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«Ahora es mucho más difícil celebrar la diversidad»

«Ahora es mucho más difícil celebrar la diversidad»
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Alexis Morante dirige 'A una isla de ti', una comedia romántica ambientada en Canarias acerca de un estirado chef británico y el padre de su mejor amiga

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El actor Freddie Dennis y el director Alexis Morante. Leandro Betancor «Ahora es mucho más difícil celebrar la diversidad»

Alexis Morante dirige 'A una isla de ti', una comedia romántica ambientada en Canarias acerca de un estirado chef británico y el padre de su mejor amiga

Iker Cortés

Madrid

Sábado, 11 de abril 2026, 00:07

... romántica. Con sus intensos colores y Las Palmas de Gran Canaria como idílico escenario, la nueva película de Alexis Morante (Algeciras, 47 años), responsable de títulos como 'El universo de Óliver', supone un cambio de registro después de la trágica '¿Es el enemigo? La película de Gila'. «Me encajaba perfectamente porque con esta película quería divertirme», dice sobre un encargo que llegó de manos de Morena Films y que Morante ha rodado con gran parte del equipo de su anterior aventura. «Merry Colomer y María Soler me proponían una revisión de la comedia romántica y hacerlo con una vuelta de tuerca donde la pareja protagonista eran dos hombres y a partir de ahí mostrar una Canarias casi de fábula», explica el cineasta.

En este sentido, es un filme que «celebra la diversidad», señala el cineasta. Los responsables del guion son Paula López Cuervo y Fernando Pérez que, junto a Morante, buscaron romper con ciertas convenciones de este género, tan asociado a los años noventa, «dándole la vuelta a cada relación humana y poniendo en primer término los sentimientos y cómo se relacionan esas personas y sus sentimientos independientemente de las etiquetas». De hecho, una cosa que llamó la atención del director es que siendo una película claramente LGTBI, este elemento no formaba parte del conflicto dramático. «No había un conflicto que fuera que una persona tiene una relación gay con otra persona que es hombre y dentro de una familia, sino que todo era parte del género de comedia romántica y se normalizaba este tipo de relaciones, donde lo más importante era eso, cómo cada uno siente y esa libertad con la que siente», desarrolla Morante. Que el entorno fuera esta isla de ensueño les permitía, además, jugar con «el choque cultural» entre un inglés y un canario.

Llega la película en un momento en el que el colectivo no pasa por su mejor momento, lidiando con ataques homofóbicos y transfóbicos y una sociedad que parece haber perdido cierta sensibilidad en torno a estos temas. ¿Es más difícil celebrar la diversidad ahora que hace diez o quince años? «Estoy seguro de que es mucho más difícil -lamenta el director-. Y yo creo que ahí es donde radica la dificultad de esta película». Dice Morante que lo que hace la película es tratar estos asuntos de forma sencilla y directa. «Hablamos de diversidad, de relaciones humanas, de una familia desestructurada, de una pareja de dos hombres que se besan en pantalla, de tres amigos que confunden sus sentimientos y no saben si están enamorados o no, y, sin embargo, es una película familiar, en un cóctel de comedia que normaliza las relaciones humanas y la diversidad, en lugar de generar polémica».

La presencia de una Canarias pletórica en paisajes y raíces culturales es la guinda a un pastel que antaño, cuando las historias apenas salían de Madrid o Barcelona, hubiera sido complicado de elaborar. «Directores como Alberto Rodríguez o Benito Zambrano llevan ya un tiempo haciendo esto, contando Andalucía», señala el director, que achaca parte de ese impulso por nutrir nuestra filmografía con la enorme riqueza cultural y geográfica española al empuje de las plataformas, donde «lo local parece que está teniendo mucha más aceptación en lo universal». Cree, además, que a Canarias le faltaba «algo así». «Lleva mucho tiempo recibiendo producciones por sus incentivos fiscales, pero se hablaba muy poco en canario, salvo excepciones como 'Hierro', pero creo que faltaba una producción 'mainstream' donde todo fuera canario y muy de allí», comenta. Y pone un ejemplo: «Toni Acosta llevaba mucho tiempo sin actuar en Canarias y ella es de allí, así que estaba encantadísima de recuperar este acento».

Morante se sumergió en la cultura canaria para dar forma a una película que entre otros elementos recrea la Fiesta de la Rama de Agaete, una actividad que concentra todos los años en torno a 30.000 y 40.000 personas en un pueblo costero donde viven muy pocos habitantes. «Forma parte de la trama y hemos usado hasta a la banda de música», explica el director, que se muestra encantado de haber evitado Maspalomas, el paraíso gay en Europa, para adentrarse en la Gran Canaria «de verdad, la que está hacia la montaña y los pueblos, con sus pescadores, sus gentes y su gastronomía». No ha sido fácil, «pero el equipo canario nos ha ayudado a que todo fuera muy realista», dice sobre un proyecto con un gusto por los espectaculares paisajes de montañas, el mar y la gastronomía. «Teníamos cocineros de Canarias siempre con nosotros, preparando las comidas, que después se comía el equipo, por supuesto, porque no las iba a tirar», comenta entre risas.

¿Qué tiene la gastronomía que siempre es una buena base para contar historias? «Hombre, yo creo que apela a un sentimiento básico de la persona, como es el amor, el sabor, los olores, el placer de comer, es casi un subgénero en el cine y sobre todo en las películas románticas. Y en este caso lo usamos también para ese choque cultural del que hablábamos ya que se enfrenta la cocina moderna del chef que reinventa todo con la tradicional que elabora Iván», apunta el cineasta.

Buena parte de la carrera de Morante está ligada a la música. De adolescente, llegó a participar en una banda de rock garagero, y aunque siempre tuvo claro que encaminaría sus pasos hacia la industria audiovisual y la ficción, en Los Ángeles, estudiando una beca, se le cruzó en el camino Bunbury, lo que amplió el desempeño de su carrera. Mientras desarrollaba cortometrajes de ficción, comenzó a dirigir videoclips de artistas como el propio Bunbury, Niños Mutantes o Los Delinqüentes, a la par que rodaba documentales en torno a figuras como Camarón, Alejandro Sanz o Héroes del Silencio.

«Todo eso ha provocado que a cualquier cosa que haga yo le meta mucha musicalidad». Así, el corto con el que estuvo nominado al Goya, 'Bla bla bla', de tres minutos y medio, está montado a ritmo de bulería. Y 'A una isla de ti' no iba a ser menos. Con una banda sonora compuesta por Lucas Vidal, uno de los momentos más emocionantes y divertidos de la cinta es cuando Pichi, a quien da vida ese «torbellino» de la interpretación que es Carlos González, canta 'A fuego lento', uno de los temas más conocidos de la canaria más internacional, Rosana. «Es un actor natural e indomable y cuando yo le dije que no sabíamos si traer a Rosana de verdad o que cantara él la canción, empezó a interpretarla a capela y me emocioné. Así que él mismo se construyó una actuación, junto a la banda de Agaete, que es uno de los momentos más bonitos de la película», concluye.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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