El marco será Nueva York. La excusa, la Asamblea General de Naciones Unidas. Es el escenario de la primera reunión física entre el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en plena crisis por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. Aunque han mantenido un contacto telefónico prácticamente diario, será la primera cita cara a cara desde el pasado 30 de julio. Ambos hablaron este mismo lunes y acordaron encontrarse esta semana, cuando las agendas lo permitan. Sobre la mesa, el retorno de los 10.000 inmigrantes que aún permanecen en Ceuta.
"La idea que tenemos tanto él como yo es que nos veamos y hablemos. Evidentemente el retorno de los migrantes irregulares que todavía se encuentran en Ceuta será una parte importante de nuestra conversación", ha señalado Albares en declariones a los periodistas en Nueva York. Un aspecto clave es el retorno de los cerca de 3.000 menores que también siguen en la ciudad española, unos 2.100 tutelados y el resto en la calle. Desde Exteriores aseguran que la información que trasladan las autoridades marroquíes es su disposición a acogerlos, que, incluso, lo manfiestaron por escrito en el comunicado que emitieron. Fuentes diplomáticas añaden que "cuando llegue el momento de la verdad se verá".
En cuanto a los adultos, según las estimaciones del Ejecutivo, actualmente hay 6.000 ubicados en las plazas habilitadas en distintos puntos, mientras que estiman, según los datos que trasladan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que entre 3.000 y 4.000 seguirían en la calle.
Este diario informó de que existen en España, según Extranjería a EL MUNDO, "unos 800 expedientes" tramitados de regreso de menores migrantes que quieren volver al país -600 de los cuales proceden de la avalancha anterior, la de 2021-, y Rabat ni siquiera ha contestado a las autoridades españolas. "Ni contestan, esta es la realidad", explican en Extranjería.
Este encuentro entre los titulares de Exteriores de España y Marruecos es habitual que se produzca todos los años, pero en esta ocasión cobra una dimensión especial por la situación de la ciudad autonóma y la posibilidad de que pudiera producirse un nuevo salto este miércoles 23 de septiembre, fecha en la que se celebran elecciones legislativas. Fuentes diplomáticas señalan que la información que llega es que esta llamada no está calando tanto como sucedió a finales de julio o el 15 de agosto, pero que se han activado todos los mecanismos, también los relativos a la desinformación, y se ha dado traslado a Marruecos.
Este mismo lunes, Albares ha trasladado a Bourita que "tomen las medidas al respecto". Como sucede con el retorno de los inmigrantes, Marruecos señalan que las está tomando. "Desde luego hemos solicitado la colaboración a la prensa marroquí para que difunda también los mensajes que está difundiendo la embajada, los consulados generales de España en Marruecos, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores y así lo están haciendo también", ha desgranado el titular de Exteriores español.
Estos mensajes van en la línea de que "entrar en Ceuta y Melilla irregularmente ni da acceso a llegar a Europa ni les va a permitir mantenerse indefinidamente en Ceuta y Melilla y por lo tanto que no arriesguen su dinero, su futuro y, en muchas ocasiones, su vida".