Qué dice el estudio
Para comprender la dinámica subyacente del acortamiento de las extremidades, el equipo de investigadores, dirigido por el paleontólogo Charlie Roger Scherer, recopiló datos anatómicos de 85 especies de terópodos no avianos. Calculando la relación entre la longitud del cráneo y la de las extremidades anteriores, la llamada relación cabeza-extremidad (SFR), los investigadores determinaron que un valor superior a 1 indica extremidades reducidas, mientras que a partir de 1.2 se puede hablar de extremidades propiamente vestigiales. La comunidad científica había identificado con certeza esta condición en cuatro linajes evolutivos; sin embargo, el nuevo modelo filogenético muestra que la reducción aparece en al menos cinco linajes de terópodos carnívoros: Abelisauridae, Carchadodontosauridae, Ceratosauridae, Megalosaurinae y Tyrannosauridae. Es un ejemplo clásico de la llamada "evolución convergente", el mecanismo por el que presiones selectivas similares llevan a especies diferentes y distantes a desarrollar rasgos similares.
Para cuantificar las características de los cráneos, los investigadores introdujeron una escala de medición denominada Cranial Robusticity Score (CRS), un índice de 3 a 50 que combina la relación entre la altura y la longitud del cráneo, la morfología de los dientes, la fuerza estimada de la mordida y el grado de fusión ósea. Al cruzar los datos, los investigadores observaron que los cráneos más robustos pierden "movilidad" en favor de la fusión ósea total, ideal para soportar tensiones mecánicas extremas, y que existe una fuerte correlación estadística entre la "robustez" craneal y la reducción de extremidades.
Finalmente, los alvarezsáuridos representan un caso especial: a pesar de tener brazos muy cortos, no se ajustan a los parámetros generales del estudio debido a sus cráneos inusualmente pequeños y a una miniaturización evolutiva vinculada a una dieta insectívora especializada en la excavación.
estudios paleontológicos, el recién publicado tiene limitaciones, principalmente relacionadas con la naturaleza fragmentaria de los fósiles. Los propios autores destacan que, de las 85 especies consideradas, solo fue posible calcular la relación SFR para 61, debido a la falta de esqueletos completos. Para superar este obstáculo, los investigadores utilizaron un algoritmo que "reconstruyó" los datos faltantes a través de un modelo probabilístico. Aunque las pruebas confirmaron la robustez de esta inferencia, este proceso de introducción de datos estimados matemáticamente aún debe tenerse en cuenta.Además, las trayectorias evolutivas son muy variables: en los tiranosáuridos, la reducción de las extremidades anteriores ocurrió sincrónicamente en todos los elementos de la extremidad, mientras que en otras especies el acortamiento siguió un patrón diferente, afectando primero a la "mano" o "antebrazo" y solo después al húmero.
Artículo originalmente publicado enWIRED Italia.Adaptado por Alondra Flores.