente, el momento en que se elige una cosa. Y se le da el espacio, la atención y el tiempo que merece para convertirse en algo real», aclara. «Cambiar algo de verdad requiere modificar las condiciones en las que ese algo ocurre, no solo tener la intención de que ocurra». Y María Leániz, organizadora profesional y autora del libro 'Cómo llevar una vida organizada' (ed. Hestia), defiende que ese nuevo escenario requiere... ¡hacer menos! Vamos a ver cómo de la mano de ambas expertas.
Rompe la lista de planes . Sí, sí, fuera. Eso más que una lista de planes es un futuro réquiem por las intenciones muertas en combate. «Tienes que elegir una sola de las cosas que has apuntado. ¡Una!, y centrarte en ella», propone Cortés. «Intentar rediseñar nuestra vida entera en unas semanas puede generar justamente lo contrario: sobrecarga, frustración y sensación de fracaso», destaca la psicóloga.
Nada de visualizar el objetivo . «En lugar de motivarte con el resultado final, diseña el primer paso, concreto y pequeño», señala Cortés. Pone ejemplos: «'Voy a cuidarme más' es una intención; 'los martes y jueves voy a caminar media hora al salir del trabajo' es una acción, algo que podemos incorporar y organizar».
Deja de encomendarte a la fuerza de voluntad . Otro mito abajo. En lugar de depender de la fuerza de voluntad, un recurso que se agota, «construye un entorno que haga el comportamiento deseado más fácil que el alternativo».
Recupera primero lo imprescindible . No todas las rutinas tienen que arrancar ya. Tienes algunas indemorables (trabajo, colegio, compra), pero otras pueden ir incorporándose (dieta, ejercicio...). «Deja los cinco días de 'gym', la casa impecable y los compromisos para más adelante», apunta Leániz.
Durante unos días, repite . «Repetir simplifica. Puedes recurrir a cinco o seis cenas fáciles que ya sabes que funcionan, comprar prácticamente lo mismo cada semana o repetir determinadas combinaciones de ropa. No todo necesita creatividad ni una decisión nueva cada día», asegura la organizadora. Tener pequeños sistemas para lo cotidiano libera tiempo y, sobre todo, atención.
Un 'marrón' al día . Pon solución a una sola cosa que te complique mucho el día. Lo que no agrada o cuesta, a pequeñas dosis para que, si no lo hacemos o cumplimos, no arrastre al resto de ajustes 'buenos'. Suelen ir en manada.
No reorganices, analiza primero . «Observa simplemente dónde se produce el atasco: ¿las mañanas?, ¿la llegada del colegio?, ¿las cenas?, ¿encontrar cada día las llaves, las mochilas o el material de trabajo? Escoge uno y hazlo más fácil», aconseja la experta en organización. A veces un lugar fijo, dejar algo preparado la noche anterior o tomar una decisión de antemano evita una pequeña batalla que se repite todos los días.
Deja huecos en la agenda . Permite absorber imprevistos, cansancio y tareas que inevitablemente aparecerán durante las primeras semanas.
Primero vuelve . Cuando la vida cotidiana haya recuperado su ritmo, habrá tiempo para decidir «qué quieres cambiar, qué quieres recuperar y, también, qué ya no necesitas».
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