El presidente en funciones de la Junta de Andalucía y aspirante a revalidar el cargo solo cosechó los 53 votos de su formación, dos por debajo de la mayoría absoluta que necesitaba, ya que el resto del arco parlamentario, 56 diputados, votó en contra, incluyendo los 15 escaños de Vox. Juanma Moreno busca ahora un acuerdo que le permita ser investido el jueves.
Fumata negra. El tercer mandato de Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía tendrá que esperar. Como ya anticipaban los vientos parlamentarios en contra y la falta de un acuerdo cerrado con Vox, Moreno ha naufragado este martes en la primera votación de su sesión de investidura, donde necesitaba la mayoría absoluta que no logró en las urnas el pasado 17 de mayo para revalidar su cargo.
El líder del PP andaluz, presidente en funciones de la Junta y aspirante a repetir como inquilino del Palacio de San Telmo, solo cosechó ayer los 53 votos de su formación, dos por debajo de la ansiada y necesaria mayoría absoluta, ya que el resto del arco parlamentario, 56 diputados, votó en contra, incluyendo los 15 escaños de Vox, que el pasado mayo fue uno de los grandes ganadores de la noche electoral andaluza, mejorando los resultados de 2022 y haciéndose con la llave de la gobernabilidad en la región. A sus votos negativos se unieron los 28 del PSOE, los 8 de Adelante Andalucía y los 5 de Por Andalucía.
Aunque Moreno insistió, antes e incluso después de los comicios, en su intención de intentar gobernar en solitario, asegurando que si obtenía más del 40% de los votos (finalmente obtuvo el 41,6%) acudiría directamente a la investidura sin hablar con nadie, el candidato popular se ha dado de bruces con la dura realidad política, y esta no es otra que necesita los votos de Vox para ser investido y gobernar, tal como ha sucedido en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Los de Santiago Abascal, conscientes de que tienen la sartén por el mango, ya han dejado claro que están dispuestos a tensar la cuerda, aun a riesgo de acercarse al abismo de una repetición electoral. Así lo hicieron en Extremadura, donde tumbaron en marzo las dos primeras votaciones de investidura de María Guardiola, que tuvo que esperar hasta el 22 de abril para ser finalmente proclamada presidenta tras verse obligada a comulgar con la "prioridad nacional" de Vox y a tan solo doce días de que se activara el calendario de la repetición electoral.
Este martes, Juanma Moreno aludió expresamente a esa posibilidad, señalando que, de producirse una situación prolongada de bloqueo y de llegarse a la tesitura de una repetición electoral, esta debería tener lugar el 25 de octubre, lo que significaría "medio año vacío", sin nuevo gobierno en Andalucía. "Desde luego, lo que yo sí sé es que a los andaluces no les interesa perder el tiempo", afirmó el presidente andaluz en funciones.
Nueva votación el jueves
De momento, tras el fracaso de este martes, Moreno debe encarar una nueva votación el jueves, donde ya no necesitará mayoría absoluta, sino más síes que noes. El problema es que la decisión sigue estando en manos de Vox, que si no se abstiene (al menos) truncará su investidura y pondrá en marcha de nuevo el contador. En otras palabras, su futuro pende del hilo de un eventual pacto de gobierno con los de Abascal, ya se verá si desde dentro o desde fuera del gobierno regional.
Lo que parece claro es que la formación de ultraderecha está dispuesta a hacer valer sus escaños y a estampar su sello político en la gestión de la Junta, poniendo el énfasis en bajadas drásticas de impuestos, pero también, y sobre todo, en la inmigración y en su concepto de prioridad nacional a la hora de conceder ayudas públicas, punto este último que ha supuesto un trago muy amargo para los populares en Extremadura, Aragón y Castilla y León... y que aún lo será más en Andalucía, donde Moreno enarbola la bandera de la moderación, la templanza y el diálogo en el marco de lo que denomina "vía andaluza".
Este martes, Moreno se pronunció sobre la inmigración, uno de los grandes escollos en las negociaciones, y lo hizo para señalar que "queremos una inmigración ordenada, regulada e integrada en nuestro mercado laboral y en nuestra sociedad", intentando así acercarse a las exigencias y postulados de Vox.
Las negociaciones prosiguen
Pese al voto en contra de este martes, las negociaciones entre el PP andaluz y Vox prosiguen y Moreno está abierto a cerrar un pacto "cuanto antes" con el objetivo de poder iniciar la elaboración de los presupuestos regionales para 2027. "Yo sé que el Gobierno de España está acostumbrado a que no haya presupuesto, pero aquí cumplimos las normas y aquí sí sacamos los presupuestos en tiempo y en forma", manifestó Moreno, quien recriminó a los partidos de izquierda que no hayan querido "dialogar" con él para allanar su investidura, al tiempo que rechazan de plano que "negociemos con el único grupo con el que podemos negociar", Vox: "Ni comen ni dejan comer; esa es la fórmula que tiene la izquierda", afirmó.
A pesar del improductivo desenlace de esta primera votación, el candidato y portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Manuel Gavira, mantiene los cauces abiertos y aseguró este martes que "estamos trabajando mucho, hablando mucho con el gobierno (andaluz), intentando llegar a un buen acuerdo, a buenas medidas que beneficien a los andaluces", en referencia a sus negociaciones con los populares, entre cuyas exigencias prioritarias destacan "poner fin a las políticas derivadas del fanatismo climático", la desregulación, y "acabar con las puertas abiertas a la inmigración masiva"... Sin olvidar su controvertida "prioridad nacional".
En la víspera, Gavira ya advirtió de lo que iba a pasar este martes en el Parlamento regional si no se llegaba a un acuerdo: "Que Vox va a votar que no", como finalmente ha sucedido. "Deberíamos haber empezado antes las negociaciones y nos hubiésemos ahorrado la situación de hoy", afirmó Gavira, en referencia al retraso con el que Moreno decidió entrar contacto con Vox. Y es que el PP tardó doce días en llamar a la puerta del partido verde tras las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Ahora, Moreno asume que está "obligado al diálogo" por "responsabilidad y por anteponer el interés general de Andalucía". La pregunta del millón es si el entendimiento llegará antes del próximo jueves, cuando está prevista la segunda votación de investidura. Quedan 48 horas para descubrirlo.
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