Carlos Alcaraz, en el Open de Australia EFE
Tenis Alcaraz vence a Moutet en tercera ronda de Australia y se hace centenario en los Grand Slam a lo BorgEl tenista español vuelve a pisar los octavos de final en Melbourne por tercer año seguido y se medirá a Tommy Paul.
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Jorge Pacheco Publicada 23 enero 2026 08:13h Actualizada 23 enero 2026 08:28hCarlos Alcaraz convirtió la jornada de Melbourne en un homenaje a su propia carrera. El murciano se deshizo de Corentin Moutet por 6-2, 6-4 y 6-1 en tercera ronda del Open de Australia y, de paso, firmó un registro histórico: 100 partidos en Grand Slam con un balance de 87 victorias y 13 derrotas, exactamente el mismo arranque que Björn Borg en la Era Open.
No hay otro tenista actual que se acerque a esa velocidad de crucero en los grandes; Nadal, Djokovic, Federer o McEnroe necesitaron más tropiezos para llegar a esa misma cifra de encuentros.
La efeméride encajó con un partido que tuvo mucho de exhibición seria. En la Rod Laver Arena, bajo la etiqueta de favorito indiscutible al título, Alcaraz se encontró justo lo que anunciaba en la previa: un rival anárquico, especialista en romper ritmos, dispuesto a complicarle el guion a base de dejadas, globos y saques por abajo.
El tenis español sufre un duro revés en el Open de Australia: Paula Badosa y Rafa Jódar, eliminados en segunda rondaEl número uno, sin embargo, convirtió el caos en un lienzo para su propio espectáculo.
Desde el primer juego dejó claro quién mandaba. Rompió de entrada el servicio del francés, se escapó 4-1 y cerró el primer set en apenas media hora, imponiendo peso de bola y autoridad al resto.
Moutet, 32º cabeza de serie y número 37 del mundo, trató de camuflar su falta de potencia con toda su panoplia de trucos: subidas sorpresivas, dejadas milimétricas, ángulos imposibles.
Pero cada vez que el intercambio se alargaba, la pelota del murciano le empujaba metro a metro hacia detrás de la línea de fondo.
Carlos Alcaraz, en su partido contra Moutet en el Open de Australia EFE
El único momento realmente turbulento llegó en el segundo parcial. Alcaraz voló hasta el 3-0 y parecía a punto de convertir la noche en trámite, cuando Moutet encadenó cuatro juegos consecutivos, el primer parcial de 0-4 que sufre el español desde hace meses.
El francés encontró por fin premio a su creatividad, mezclando dejadas, restos ganadores y voleas de alta escuela, mientras el número uno insistía en jugarle demasiado sobre la derecha, su golpe más dañino.
Ese tramo, más psicológico que tenístico, sirvió para medir el pulso del líder del ranking. En lugar de entrar en la provocación, Alcaraz apretó los dientes en el 4-4, castigó una volea fallida de Moutet y recuperó el break decisivo.
Con el 6-4, la sensación era clara: el partido ya solo dependía de cuánto quisiera alargarlo el murciano.
Davidovich sufre para ganar a Opelka y se enfrenta a las peinetas de los aficionados: "Son cuatro ignorantes borrachos"La tercera manga fue una declaración de intenciones. Alcaraz se lanzó a la red una y otra vez, aceptando el reto de Moutet en ese "mini deporte" paralelo de las dejadas y las contradejadas.
Al terminar, él mismo se reía de esa batalla dentro del partido: "He subido 50 veces a la red y en el tercer set le he dicho a mi equipo que ya no iba a correr más", bromeó sobre la persecución constante a las cortas del francés.
En otra reflexión, admitió que "ha sido complicado, parecía una competición de dejadas", una descripción perfecta de lo que se vio durante varios pasajes del duelo.
Entre carcajadas y fantasías, los números dibujan la diferencia real: Alcaraz firmó alrededor de 30 golpes ganadores, dominó al resto, rompió hasta en ocho ocasiones el servicio de un Moutet que nunca pudo sostener su porcentaje con primeros saques.
Carlos Alcaraz se saluda con Moutet tras su partido en Melbourne EFE
El marcador final, 6-2, 6-4, 6-1 en poco más de dos horas, refleja mejor el control que las estridencias: el francés decoró el choque, pero jamás lo puso verdaderamente en peligro.
Tommy Paul, el siguiente
La victoria coloca al español por tercera vez consecutiva en los octavos de final del Open de Australia, donde se cruzará con el estadounidense Tommy Paul, 19º cabeza de serie, en el primer gran examen de este torneo.
Pero más allá del siguiente obstáculo, la noche deja una imagen poderosa: con solo 22 años, Alcaraz comparte ya línea estadística con Björn Borg en sus primeros 100 partidos de Grand Slam.
En la pista, fue un show de dejadas y magia. En los libros de historia, una página más en la construcción de una carrera destinada a medirse con los gigantes.