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Internacional

Andrés y el rey Carlos, una batalla personal entre hermanos de la realeza

Andrés y el rey Carlos, una batalla personal entre hermanos de la realeza
Artículo Completo 1,449 palabras
Los problemas a los que se enfrenta la monarquía británica con respecto a Andrés Mountbatten-Windsor son también un problema familiar entre hermanos.
Andrés y el rey Carlos, una batalla personal entre hermanos de la realeza

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    • Autor, Sean Coughlan
    • Título del autor, Corresponsal de la Casa Real, BBC News
  • 7 minutos
  • Si el ahora expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor hubiera sido un político envuelto en un escándalo, un entrenador de fútbol venido a menos, o un líder empresarial con problemas, habría sido despedido, sustituido y olvidado hace años.

    Pero el problema con un escándalo en la realeza es que no tiene un final natural. Y eso se debe a que realmente no se puede ser expulsado de una familia. Sus miembros seguirán estando presentes en los nacimientos, las muertes y los matrimonios.

    Y detrás de la notable historia del arresto de Andrés también hay una historia personal, la de dos hermanos, diferentes en temperamento, con distintas responsabilidades en su familia, que ahora se encuentran en lados opuestos de una investigación policial.

    "Tienen todo nuestro apoyo y cooperación", dijo el rey Carlos III sobre la investigación policial, tras el arresto de su hermano.

    "Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso", afirmó el monarca en su comunicado.

    Era un argumento a favor de que la ley no tuviera en cuenta el rango, ni la realeza, y de que nadie estuviera fuera del alcance de la justicia. Y Andrés siempre ha negado cualquier irregularidad en su relación con Jeffrey Epstein.

    Pero también debe de haber sido un momento personal difícil para el rey marcar una distancia tan pública entre él y su hermano menor, a quien se refiere con cierta formalidad como Andrés Mountbatten-Windsor.

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    Un acto de balance

    Según fuentes reales, el rey no tiene intención de "esconder la cabeza bajo el ala" y seguirá asistiendo a eventos, no evitará al público y seguirá con sus actividades habituales.

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    En los últimos meses, Carlos III ha estado tratando de mantener el equilibrio en su relación con su rebelde hermano. Una mezcla de zanahoria, palo y luego actuar como un padre irritado.

    Por ejemplo, hace más de 18 meses, el rey intentó activamente expulsar a Andrés de la Royal Lodge, su antigua mansión en Windsor.

    Fue un esfuerzo tan poco sutil que se conoció como el "asedio de Royal Lodge", en el que el monarca cortó el suministro económico a su hermano en un intento de expulsarlo. Los miembros de la realeza hablaban de Andrés como el duque de Hazzard (en alusión a la serie de TV The Dukes of Hazzard).

    El hermano menor acabó siendo expulsado por la tormenta que siguió a la publicación de los archivos de Epstein. Pero entonces Carlos III intervino para ofrecer una casa privada, a cargo del rey y no del erario público.

    Esto refleja algo que al Palacio de Buckingham le suele parecer un tema delicado: que el rey sigue teniendo el deber de cuidar de su hermano. Ahora le proporciona un ingreso, además de un techo bajo el que vivir.

    A esto se suma la preocupación por el bienestar de Andrés, un hombre que parecía conmocionado y atormentado en las fotos tomadas tras su puesta en libertad.

    Lo que hace que la situación sea delicada es la preocupación de que cuidar de Andrés pueda interpretarse como protegerlo del escrutinio público.

    La declaración del rey intenta trazar una línea entre los "miembros de la realeza en activo", que continúan con su "deber y servicio" mientras Andrés se enfrenta al debido proceso legal.

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    Su relación desde la infancia

    Si se tratara de una novela sobre la rivalidad entre hermanos, se podría remontar todo esto a su infancia.

    Andrés era el niño ruidoso, optimista y extrovertido, considerado el favorito de su madre, la reina Isabel II, mientras que Carlos era el hermano mayor reflexivo, introspectivo y serio, que cargaba con el peso de la responsabilidad como heredero.

    En los archivos de Epstein, se comparte un artículo sobre una conversación en la casa de Epstein en Nueva York en la que Andrés se describe a sí mismo como el "suplente".

    Al final, tras décadas de rivalidad, esa narrativa acaba dejando muchas más cartas en manos del heredero que del suplente. Ahora es el niño callado, que sufría acoso en la escuela, el que ocupa el trono.

    Actualmente, el tiempo que Andrés ejerció como enviado comercial es objeto de un intenso escrutinio, incluso por parte de la Policía de Thames Valley.

    Pero cuando se le propuso por primera vez para el cargo, en 2001, fuentes de alto rango sugieren que fue Carlos quien advirtió que era alguien inadecuado.

    En aquel momento, el entonces príncipe de Gales no podía hacer más que aconsejar, y el hijo menor, el favorito, obtuvo el cargo de enviado, nombrado por la difunta reina tras consultar con los ministros.

    Ese cargo de enviado comercial terminó mal en 2011 debido a las relaciones de Andrés con Jeffrey Epstein, pero para entonces, como muestran los archivos del estadounidense, los diplomáticos británicos, poco impresionados por sus habilidades sociales, lo habían apodado "Su Alteza, el Bufón".

    Una vez más, si hubiera sido un líder político fracasado, podría haber desaparecido del panorama público. Si se tratara de una telenovela, lo habrían expulsado del pub y lo habrían eliminado del guion.

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    Pie de foto,

    En cambio, Andrés siguió formando parte de la familia real, apareciendo en eventos nacionales, en contraposición a los esfuerzos más dignos de su hermano mayor.

    Mientras Carlos había pasado años acercándose a la naturaleza, y siendo objeto de burlas por ello, Andrés se había ido acercando a Epstein y sus asociados.

    Lo que quizás sorprendió a muchos fue la inesperada firmeza con la que Carlos, como rey, abordó otro escándalo de Andrés en el otoño boreal de 2025, cuando unos correos electrónicos revelaron que Andrés había mantenido el contacto con Epstein mucho después de afirmar que había cortado lazos con él.

    La retirada de su estatus de príncipe y duque, su expulsión de su casa, la privación de todo vestigio de vida real y su desaparición de la vida pública fueron mucho más duras de lo que cabría esperar.

    Se especuló con que el príncipe Guillermo fue quien impulsó estas medidas, pero fuentes de la realeza dejaron claro que fue el rey quien aplicó estas sanciones a su hermano.

    Tampoco se puede exagerar la frustración de los funcionarios de la realeza por la forma en que Andrés ha ido echando a perder sus planes. Casi se les puede oír suspirar antes de hablar.

    Mientras el rey presentaba recientemente su proyecto cinematográfico sobre el medio ambiente, inspirado en la armonía, este quedó eclipsado por los titulares sobre Andrés y los archivos de Epstein.

    Esta semana, el príncipe Guillermo hablaba de la importancia de los modelos masculinos a seguir y, por supuesto, todo el mundo pensaba: "¿Y tu tío?".

    La realeza es un negocio familiar. Y esta semana han tenido que anteponer el negocio a la familia.

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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