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El salón de actos Carlos Saura, a rebosar. Virginia Carrasco Amenábar regresa al escenario de su 'Tesis'«Si pudiera hacer la película otra vez, la rodaría con menos violencia», dice el cineasta, que mantuvo un encuentro con los estudiantes de la Complutense para celebrar el 30 aniversario de su ópera prima
Madrid
Martes, 14 de abril 2026, 20:11
... Luis Cuerda como productor, 'Tesis', de Alejandro Amenábar (Santiago de Chile, 54 años), fue uno de esos raros debuts que abren la mirada de toda una industria y que, como 'Acción mutante', de Álex de la Iglesia, o 'Salto al vacío', de Daniel Calparsoro, muestran a los que vienen detrás que otro cine es posible. Rodada en cinco semanas y media, durante el verano de 1995, la cinta seguía los pasos de Ángela, una estudiante de Comunicación Audiovisual, a la que da vida Ana Torrent, que prepara una tesis doctoral acerca del uso de la violencia en el mundo audiovisual. Pedirá ayuda en la materia a Chema (Fele Martínez), un compañero de clase apasionado por el gore, pero tras la extraña muerte del profesor que dirigía su trabajo, hallará una cinta de vídeo 'snuff' con el asesinato de una alumna que desapareció hace dos años. Las primeras pesquisas de la pareja conducirán a Bosco (Eduardo Noriega), otro alumno de la facultad.La respuesta del público durante el pase corroboró la impresión del director que conquistó el Oscar con 'Mar adentro'. La tensión, el suspense y el humor que alberga la cinta siguen funcionando a las mil maravillas en este largometraje que dibujaba una sucinta crítica a la presencia constante de la violencia en el cine y la televisión. Cabe recordar que por aquel entonces acababan de irrumpir en España las cadenas de televisión privadas, con programas de telerrealidad que trataron casos trágicos como el de las niñas de Alcàsser de forma desalmada.
Alejandro Amenábar y Mateo Gil empezaron a escribir el guion durante el verano de cuarto a quinto de carrera, sin tener aún muy claro el tercer acto. «Nos hacía gracia hacer un 'whodunit' partiendo de una historia de 'snuff movies' que tuvieran como centralita los sótanos de esta facultad y donde hubiera un profesor involucrado», explica. «A mí me habían quedado varias asignaturas, así que por la mañana estudiaba y por la tarde me dedicaba a escribir. Me lo pasé pipa, pero suspendí, claro», cuenta el cineasta.
¿Las referencias? Pues, como buena ópera prima, todas. «Yo creo que las películas mezclan todo lo que hemos visto, conocido y leído», explica quien se curtió de pequeño viendo cine de terror en Paracuellos del Jarama, gracias a unos vecinos americanos. «A mí las películas me daban mucho miedo. Era supermiedoso, pero me gustaban las historias de terror. Ellos me pusieron 'El exorcista'. 'Alien, el octavo pasajero', por ejemplo, la vi, acercándome y alejándome de la ventana en el jardín donde jugaba. Creo que hacer películas me ha ayudado a vencer mis miedos».
En 'Tesis', dice, hay elementos de 'Vestida para matar', de Brian de Palma, en la contenida persecución que lleva a Ángela y a Bosco por los pasillos de la facultad; de 'Coma', de Michael Crichton, en muchos de sus diálogos, o de títulos como 'El silencio de los corderos' o 'Instinto básico'. «Yo creo que vas robando un poco de todo», reconoce. No en vano, el personaje de Chema está inspirado en Sergio Rozas, «el amigo más friki que he tenido en mi vida, una máquina de soltar burradas».
Confiesa el cineasta que él fue «el más reticente» a que Ana Torrent se metiera en la piel de Ángela. Ella tenía entonces 27 o 28 años y al director le parecía que no iba a encajar con Noriega o Martínez. «Fue un empeño de Cuerda, que se sentó conmigo y me dijo: 'De aquí no te levantas hasta que digas que sí'. Al final, encajaba perfectamente», explica. Fue también el productor quien decidió que Amenábar iba a estar rodeado de un equipo de veteranos donde brilla con luz propia el trabajo del director de fotografía del largometraje, Hans Burmann. Esta mañana recordaba, precisamente, la secuencia en la que Ángela y Chema deambulan por los sótanos de la facultad bajo la luz de una cerilla. «En realidad -comenta Amenábar-, se rodó en los sótanos de la Facultad de Farmacia. Fele iba cableado y tenía una luz en la palma de la mano. Fue la mayor bronca que tuve con Cuerda porque era la escena más compleja pero me alegro de que quedara así». Tampoco le gustó al director de 'Amanece que no es poco' la secuencia en la que la cámara se coloca en el punto de vista de Ángela y en el de Chema, mientras la música clásica de ella salta al hard rock que escucha él. «Me dijo que le parecía barato, frívolo y fácil, pero cuando vio la reacción del público se acercó, me dio la mano y me dijo: 'Me la envaino'. Era un tipo genial, de esas personas que a pesar de reivindicar cine del pasado, era moderno y muy humano».
Uno de los elementos de la cinta es su capacidad para sugerir más que para mostrar. «En realidad, yo no he inventado nada», señala el cineasta poniendo como ejemplo a Hitchcock o 'Alien, el octavo pasajero. «Creía que la reacción de la protagonista a las imágenes iba a tener más fuerza que las imágenes en sí». De hecho, Amenábar se acercó a lo 'snuff' casi como si se tratara de un «mito». «Yo desde luego no habría podido ver esas imágenes. Si pudiera hacer la película otra vez, se vería menos violencia de las que se ve».
Cree Amenábar que 'Tesis' dialoga con el presente precisamente porque internet y las redes sociales aún no habían explosionado. «La mirada de la película sigue vigente por internet. Yo hablaba del 'snuff' casi como si fuera una leyenda urbana, no quería rascar ahí, pero viendo lo que está saliendo del caso Epstein, queda claro la maldad humana es mucho mayor».
Cabe preguntarle qué ha cambiado en todo este tiempo. «Lo que no ha cambiado es la pasión. En el rodaje se sufre mucho, pero a mí me gusta sufrir. Me considero un animal de rodaje. Y sigo teniendo la ilusión de un niño cuando voy al set». Por otro lado, «duermo mejor que nunca y estoy más sereno», apunta quien asegura no haber perdido nunca el control creativo de sus obras.
¿Y qué consejo le daría a quienes están empezando? «Es un consejo muy pedestre que tiene que ver con el tiempo de rodaje. Un rodaje es una carrera contrarreloj y hay que optimizar recursos, como en la vida, y saber priorizar. Con 'Tesis' no tuve problemas para tachar tres páginas de guion. Yo prefiero quitármelo todo en la escritura para no perder tiempo».
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