- ANDRÉS STUMPF Bruselas
Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia y Dinamarca envían una carta conjunta solicitando fuertes recortes respecto a la propuesta de Bruselas. La Comisión Europea presentó antes del verano de 2024 un presupuesto de dos billones de euros que países como España consideran que se queda corto.
El debate sobre el Marco Financiero Plurianual (MFF) de 2028-2034, el nuevo presupuesto europeo, entra en fase crítica. A falta de unos meses para que venza el plazo oficioso concedido por el Consejo Europeo para aprobar las nuevas cuentas, la posición de los Estados miembros no puede estar más alejada.
Ayer, los llamados frugales -Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia y Dinamarca- volvieron a marcar territorio en la negociación. En una carta a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN y que fue enviada al primer ministro irlandés, Michéal Martin, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE este semestre, este grupo de países solicitó rebajar ostensiblemente el presupuesto comunitario respecto a la propuesta inicial de Bruselas, que asciende a dos billones de euros.
"La propuesta de la Comisión tendrá que ser reducida en varios cientos de miles de millones de euros. Todos los capítulos tendrán que contribuir a estos ahorros", aseguran en la misiva el alemán Friedrich Merz, el neerlandés Job Retten, el austríaco Christian Stocker, el sueco Ulf Kristersson, la danesa Mette Frederiksen y el finlandés Petteri Orpo.
Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo y que a lo largo de este mes ha hecho un tour por las capitales de la UE para tratar de limar las diferencias respecto al MFF, también estaba en copia de la mencionada carta.
"No pedimos recortes en comparación con el MFF actual, pero tenemos que ser realistas. La Comisión Europea ha propuesto un incremento nominal de aproximadamente el 60 %. Esto simplemente no es realista, ni económicamente ni políticamente", defienden los frugales.
El borrador presupuestario que el Ejecutivo comunitario puso sobre la mesa antes del verano de 2025 contempla un presupuesto de 2 billones de euros, que representan un tamaño equivalente a un 1,26% de la renta nacional bruta del bloque (RNB). Sin embargo, este porcentaje cae al 1,15% si se descuenta el pago de la deuda conjunta emitida como respuesta a la pandemia, con vencimientos por unos 25.000 millones al año, y se sitúa tan sólo a dos centésimas de las cuentas vigentes (1,13%).
Pese a ello, los países frugales siguen considerando que este aumento del presupuesto es excesivo y lucharán por recortarlo hasta el final de las negociaciones con la baza de que son sobre los que recae el grueso de las contribuciones.
"Nuestros seis países financian por sí solos casi el 40% de todas las contribuciones de los Estados miembros. Aunque los contribuyentes netos en su conjunto son minoría, soportan alrededor de tres cuartas partes de la carga financiera total", protestan los máximos representantes de estos países.
El problema es que Europa afronta nuevas urgencias. La necesidad de invertir en Defensa y reforzar la competitividad de las empresas en un entorno geopolítico adverso se ha sumado al deseo de mantener la transición verde y digital. Esto obliga a decidir entre asignar más recursos al presupuesto, como buscan los países como España, o recortar partidas tradicionales como la cohesión o la Política Agrícola Común, como apuntan los frugales.
"El próximo presupuesto a largo plazo de Europa va mucho más allá del dinero. Se trata de prioridades políticas y de si podemos alcanzar el objetivo que nos hemos fijado conjuntamente: una Europa fuerte y soberana en un mundo incierto", aseguran Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia y Dinamarca. Estos países indican que "el MFF debe reformarse. Debemos tomar decisiones. No habrá soberanía europea sin unas finanzas públicas saneadas".
Próximos pasos
Todos los Estados miembros miran ahora hacia Irlanda, que, como país que ostenta la presidencia de la UE este semestre, debe presentar una nueva propuesta de caja de negociación del MFF antes de la cumbre de líderes que tendrá lugar el próximo 15 de octubre.
Dadas las divergentes posturas actuales, nadie espera alcanzar un acuerdo para entonces y el debate seguirá en la cita informal que volverá a juntar a los máximos responsables de los Estados miembros en Dublín los días 12 y 13 de noviembre. Para agilizar el proceso y no jugárselo todo a la carta de la cumbre de diciembre, el Consejo Europeo prevé celebrar una reunión extraordinaria dedicada por completo al MMF en los días 26 y 27 de noviembre en caso de que el acuerdo todavía estuviera muy lejos.
Pero incluso si no hubiera acuerdo en diciembre, la situación aún tendría remedio, pero el plazo para tener lista toda la documentación y la burocracia para poder aplicar el nuevo presupuesto desde el primer día sería más estrecho.
Más allá de los plazos, el principal miedo a los retrasos en la negociación es de carácter político. Los Estados miembros entienden que las elecciones francesas, que se celebran entre abril y mayo de 2027, pueden dar la victoria a Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, lo que complicaría enormemente las negociaciones de una cuestión tan relevante para el futuro de la UE como son los presupuestos.
El MFF debe decidirse por unanimidad y se considera una de las negociaciones más complejas y tensas de todas las que se realizan en la Unión Europea.
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