Pedro Sánchez, en el acto sobre el Plan Social para el Clima, este lunes en Madrid. J. J. Guillén EFE
Política CASO ZAPATERO Sánchez se blinda en Moncloa, sigue apoyando a Zapatero y confía en que la visita del Papa mitigue la polémicaEl presidente del Gobierno no ve novedad en el caso tras empezar a conocerse el sumario y no contempla elecciones.
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Fernando Garea Publicada 26 mayo 2026 02:59h Las clavesLas claves Generado con IA
Pedro Sánchez no se mueve. Hace saber que mantiene su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero, dice que lo que se va conociendo del sumario no prueba nada y, por supuesto, que el Gobierno no corre peligro.
El presidente no ve la opción de convocar elecciones y, por más que PNV y Junts amenacen, tampoco considera posible que haya moción de censura.
Este lunes ha aparecido en público en un acto, y en su paso fugaz, a distancia de los periodistas, sólo se le ha escuchado decir que está "tranquilo". Ningún miembro socialista del Gobierno hizo declaración pública sobre este asunto.
La ministra portavoz, Elma Saiz, tendrá que pronunciarse hoy en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, pero nada indica que vaya a salir del argumentario del "respeto a la Justicia" y la mención a la hoja de servicios de Zapatero como presidente del Gobierno.
Sánchez, por su parte, vioaja este martes a Roma a un acto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el miércoles se reunirá con el Papa en el Vaticano para tratar la visita del pontífice a España. Obviamente, no está previsto que dé pie siquiera a ser preguntado o hablar del caso Zapatero.
De hecho, la idea en Moncloa es que la llegada a España del Papa y sus mensajes puedan tapar el escándalo. El miércoles no estará en la sesión de control al Gobierno del Congreso.
Este silencio no quiere decir que no haya pánico y depresión en el Gobierno y en el PSOE por lo que se va conociendo del sumario.
'Julito' Martínez, "testaferro" de Zapatero, también comerciaba con oro: lo llamaba "amarillo" en sus conversaciones en claveSe agarran a que no hay conversaciones directas de Zapatero, pero les alarma que haya detalles sobre supuestos negocios de Zapatero en Venezuela mientras hacía parecer que su labor era humanitaria y altruista.
Además, siguen sin explicarse algunos extremos, como los elevados ingresos a la empresa de las hijas, procedentes de una compañía sin actividad como Inteligencia Prospectiva.
Esa empresa, según explica el auto del juez citando a la ONIF (Oficina Nacional de Investigación del Fraude), que depende del Ministerio de Hacienda, tenía una "actuación coherente con un uso instrumental orientado a introducir fondos en España procedentes del extranjero y a canalizarlos hacia sociedades vinculadas a la red".
Según la UDEF y el auto judicial, en realidad se trataba de enmascarar el dinero que Zapatero había recibido en sus gestiones en favor de Plus Ultra.
Esto ya de por sí supone un golpe duro para la imagen ética de quien ha sido siempre considerado referente moral de la izquierda.
Zapatero se manifestó este lunes a través del asesor de comunicación Luis Arroyo. Así, hizo saber que todo es falso y que lo demostrará cuando declare ante el juez.
Su tesis es que los informes y el auto están llenos de errores, y que desde que tuvo una intervención decisiva en la campaña de las generales de 2023, la derecha le ha tenido en su punto de mira.
Sin embargo, desde hace días ya nadie habla de lawfare en la izquierda, entre otras cosas porque sería necesaria la colaboración de autoridades de Estados Unidos, Francia y Suiza, de cuyo impulso nació la investigación, de la Fiscalía Anticorrupción, de la UDEF, de la ONIF y, por supuesto, del juez José Luis Calama. Sería una conspiración inabarcable por sus dimensiones.
Obviamente, el PSOE y el Gobierno no dan excesiva importancia a las palabras de Felipe Gonzálezpidiendo elecciones anticipadas. Explican que ya lo ha dicho al menos dos veces más y que hace tiempo que sus opiniones son vistas con indiferencia por el Gobierno y la inmensa mayoría del PSOE.
En Moncloa escuchan con atención el desmarque del PNV o de Podemos, desde posiciones distintas, y las atribuyen a la necesidad que tienen ambos partidos de ponerse a cubierto distanciándose del PSOE con vistas a las elecciones de 2027. En el caso del PNV esas elecciones son vitales en lo que afectana las diputaciones y a ayuntamientos.
A esa circunstancia atribuyen las palabras de Aitor Esteban pidiendo elecciones ya, es decir, antes de las locales y, por supuesto, intentando conjurar el riesgo de superdomingo con coincidencia con generales.
Y en el PSOE y el Gobierno creen imposible que Junts y PNV puedan aceptar apoyar una moción de censura que incluya a PP y Vox. "Estarían muertos políticamente, porque quedarían asociados la llegada de un Gobierno con la ultraderecha y antisoberanista", explican.