La asociación entre Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos se ha convertido en un activo estratégico para el mundo árabe en general
Regala esta noticia Añádenos en Google Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos junto a representantes de varios países. (Afp) 07/06/2026 a las 00:02h.Mensajes de paz del Papa León XIV en España. Zelenski emplaza a Putin a negociar cara a cara. Más presión y sanciones norteamericanas contra el ... régimen cubano. Más ataques entre Estados Unidos e Irán con los países del Golfo sufriendo los daños. Incertidumbre en la economía internacional con Europa fuera de sitio. Y en medio de este mundo convulso donde las potencias más o menos grandes pretenden implantar un nuevo orden internacional en su beneficio, se consolida una alianza estratégica entre Emiratos Árabes Unidos y Marruecos.
La reciente reunión en Rabat entre el rey Mohammed VI de Marruecos y el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos, escenifica una de las alianzas estratégicas más sólidas e influyentes del mundo árabe recalcando la estabilidad y los intereses a largo plazo por encima de incertidumbres, fragmentaciones y cambios geopolíticos en todo el Oriente Próximo y el norte de África.
La transformación del orden mundial exige capacidad de adaptación a una competencia geopolítica más intensa, con recomposición sobre la marcha de los corredores económicos, con mercados energéticos en evolución y todo con graves retos de seguridad en toda la región, con preocupación añadida por el terrorismo en el Sahel. La opción de una relación de futuro no se ciñe a la buena voluntad y a los lazos históricos como explica el analista marroquí Said Temsamani, se miden por su capacidad para generar valor estratégico, coordinar respuestas a las crisis y promover una visión compartida del futuro.
Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos han construido este tipo de relación con ambiciosos programas de modernización al tiempo que mantenían la estabilidad institucional y la autonomía estratégica. Marruecos ha consolidado su papel como puente vital que conecta Europa, África y el mundo árabe, posicionándose como un actor regional cada vez más influyente con un alcance diplomático y económico en expansión. Los EAU, por su parte, se han transformado en un centro global de inversión, innovación, logística y diplomacia, ejerciendo una influencia que va mucho más allá de la región del Golfo. La reunión en Rabat refleja que el mundo árabe necesita mecanismos más eficaces de cooperación y coordinación estratégica y una creciente preferencia por soluciones prácticas basadas en la integración económica, la cooperación en materia de seguridad y el desarrollo sostenible, en lugar de la política de división. La asociación entre Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos se ha convertido en un activo estratégico para el mundo árabe en general. Ilustra cómo el liderazgo, la confianza y la visión a largo plazo pueden convertir los lazos históricos de hermandad en una fuente de fortaleza geopolítica e influencia regional.
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