- KINO VERDÚ
Este año se celebra el aniversario del nacimiento de Antonio Lamela. Su hijo Carlos ha puesto orden en miles de fotografías y grabaciones en Super 8 para conmemorarlo con un libro, una película, una exposición y una escultura que reivindican su perfil humanista. "Mi padre era una persona que iba muy por delante".
Viajero incansable, explorador de otros mundos, Antonio Lamela inyectó por primera vez en España la arquitectura suspendida y se llamó Torres de Colón (las genuinas). Se atrevió a colar en los edificios el aire acondicionado y los tabiques móviles, estrenó en este país las estructuras de hormigón prefabricadas, cambió los códigos de la hotelería, inventó las ciencias del Geoísmo y Cosmoísmo, habló y escribió, concibió conciencias sostenibles antes de que ese término existiera por estas latitudes y lo llamó naturalismo, diseñó el eterno estadio Santiago Bernabéu y allá en los 50 se topó con un camión muy extraño en Suecia.
Uno "que daba vueltas", nos cuenta su hijo, Carlos Lamela. "Le chocó tanto que lo siguió, se puso a su lado y tomó nota del teléfono que aparecía en la puerta. Llamó, fue, y era una fábrica de hormigón. ¡Era una hormigonera! Esto lo llevo yo a España, se dijo. Y montó Prebetong, en Madrid, que fue la primera empresa de hormigones para amasados. Mi padre era una persona que iba muy por delante. Cuando en España los ladrillos llegaban a las obras en volquetes, la mitad se rompían y los tiraban. Y decía ¿pero cómo puede ser esto? ¿Por qué no vienen empaquetados? Entonces se le ocurrió hacer una compañía de empaquetado de ladrillos. ¿Qué pasó? Pues le fue mal, quebró porque se adelantó, porque los ladrillos eran más caros y casi nadie los compraba".
Padre e hijo en la sala de reuniones del primigenio Estudio Lamela, en 2004. Ambos con las batas blancas que impuso Antonio Lamela tras un viaje a los Estados Unidos y observar como en los bancos iban con camisa uniformada; le dio la sensación de orden, limpieza y tranquilidad.Las Torres de Colón en Madrid, una de las obras más destacadas de Antonio Lamela.Estamos sentados en una hercúlea mesa en el que fuera despacho de Antonio Lamela, hogar del Estudio Lamela original, en la madrileña calle de O'Donnell, número 34. El edificio de viviendas que lo acoge lo pergeñó él entre 1956 y 1958 y supuso el debut patrio del aire acondicionado (amén de las fachadas suspendidas). Es una estancia abierta, sin tabiques ni separaciones, con un mueble de madera que circunda casi todo el espacio, como un zócalo serpenteante que oculta miles de fotografías, mapas, rutas, planos, folletos de países lejanos.
Antonio Lamela nació un 18 de diciembre de 1926 en Madrid. Su hijo no le convenció de abandonar la oficina cuando trasladó Estudio Lamela, hará unos 18 años, a su moderna ubicación en Arroyo del Santo: "Me miró y me dijo que no se iba, que se quedaba en su despacho, que se quería dedicar a sus cosas... Era una persona muy humanista, había escrito muchos libros y tratados e impartía conferencias sobre los temas del Geoísmo, de los recursos hídricos, del medio ambiente. Concha Esteban [sentada al lado de Carlos Lamela], arquitecta, es la persona que le estuvo ayudando durante los últimos años".
Carlos Lamela en el Estudio Lamela original que abrió sus puertas en 1958, donde se conservan piezas traídas por su padre de sus viajes.JAVIER SALASEstudio Lamela (en colaboración con el estudio mallorquín SCT), reconstruyó el icónico Hotel Formentor en Mallorca y se ha convertido en el segundo Four Seasons en España. Completado en 2025, conserva el volumen del edificio existente, con la fachada que recupera el orden y la presencia de la original, una nueva distribución de los espacios, integración del paisaje circundante autóctono y mejora de la eficiencia energéticaHomenaje al padre
Antonio Lamela falleció, con 90 años, en 2017. Corría 2023 cuando Carlos y Concha hablaron. "Vamos a preparar bien el centenario de mi padre. Creo que se lo merece por ser una figura muy importante de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX; pero que también sea un homenaje a una generación de arquitectos y una época de la edificación no tan conocidas". Comenzaron a trabajar en tres líneas. La primera es una exposición temporal "en el COAM desde el próximo 2 de octubre hasta enero". El día que se inaugura la muestra se presenta "un libro que se ciñe a las obras que él alzó desde que termina la carrera, en 1954, hasta que yo finalizo la mía, en 1981. Estamos hablando de edificios de viviendas, de hoteles como los Meliá Madrid y Torremolinos, del Motel El Hidalgo [el primero en España al estilo motel de carretera norteamericano], de complejos mixtos tan importantes como el Centro Princesa con el Hotel Galaxia [hoy es el Hotel Madrid Princesa], de La Nogalera y Playamar en Torremolinos...".
Antonio Lamela junto al Estadio Santiago Bernabéu durante las obras de su remodelación.Edificio La Pirámide, de 1977. Erigido en el madrileño Paseo de la Castellana, cuenta con 10plantas estructuradas en forma de pirámide truncada, con tres fachadas dispuestas en escalonamientos retranqueados y ventanas inclinadas que contribuyen a que sea un edificio con autoprotección solar y de bajo consumo energético.Carlos TraspaderneEn Madrid, aparte de las Torres de Colón, nos vienen a la cabeza la Galería Canalejas (finalizada por Carlos), la efigie del Bernabéu de 1988, el edificio Pirámide y de la, justo a su lado, sede de la Mutua Madrileña o la Terminal T4 (junto a Richard Rogers) del Aeropuerto de Barajas. "Mi padre realizaba muy buenos reportajes fotográficos y nos hemos encontrado en su despacho miles de ellas, que han resultado esenciales para llevar a cabo la exposición y un libro que va a ser impactante, de gran formato, de casi 300 páginas". Carlos Lamela me enseña la cubiertas del ejemplar 0, con las tripas en blanco. Sitúa en cada mano dos retratos de Antonio Lamela. "¿Cuál te parece que funciona mejor para la portada?", me espeta. Un humilde servidor (yo) y Concha Esteban coincidimos.
