La segunda denuncia por agresión sexual contra Íñigo Errejón no ha llegado a arrancar en los tribunales. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer ha archivado el asunto al haber vencido el plazo que dio a la denunciante para ratificarse en su escrito.
La identidad de la mujer, una permanece anónima. Además de relatar una supuesta violación, la denunciante solicitaba ocultarse bajo la figura de testigo protegida. El juzgado no ha dado pasos en ese sentido y, finalmente, la mujer no ha formalizado su denuncia.
El sobreseimiento es provisional, lo que supone que la mujer podría dar el paso más adelante y la causa se reabriría. El procedimiento no ha pasado de la fase de registro, sin que Errejón haya tenido noticia alguna de la existencia de esa denuncia en un juzgado.
El escrito con el nuevo relato de hechos delictivos llegó al Juzgado 12 de Violencia sobre la Mujer coincidiendo con los vaivenes que estaba dando la causa por presuntos abusos sexuales que sí se han investigado. La actriz y presentadora Elisa Mouliaá anunció que iba a retirar su acusación por motivos de salud, pero finalmente rectificó y se mantiene en la causa contra el fundador de Podemos y ex líder de Más Madrid.
Este asunto está pendiente de que la Audiencia de Madrid ratifique o revoque la decisión del juez instructor de enviarlo a juicio por abusos continuados. La Fiscalía considera que no hay elementos suficientes para acusar.
El abogado de Mouliaá y de la finalmente no denunciante es el mismo, Alfredo Arrién. El escrito que el letrado presentó el pasado 24 de febrero precisaba que quien estaba denunciando los hechos era "una actriz de reconocida notoriedad pública y proyección".
En cuanto a lo denunciado, eran hechos más graves que los sostenidos por Mouliaá, al tratarse de un supuesto delito de violación (penetración sin consentimiento). El escrito indicaba que, después de una fiesta y de haber tenido relaciones sexuales (besos y una felación "renuente"), en el coche de un amigo Errejón "comenzó a introducirle los dedos en la vagina sin su consentimiento".
"La denunciante manifestó de forma expresa su negativa, diciendo que no quería y tratando de apartarse físicamente, produciéndose un forcejeo. El denunciado persistió en su conducta, intentando penetrarla pese a la oposición activa de la denunciante", se añadía en el relato no ratificado.
Posteriormente, en el domicilio de Errejón ella aceptó mantener relaciones con preservativo. "No obstante, de manera sorpresiva y violenta, el denunciado la sujetó por el cuello, la colocó de espaldas y la penetró vaginalmente por la fuerza, sin su consentimiento y pese a que la denunciante gritó reiteradamente que cesara", explica la denuncia, cuya veracidad finalmente no se va a investigar.