Ella convivió mano a mano con Antonio Lamela al final de su vida, se conoce hasta el resquicio más oculto del primigenio Estudio Lamela, cuartel general para la coordinación de los actos del centenario del nacimiento del arquitecto, que operaba como un "laboratorio de experimentación" añade Carlos. "El espacio, su amplitud, su riqueza formal combinada con el arte. Mira, estos son unos cordobanes artesanales. Aquello lo compró en Tailandia; el techo es único, lleva aquí 60 años... Y todo el mundo trabajaba con su bata blanca, implementó el concepto de estudio de profesionales, multidisciplinar, en los que había arquitectos, ingenieros, aparejadores, decoradores, paisajistas y hasta antropólogos. Luego pasó al siguiente escalón, no le bastaba con cómo construir sino que investigaba en las emociones que causaba la arquitectura en el ser humano, cómo afecta a la psicología, al confort y al disconfort. Yo he tardado en descubrirlo; realmente él construía de dentro hacia fuera. ¿Te acuerdas cuando vino el hijo de Richard Neutra [le dice a Concha], arquitecto norteamericano que a mi padre le encantaba? Pues su hijo es médico y ha continuado el legado de su padre desarrollando la psicología ambiental, que era un punto en común que ambos entendían y ponían en práctica".
A finales de los años 60, los arquitectos de Estudio Lamela trajinaban con Paralex (la mesa inclinada), sentados, en armonía, con sus batas blancas y rodeados de plantas, algo poco habitual, de hecho fue la primera oficina-paisaje que se realizó en España. En esa época no había mujeres arquitectas. En la actualidad en Estudio Lamela trabajan 82 personas, y la mayoría son mujeres.Lamela, un pionero
Antonio Lamela se iba de viaje, cuando casi nadie se atrevía (años 50, 60) a Estados Unidos, Rusia, rincones de Sudamérica, Oceanía, Asia, "se conoció el mundo entero". Todo lo succionaba su cámara. Edificios. Sistemas constructivos. Detalles de la vida. ¿Conclusión? Más de 15.000 imágenes, diapositivas "que nos hemos visto Concha y yo con esas mesas de luz. Y ocho estudiantes que nos han ayudado a clasificarlas para el libro y la exposición".
También era aficionado al cine doméstico, al Super 8. La mayoría de las cintas se han extraviado, pero Carlos y Concha hallaron 43 horas, "que hemos ordenado, escaneado, digitalizado y resumido. Contraté al director Héctor Gómez, que ya nos hizo un documental muy interesante sobre las Torres de Colón, y vamos a realizar un largometraje de 90 minutos en versión larga y una corta de 55 minutos". Se estrenará en diciembre en salas comerciales. "Creo que la película es la obra más importante que voy a hacer en mi vida, por encima de la T4. No es el típico documental con mucha gente hablando de él, no, eso me horroriza, parecen panegíricos... A él se le ven unos 40 minutos por ahí, en el Amazonas, en Japón, perdido por no sé dónde, viendo edificios; va a ser muy dinámica, con un contenido muy social, naturaleza, desigualdades".
Es su visión humana "porque la arquitectura se le quedó pequeña", confiesa Concha. "Es importantísima pero para él no era más que una cosa del territorio construido y del no construido y que había que preservar y relacionarlo a su vez. Inundaciones, migraciones, cómo cambia la edificación a nivel social, físico... Esa parte la tenía dentro y la pudo exteriorizar gracias a sus viajes".
Complejo Madnum en Méndez Álvaro, Madrid, inaugurado en junio de 2025. Un complejo de 90.000 metros cuadrados edificados que integra oficinas, viviendas, restauración, servicios y zonas verdes. Un campus urbano de consumo energético casi nulo y luz natural en el 80% de los puestos de trabajo.El 9 de junio se inaugura de manera oficial en el complejo Madnum (Méndez Álvaro) la estatua de Antonio Lamela que le realizó Pablo Serrano en 1964 y, de paso, se darán a conocer todos los actos y fechas del centenario... En realidad es la reconstrucción (de 12 metros) de la original que el escultor le volvió a cincelar. La primera se destinó al ojo central de la escalera del Meliá Torremolinos. La vio el propietario del establecimiento, le pareció demasiado moderna y la descuartizó. Qué historia.
20 años de la T4
Croquis de la T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid.En 2033 finalizará la ampliación de la T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas que "nació como una infraestructura pensada para crecer con el tiempo. Su ampliación demuestra que una arquitectura bien concebida puede evolucionar durante décadas sin perder su identidad ni su capacidad operativa", cuenta Carlos Lamela, presidente ejecutivo de Estudio Lamela que diseñó y construyó junto a Richard Rogers la terminal hace justo 20 años. Con una inversión estimada de 4.000 millones de euros, las actuaciones principales incluyen la ampliación del edificio terminal y del satélite, expansión de zonas comerciales, refuerzo de las áreas de facturación y puertas de embarque, extensión de aparcamientos y la construcción de una nueva central eléctrica, centrales térmicas y el mayor campo fotovoltaico aeroportuario de Europa.
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